Diez juegos de mesa para seguir aprendiendo durante las vacaciones
Los juegos de mesa tradicionales pueden convertirse en una herramienta educativa para mantener activas las habilidades cognitivas, sociales y emocionales del alumnado durante las vacaciones de verano. The British School of Barcelona (BSB) recomienda diez propuestas que favorecen el aprendizaje a través del juego y ayudan a equilibrar el creciente uso de dispositivos digitales entre niños y adolescentes.
Las vacaciones escolares suelen ir acompañadas de un mayor tiempo de ocio y, con él, de un incremento en el uso de teléfonos móviles, tabletas y ordenadores. Según datos del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), el 96 % de los menores en España ha utilizado Internet en los últimos tres meses, el 95,8 % ha usado un ordenador o una tableta y el 69,6 % dispone ya de teléfono móvil.
Ante esto, The British School of Barcelona (BSB) propone recuperar los juegos de mesa tradicionales como una alternativa para favorecer el aprendizaje, reforzar la convivencia familiar y ofrecer experiencias de ocio alejadas de las pantallas.
La iniciativa se alinea con las recomendaciones de la American Academy of Pediatrics, que aconseja establecer planes familiares de uso digital que incluyan espacios sin dispositivos y actividades compartidas como la lectura, los juegos en familia o el juego al aire libre.
Además de su componente lúdico, diferentes estudios, como los de la OCDE, destacan que el juego favorece el desarrollo de habilidades motoras, cognitivas, sociales y emocionales, además de contribuir al aprendizaje del lenguaje, la memoria, la atención, el razonamiento y la convivencia.
“Los juegos de mesa permiten trabajar habilidades muy importantes sin que el niño lo perciba como una tarea escolar. Ayudan a respetar turnos, seguir normas, tomar decisiones, gestionar la frustración y mantener la atención durante un periodo de tiempo”, explica Martin Enev, profesor de Psicología en el campus BSB City de The British School of Barcelona.
“La clave está en que el juego siga siendo juego. Cuando el niño disfruta, aprende mejor y se implica más”.
Memoria, estrategia, lenguaje y creatividad a través del juego
El equipo docente de BSB ha elaborado una selección de diez juegos de mesa tradicionales que ayudan a desarrollar competencias diferentes según la edad del alumnado.
Memory favorece la memoria visual, la atención y la capacidad de asociación; ¿Quién es quién? potencia el razonamiento lógico, la formulación de preguntas y el vocabulario; mientras que Conecta 4 ayuda a desarrollar la planificación y el pensamiento estratégico.
Por su parte, Scrabble refuerza el vocabulario y la ortografía; Jenga mejora la coordinación, la paciencia y el control de impulsos; y Tangram estimula la percepción espacial, la creatividad y la resolución de problemas.
La lista se completa con Uno, orientado a trabajar la atención, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva; Dominó, que fortalece el pensamiento lógico y el reconocimiento numérico; Scattergories, centrado en la creatividad verbal y la agilidad mental; y Pictionary, que fomenta la expresión gráfica, la comunicación y el trabajo en equipo.
El verano, una oportunidad para aprender sin convertir el juego en una obligación
Desde The British School of Barcelona recuerdan que el valor educativo de estas propuestas no depende de la complejidad del juego ni de que se trate de novedades comerciales. Muchos de ellos forman parte desde hace años del entorno familiar y continúan siendo recursos eficaces para reforzar competencias transversales de manera natural.
“Además, tienen un componente social que es especialmente valioso en verano, porque generan conversación, cooperación y momentos compartidos en familia”, destaca Martin Enev.
El especialista insiste en que el principal objetivo debe ser preservar el carácter lúdico de estas actividades. “La clave está en que el juego siga siendo juego. Cuando el niño disfruta, aprende mejor y se implica más”, señala.
BSB anima también a las familias a crear sus propios juegos durante las vacaciones, diseñando tableros, inventando reglas o adaptando juegos conocidos. Este tipo de propuestas favorece la imaginación, la planificación, la comunicación y el pensamiento crítico, al tiempo que fortalece los vínculos familiares.
En un contexto en el que la infancia convive cada vez más con entornos digitales, el centro considera que recuperar los juegos de mesa tradicionales constituye una forma sencilla de mantener activos los hábitos de aprendizaje, estimular el desarrollo de competencias clave y ofrecer alternativas de ocio educativo durante el verano.



