“Educar ya no es transmitir contenidos, sino formar criterio en los alumnos”
Entrevista con Enrique Maestu, director del Colegio Virgen de Europa
Periodista especializada en tecnología y electrónica · Interempresas Media
05/05/2026
El Colegio Virgen de Europa es uno de los centros educativos privados con mayor trayectoria en España dentro de los modelos pedagógicos innovadores. Fundado en 1960, ha sabido evolucionar su propuesta manteniendo una identidad basada en la participación activa del alumnado, la implicación de las familias y una visión integral del aprendizaje. Su director, Enrique Maestu, director del Colegio Virgen de Europa, detalla en esta entrevista para Equipamiento para Centros Educativos los pilares del proyecto educativo y su visión de futuro.
Enrique Maestu, director del Colegio Virgen de Europa.
¿Cómo se estructura el grupo educativo que dirige y qué centros forman parte de él?
Además del Virgen de Europa, gestionamos otros centros que nos permiten cubrir prácticamente todas las etapas educativas. Colaboramos con el colegio Santa María del Camino, en Madrid; promovemos un centro de Formación Profesional en Villanueva del Pardillo; y una escuela infantil en el centro de Madrid, en Pirámides. Esta estructura nos aporta una visión global del recorrido formativo del alumno y nos permite adaptar mejor nuestras metodologías a cada etapa.
Aula de Infantil.
El Colegio Virgen de Europa cuenta con más de 60 años de trayectoria. ¿Cómo ha evolucionado su posicionamiento dentro del panorama educativo español?
El colegio nace en 1960 con un planteamiento muy innovador para la época. Era mixto cuando no era habitual, integraba a las familias en la vida escolar y apostaba por una enseñanza activa frente a modelos más rígidos. Además, buscaba generar un clima de convivencia positivo, algo que entonces no se trabajaba de forma explícita. Ese enfoque diferencial explica en gran medida su consolidación.
¿Se han mantenido esos principios pedagógicos a lo largo del tiempo?
Sí, pero evolucionando. Hemos sido fieles a los principios, pero no de forma estática. La educación ha cambiado mucho y era necesario adaptarse. Hay centros que se han quedado anclados en su modelo, pero nosotros hemos intentado responder a cada nueva realidad educativa, tecnológica y social que ha ido surgiendo.
Aula de Primaria.
¿Qué papel han jugado las nuevas tecnologías en esa evolución?
Han tenido un papel relevante, pero siempre desde un enfoque equilibrado. Un ejemplo muy claro fue la pandemia: al día siguiente del cierre de los colegios ya estábamos impartiendo todas las clases en todos los niveles. No hubo transición porque el sistema ya estaba preparado. Eso demuestra que llevábamos tiempo integrando la tecnología de forma natural en el aula.
Existe cierto debate sobre el uso de la tecnología en educación. ¿Cuál es su visión?
Creo que se ha pasado de un extremo a otro. Primero se consideró la solución a todo y ahora hay quien la ve como un problema. La realidad es que es el entorno en el que van a vivir los alumnos. Nuestro objetivo es prepararlos para ese mundo. Eso implica que deben ser competentes tecnológicamente, pero sin renunciar a otros recursos educativos.
Laboratorio.
¿Cómo impacta esto en el rol del docente y en la dinámica del aula?
El profesor deja de ser un mero transmisor de contenidos para convertirse en un gestor de recursos y procesos de aprendizaje. Además, el aula cambia: hoy es difícil mantener la atención durante largos periodos, por lo que es necesario introducir variedad -trabajo en equipo, uso de tecnología, reflexión conjunta-. El objetivo es que el alumno esté activo durante toda la sesión.
¿Qué papel juega la inteligencia artificial en este nuevo escenario?
Es una herramienta que ya está presente en la vida de los alumnos. Nosotros hemos creado un Observatorio Internacional de Inteligencia Artificial, en el que participan universidades, plataformas y colegios de todo el mundo, aplicado a la educación. La clave no es prohibirla, sino enseñar a usarla correctamente. Esto implica también reforzar el pensamiento crítico, para que el alumno no acepte cualquier información sin analizarla.
Pista de Atletismo.
Más allá de la tecnología, ¿cómo trabajan el bienestar del alumnado?
El bienestar es fundamental y está muy ligado al clima de aula. No se trata solo de resolver problemas, sino de prevenirlos. Trabajamos desde edades tempranas el respeto y la convivencia. Además, hemos desarrollado un sistema de tutoría personalizada y planes de mejora individual en los que el alumno define sus propios objetivos y trabaja sobre ellos.
Las familias están muy implicadas. Es habitual que las familias mantengan varias entrevistas al año con los tutores, y que el propio alumno participe en ellas. Esto refuerza su responsabilidad sobre el proceso de aprendizaje.
La atención a la diversidad es otro de los retos actuales. ¿Cómo lo abordan?
Desde una visión amplia. Consideramos que todos los alumnos tienen capacidades en algún ámbito y dificultades en otros. Contamos con un equipo de orientación que trabaja tanto con alumnos con dificultades como con aquellos que necesitan un mayor estímulo. Además, defendemos una visión de las altas capacidades que va más allá del ámbito académico tradicional: no solo hablamos de capacidades lógico-matemáticas, sino también lingüísticas, artísticas, sociales o tecnológicas.
¿Qué importancia tienen las instalaciones y los espacios educativos en vuestro modelo?
Siempre digo que son importantes, pero no lo esencial. Contamos con instalaciones amplias (tres hectáreas), pero lo relevante es cómo se utilizan. Aquí los alumnos se mueven entre aulas; no son los profesores los que cambian de clase, esto facilita que haya breves descansos cerebrales y evita la sensación de encierro. Tenemos laboratorios, pista de atletismo, salas de música, grandes bibliotecas…, pero lo que realmente buscamos es que todos los espacios del centro puedan convertirse en lugares de aprendizaje.
Por otro lado, nos gusta que el diseño del centro refleje lo que hacen los alumnos. No apostamos por una decoración del centro llevada a cabo por profesionales, queremos que el espacio del colegio refleje lo que hacen los alumnos. Esto genera un espacio vivo, dinámico y motivador.
Patio de Infantil.
Hablando de motivación, también es fundamental en el caso del profesorado…
Por supuesto. Si no hay profesores motivados, no hay un colegio motivador. Si los docentes están desmotivados o cansados, lo transmiten a los alumnos. La dirección no puede ser la única que impulse las iniciativas. En nuestro colegio, los profesores son motores de grandes ideas y proyectos.
Para finalizar, ¿cuál sería la visión estratégica del Colegio Virgen de Europa a medio y largo plazo?
Lo primero en lo que creemos -y es una idea que mantenemos desde hace más de 30 años- es que la educación ya no puede centrarse en la memorización. Esto cambia completamente el proceso de aprendizaje y el papel del profesor. En segundo lugar, hablamos de competencias: formar alumnos observadores, buenos comunicadores, con valores sólidos y pensamiento crítico.
Y hay un tercer aspecto clave que a veces se olvida: la convivencia. Saber convivir es esencial para el desarrollo personal y para la felicidad. Ese es, en el fondo, el gran objetivo de la educación. Saber convivir es un salvoconducto hacia la felicidad.




