Entrevista Mª Eugenia Gas López, PhD, coordinadora de la Plataforma de Big Data, IA, Bioestadística y Bioinformática del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe
María Eugenia Gas López, coordinadora de la Plataforma de Big Data, IA, Bioestadística y Bioinformática del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), destaca cómo el proyecto OMICSpace está revolucionando la gestión de datos sanitarios al permitir el análisis federado de información clínica, genómica y de biobanco sin comprometer la privacidad. Esta iniciativa, premiada en los 17 Premios Comunicaciones Hoy, promueve una ciencia más interoperable, ética y orientada a generar beneficios tangibles para los pacientes y la sociedad.
¿Cuál es vuestra labor como instituto de investigación y cuáles son las principales líneas de trabajo?
El Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, acreditado por el Instituto de Salud Carlos III, tiene como misión generar conocimiento biomédico, clínico y sanitario de excelencia y trasladarlo a la práctica asistencial y a la sociedad para mejorar la salud y la calidad de vida de los pacientes. Para lograrlo, integramos investigación traslacional, innovación y formación, trabajando en estrecha colaboración con el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, universidades, empresas y ciudadanía, bajo un modelo basado en la cooperación, la internacionalización y la aplicación práctica de los resultados científicos.
Nuestra actividad se articula en torno a más de 45 grupos de investigación organizados en ocho áreas científicas y apoyados por plataformas tecnológicas de referencia nacional, como el Biobanco, la Unidad de Terapias Avanzadas, la Plataforma de Big Data e Inteligencia Artificial y la Unidad de Genómica. Esta estructura nos permite abordar proyectos de alta complejidad y dar soporte a la investigación en todas sus fases, desde la básica hasta la clínica.
Nuestras líneas estratégicas se centran en ámbitos clave para la medicina del futuro: medicina de precisión, imagen médica, genómica, terapias avanzadas, Big Data e inteligencia artificial, nanomedicina, microbioma y modelos biológicos. Estas áreas se complementan con una fuerte apuesta por la innovación y la transferencia tecnológica, fomentando la creación de spin-offs, la colaboración público-privada y la participación en redes y consorcios internacionales. Todo ello nos permite posicionarnos como un referente en investigación biomédica y contribuir a la transformación del sistema sanitario hacia un modelo más personalizado, digital y sostenible.
¿De qué manera el IIS La Fe garantiza que la investigación repercuta en beneficios tangibles para la ciudadanía?
En el IIS La Fe trabajamos para que la investigación no se quede en los laboratorios, sino que llegue a las personas. Nuestro objetivo es que cada avance científico se traduzca en diagnósticos más rápidos, tratamientos más eficaces y una mejor calidad de vida para los pacientes y sus familias. Para conseguirlo, escuchamos sus necesidades, colaboramos con asociaciones y profesionales sanitarios y diseñamos proyectos que respondan a problemas reales de salud.
Además, implicamos a la ciudadanía en la toma de decisiones a través de la Comisión Ciudadana y programas de mecenazgo, porque creemos que la investigación debe construirse con y para las personas. Esta conexión nos permite priorizar áreas que impactan directamente en la vida diaria, desde mejorar la experiencia en ensayos clínicos hasta desarrollar terapias innovadoras que antes parecían inalcanzables. En definitiva, nuestra meta no es solo generar conocimiento, sino transformarlo en soluciones concretas que marquen la diferencia en la salud y el bienestar de la sociedad.
Mª Eugenia Gas López, PhD, coordinadora de la Plataforma de Big Data, IA, Bioestadística y Bioinformática del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe.
¿Cómo describirían la aportación principal del proyecto OMICSpace a la sociedad?, ¿Qué mejoras concretas esperan que perciban los pacientes en los próximos años gracias?
OMICSpace nace para que hospitales, centros de investigación, organismos públicos, asociaciones de pacientes y empresas biotecnológicas puedan colaborar de forma segura, compartiendo información sin necesidad de mover los datos de su lugar de origen. Esto permite que la investigación sea más rápida y eficiente, protegiendo siempre la privacidad y la calidad de la información. El objetivo es sencillo pero ambicioso: conectar recursos que hoy están dispersos para generar conocimiento útil que llegue a la práctica clínica.
¿Qué significa esto para los pacientes? Que cada avance se apoyará en datos más completos y diversos, lo que ayudará a conseguir diagnósticos más precisos y tratamientos más ajustados a cada persona. Además, contribuye a reducir desigualdades, porque los estudios no se basarán solo en la información de un único hospital, sino en la experiencia compartida de muchos. En definitiva, OMICSpace no es solo tecnología: es una apuesta por una investigación más colaborativa, segura y orientada al beneficio colectivo.
¿Qué retos os encontrasteis al integrar datos tan diversos —clínicos, genómicos, biobanco— y cómo los resolvisteis?
Integrar datos clínicos, genómicos y de biobanco es uno de los grandes retos que estamos abordando, porque cada tipo de información tiene su propio formato y lenguaje. No existe un estándar único que los unifique, así que estamos combinando diferentes modelos internacionales y definiendo reglas para que todos “hablen el mismo idioma” sin perder significado.
Para lograrlo, estamos construyendo un marco común que garantice la calidad, la seguridad y el cumplimiento normativo, apoyándonos en la experiencia de los socios del consorcio en proyectos europeos y nacionales. Es un trabajo que va más allá de la tecnología: requiere coordinación entre distintos perfiles profesionales para que la integración sea realmente útil para la investigación. Es un desafío complejo, pero fundamental para transformar los datos en conocimiento que impulse la innovación en salud.
¿Cuál es la participación de GMV en el proyecto y cómo está siendo el trabajo conjunto?
