Más de 80 alumnos de Bachillerato se incorporan a empresas para conocer el mundo laboral
La transición de los jóvenes al mercado laboral continúa siendo uno de los principales retos del sistema educativo. Organismos como la OCDE advierten de la persistencia de una brecha entre los conocimientos adquiridos en el aula y las competencias prácticas que demanda el entorno profesional. De hecho, cerca de cuatro de cada diez jóvenes reconocen no sentirse preparados para afrontar su primer empleo, pese a contar con una sólida formación académica.
En este contexto, los centros educativos comienzan a impulsar iniciativas que acercan a los estudiantes a la realidad empresarial desde etapas tempranas. Es el caso del programa Work Experience, desarrollado por el Colegio Real Monasterio de Santa Isabel, perteneciente a la red Colegios RC España, en el que han participado este curso más de 80 alumnos de 1º de Bachillerato.
Los estudiantes se han integrado de forma temporal en empresas e instituciones de distintos sectores, con jornadas de entre cuatro y siete horas.
Durante cuatro días, del 7 al 10 de abril, los estudiantes se han integrado de forma temporal en empresas e instituciones de distintos sectores, con jornadas de entre cuatro y siete horas. El objetivo no es realizar prácticas laborales convencionales, sino ofrecer una experiencia formativa que permita comprender el funcionamiento real de una organización, desde la dinámica de trabajo en equipo hasta la gestión del tiempo o la asunción de responsabilidades.
Cada alumno cuenta con un tutor en la empresa y recibe una valoración final, integrando esta experiencia dentro de su proceso educativo. Este enfoque responde a la necesidad de facilitar una toma de decisiones académicas más informada, basada en el conocimiento directo del entorno profesional.
Un modelo que impulsa competencias clave más allá del aula
El programa destaca también por la diversidad de entornos en los que se desarrollan las estancias, que abarcan desde grandes multinacionales tecnológicas y de consultoría hasta pymes, startups, despachos jurídicos, centros sanitarios o instituciones educativas. Entre las entidades colaboradoras figuran compañías como NTT Data, T-Systems, ESADE o el grupo hospitalario QuirónSalud.
Una de las particularidades de esta iniciativa es que son los propios alumnos quienes gestionan su incorporación a las empresas: desde el primer contacto hasta la formalización de su participación. Este proceso refuerza habilidades como la comunicación, la iniciativa o la responsabilidad.
“En pocos días entienden que el trabajo exige iniciativa, responsabilidad y saber desenvolverse, eso cambia su actitud: empiezan a cuidar cómo se comunican, cómo se presentan y cómo responden”, explica Tote García, subdirectora del centro. “Para muchos alumnos, es la primera vez que sienten que alguien fuera del colegio confía en ellos y espera una respuesta profesional. No basta con saber, hay que saber aplicarlo, comunicarlo y asumir responsabilidades”.
Este tipo de programas se alinea con las recomendaciones del Foro Económico Mundial, que señala que alrededor del 40% de las habilidades clave para el empleo cambiarán antes de 2030. Competencias como la adaptación, el pensamiento crítico o la comunicación resultan difíciles de adquirir únicamente mediante contenidos teóricos.
Más allá de los resultados académicos, iniciativas como Work Experience reflejan una evolución del modelo educativo hacia un enfoque más práctico y orientado a la empleabilidad. Una tendencia que busca preparar a los alumnos para un entorno profesional cada vez más complejo, dinámico y exigente.




