El desgaste del profesorado se dispara: solo uno de cada dos docentes considera hoy su trabajo digno
El deterioro del clima en las aulas, el aumento de las agresiones del alumnado, la sobrecarga burocrática y la falta de apoyo institucional están llevando al profesorado a una situación de desgaste creciente. Así lo refleja el macroestudio estatal de STEs-Intersindical, que alerta de que solo el 56,6 % de los docentes considera hoy su trabajo como digno, un dato que pone en riesgo la sostenibilidad del sistema educativo público.
Un macroestudio estatal de STEs-I revela un fuerte deterioro del clima de convivencia en los centros públicos y un incremento sostenido de la conflictividad en las aulas. El estudio, presentado en Madrid, se ha realizado a partir de 13.213 encuestas al profesorado de enseñanzas públicas no universitarias de las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas, recogidas durante el mes de noviembre de 2025.
Según los datos del informe, el 83,15 % del profesorado percibe un incremento de las agresiones verbales y/o físicas por parte del alumnado, mientras que el 82,62 % califica el clima de trabajo en las aulas como conflictivo o complicado. Estas cifras se elevan en algunas comunidades, como Extremadura (90,48 %), Ceuta (87,04 %) y Canarias (87,52 %), donde el profesorado declara un nivel de conflictividad especialmente alto.
de izquierda a derecha: Fernando Villalba Cabrera, responsable de Política Educativa de STEs-I; Mª Luz González, responsable de Acción Sindical de STEs-I; Iolanda Segura, portavoz nacional de USTEC·STEs (IAC); y Andreu Mumbrú, coordinador de Acción Sindical de USTEC·STEs (IAC).
Aumento de la tensión y falta de respeto
El informe también refleja un deterioro de la relación con las familias. El 76,66 % del profesorado afirma percibir actitudes hostiles y faltas de respeto por parte de padres y madres, una sensación especialmente extendida en Euskadi (95 %) y Ceuta (83,33 %). Para STEs-I, este clima contribuye a incrementar la presión diaria sobre los docentes y a agravar los conflictos en los centros.
Durante la presentación del estudio, el sindicato subrayó que esta situación está teniendo un impacto directo en la salud laboral del profesorado. “La normalización de las faltas de respeto, las insolencias y las agresiones está generando un desgaste profesional insostenible y un aumento preocupante de las bajas laborales”, señalaron sus portavoces.
Ratios elevadas y burocracia asfixiante
Junto a la conflictividad, el profesorado identifica problemas estructurales que dificultan su labor. El 91,83 % considera que las ratios actuales no permiten una atención adecuada a un alumnado cada vez más diverso, una percepción que alcanza valores cercanos al 100 % en comunidades como Euskadi, Cataluña y Madrid.
A ello se suma una creciente carga administrativa: el 95,74 % de los docentes afirma que la burocracia impuesta por la Administración resta tiempo a la preparación de las clases y a la atención del alumnado con dificultades. Según STEs-I, esta situación está vaciando de contenido la tarea pedagógica y alejando al profesorado de su función esencial.
Falta de reconocimiento y pérdida de poder adquisitivo
El informe también pone de relieve una fuerte sensación de desvalorización profesional. El 85,83 % del profesorado considera que la Administración no le respalda suficientemente ante los problemas de convivencia, y el 46,26 % cree que las familias no valoran su trabajo.
En el ámbito salarial, el malestar es generalizado: el 91,89 % estima que su sueldo no se ha revalorizado de forma adecuada y el 88,34 % considera que no es acorde a sus responsabilidades, con una pérdida de poder adquisitivo acumulada superior al 20 %.
Riesgo de escasez de profesorado
Como conclusión, STEs-I advierte de que solo el 56,60 % del profesorado considera hoy su trabajo como digno, un dato que refleja el profundo deterioro de la profesión docente. El sindicato alerta de que, si no se adoptan medidas urgentes para mejorar las condiciones laborales, salariales y de convivencia en los centros, el sistema educativo público podría enfrentarse en los próximos años a una escasez real de profesorado, especialmente en Secundaria y Formación Profesional.