GMV juega un papel fundamental en OmicSpace al suministrarnos las licencias de IBM necesarias para desplegar el nodo coordinador en un entorno cloud seguro. Este nodo será el punto central que permitirá conectar a los distintos participantes y gestionar la federación de datos de manera controlada y conforme a la normativa.
Además, GMV aporta Utile, una PET (Privacy Enhancing Technology) que ya probamos con éxito en el proyecto TARTAGLIA. Esta tecnología permite realizar análisis en entornos federados, es decir, sin mover los datos de su lugar de origen, garantizando la privacidad y la seguridad. Gracias a ello, podemos generar conocimiento a partir de datos distribuidos sin comprometer la confidencialidad.
La colaboración con GMV está siendo excelente: su experiencia y capacidad técnica son clave para avanzar en un proyecto tan innovador y complejo como OmicSpace.
La privacidad es un punto clave en el uso de datos sanitarios. ¿Cómo asegura OMICSpace la confidencialidad y la confianza ciudadana?
La privacidad es un pilar fundamental en OmicSpace. El proyecto está diseñado bajo el principio de “los datos no se mueven”, lo que significa que la información clínica, genómica o de biobanco permanece en su lugar de origen y nunca se centraliza. En lugar de trasladar los datos, se utilizan tecnologías que permiten analizarlos de forma federada, garantizando que la confidencialidad se mantenga en todo momento.
Además, aplicamos estándares europeos de protección de datos y contamos con mecanismos de gobernanza que aseguran trazabilidad, control de accesos y cumplimiento normativo. Todo esto se complementa con tecnologías que permiten realizar cálculos y extraer conocimiento sin exponer información sensible. Nuestro objetivo es que la ciudadanía confíe en que sus datos se usan de manera segura, ética y con un fin claro: generar conocimiento que revierta en mejores diagnósticos y tratamientos.
El proyecto incorpora estándares internacionales como OMOP, SNOMED-CT o HL7-FHIR. ¿Qué importancia tiene la interoperabilidad para garantizar el éxito de esta plataforma?
Para que los datos sanitarios puedan usarse en investigación, no basta con almacenarlos: deben ser FAIR, es decir, localizables (Findable), accesibles (Accessible), interoperables (Interoperable) y reutilizables (Reusable). Esto garantiza que la información pueda encontrarse, entenderse y combinarse de forma segura y eficiente.
En un espacio de datos federado, donde los datos permanecen en su lugar de origen, la interoperabilidad cobra aún más importancia. No se trata solo de conectar sistemas, sino de que todos “hablen el mismo idioma” y los conceptos tengan el mismo significado en cualquier nodo. Aquí entra la interoperabilidad semántica, que asegura que términos clínicos, códigos y estructuras se interpreten igual en todos los entornos. Sin ella, los algoritmos no podrían comparar ni analizar datos distribuidos de forma fiable.
Por eso adoptamos estándares internacionales y terminologías comunes: son la base para que los estudios federados sean posibles, reproducibles y útiles para generar conocimiento que revierta en salud.
¿En qué medida el uso de inteligencia artificial y tecnologías de analítica avanzada está marcando un antes y un después en la investigación biomédica?
La inteligencia artificial y las tecnologías de analítica avanzada están transformando la investigación biomédica de manera profunda. Estas herramientas permiten analizar volúmenes masivos de datos clínicos, genómicos y poblacionales con una velocidad y precisión impensables hace unos años. Gracias a ellas, es posible identificar patrones ocultos, predecir riesgos y personalizar tratamientos, lo que acelera el paso de la investigación básica a la práctica clínica. Además, la IA está abriendo la puerta a modelos predictivos y sistemas de apoyo a la decisión clínica. Sin embargo, este avance debe ir acompañado de marcos éticos, transparencia y validación rigurosa para garantizar que los resultados sean fiables y equitativos. En definitiva, la IA no sustituye al conocimiento científico, sino que lo potencia, marcando un antes y un después en la forma en que entendemos y abordamos la salud.
Mirando al futuro, ¿cuáles son los próximos pasos en la evolución de OMICSpace?
Mirando al futuro, OMICSpace afronta una etapa orientada a crecer de forma sostenible. Tras haber consolidado la infraestructura y los servicios que garantizan la interoperabilidad, la seguridad y el acceso controlado a la información, el siguiente paso es ampliar la red incorporando más hospitales, biobancos y centros de investigación, tanto a nivel nacional como europeo. Este crecimiento permitirá aumentar la representatividad y diversidad de los datos disponibles para la investigación. Además, se seguirá trabajando en enriquecer los dominios de información y en facilitar la colaboración entre instituciones, siempre bajo marcos éticos y regulatorios. Con esta evolución, OMICSpace aspira a convertirse en un ecosistema cada vez más robusto y multidisciplinar, alineado con el Espacio Europeo de Datos Sanitarios y orientado a impulsar la investigación biomédica y la medicina personalizada.
El IIS La Fe ha sido reconocido con el Premio Especial al Mejor Proyecto Social en los 17 Premios Comunicaciones Hoy. ¿Qué significa este galardón para vosotros como institución?
Este galardón es un reconocimiento al valor social del proyecto y al esfuerzo conjunto de todas las instituciones que lo hacen posible. Refleja el trabajo multidisciplinar de investigadores, personal técnico y de gestión, y la implicación de nuestros socios, que son clave para avanzar en iniciativas de esta magnitud.
Para nosotros significa mucho porque pone en valor la colaboración y la capacidad de transformar la investigación en impacto real para la sociedad. Es, además, un impulso para seguir trabajando con la misma ilusión y compromiso.






