Los ayuntamientos afrontan el reto de regular la IA
La incorporación de la inteligencia artificial a la gestión municipal abre nuevas oportunidades para mejorar los servicios públicos, pero también plantea desafíos relacionados con la gobernanza, la protección de datos y la supervisión de su uso. Utopiq, tras colaborar en la elaboración del Plan Director de Inteligencia Artificial del Ayuntamiento de Terrassa, defiende la necesidad de que los municipios establezcan estrategias y marcos de control antes de desplegar estas tecnologías de forma generalizada.
La inteligencia artificial comienza a consolidarse como una herramienta con potencial para transformar la gestión pública local. Aplicaciones relacionadas con la atención ciudadana, la automatización documental, el análisis de datos o la monitorización urbana ya forman parte de las áreas en las que numerosas administraciones exploran el uso de estas tecnologías para mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios.
Sin embargo, el avance de la IA en el ámbito municipal plantea también nuevas exigencias en materia de gobernanza, transparencia y protección de datos. La creciente disponibilidad de herramientas basadas en inteligencia artificial está impulsando a los ayuntamientos a reflexionar sobre cómo integrarlas de forma ordenada, evitando una adopción dispersa y sin criterios comunes.
En este contexto, Utopiq, agencia especializada en comunicación, estrategia y consultoría de procesos de cambio, sostiene que la principal cuestión ya no es si las administraciones locales utilizarán inteligencia artificial, sino cómo lo harán y bajo qué mecanismos de control.
La compañía ha participado junto al Ayuntamiento de Terrassa en la elaboración integral de su Plan Director de Inteligencia Artificial para el periodo 2026-2028, un documento aprobado por el Pleno Municipal que establece una hoja de ruta para la incorporación progresiva de estas tecnologías en la gestión pública.
Según explica el CEO de Utopiq, Ignasi Llorente, “el debate ya no es si los ayuntamientos van a utilizar inteligencia artificial, porque eso ya está ocurriendo. La cuestión es si lo harán con una estrategia clara o si la IA irá entrando por usos aislados, sin criterios comunes y sin una gobernanza adecuada”.
Llorente añade que “la IA puede ser una palanca para mejorar los servicios públicos, pero sin una hoja de ruta, el riesgo es que avance de forma dispersa. Con una estrategia bien definida, ayuda a construir una administración más preparada, eficiente y garantista”.
El proyecto desarrollado en Terrassa ha permitido definir un modelo de implantación que podría servir de referencia para otros municipios interesados.
Terrassa impulsa una hoja de ruta para la IA municipal
El proyecto desarrollado en Terrassa ha permitido definir un modelo de implantación que, según Utopiq, podría servir de referencia para otros municipios interesados en ordenar la adopción de la inteligencia artificial.
El trabajo realizado combinó diferentes ámbitos de actuación, incluyendo un diagnóstico interno de la situación de partida, la participación de equipos municipales, la definición de objetivos estratégicos, la incorporación de criterios de protección de datos y el diseño de una estructura específica de gobernanza.
La iniciativa convirtió a Terrassa en el primer municipio de la región en disponer de un plan de inteligencia artificial aprobado democráticamente por el Pleno Municipal, estableciendo un marco para coordinar el uso de estas tecnologías durante los próximos años.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto fue la evaluación inicial del grado de conocimiento y utilización de la IA dentro de la organización municipal. El análisis detectó un elevado interés por parte de los empleados públicos, aunque también puso de manifiesto que muchos de los usos existentes eran todavía básicos, autodidactas y carecían de mecanismos formales de supervisión.
Según la consultora, esta situación es representativa de lo que está ocurriendo en numerosas administraciones locales españolas, donde la inteligencia artificial comienza a utilizarse de forma puntual sin que exista todavía una estrategia corporativa que unifique criterios y procedimientos.
A partir de este diagnóstico, el plan se diseñó con el objetivo de evolucionar desde iniciativas aisladas hacia una integración más estructurada y coherente de la inteligencia artificial en los procesos municipales.
Formación, supervisión y protección de datos
La elaboración del plan incluyó además una importante vertiente participativa y formativa. Durante el proceso se desarrolló una jornada de alineación estratégica dirigida a 180 directivos y mandos del consistorio, complementada con un webinar preparatorio y diferentes grupos de trabajo.
La finalidad de estas actividades fue facilitar una comprensión compartida de las oportunidades y riesgos asociados a la inteligencia artificial, así como promover una visión común sobre su aplicación en la administración pública.
Entre las medidas contempladas en el documento figuran la creación de estructuras específicas de supervisión, como un Comité de IA y una Oficina Municipal de Datos, encargados de coordinar las iniciativas relacionadas con estas tecnologías y velar por el cumplimiento de los criterios establecidos.
El plan también incorpora mecanismos de coordinación interdepartamental y un sistema de seguimiento basado en indicadores para evaluar el grado de avance de las distintas actuaciones previstas.
La protección de los datos aparece como uno de los elementos centrales de la estrategia. La utilización de sistemas de inteligencia artificial en el ámbito público exige garantizar que el tratamiento de la información se realice conforme a la normativa vigente y bajo criterios que preserven los derechos de la ciudadanía.
Una transformación organizativa más allá de la tecnología
A partir de la experiencia desarrollada en Terrassa, Utopiq considera que la implantación de la inteligencia artificial en las administraciones locales debe entenderse como un proceso de transformación organizativa y no únicamente como una cuestión tecnológica.
Desde esta perspectiva, la agencia sostiene que la adopción de nuevas herramientas debería estar precedida por una fase de análisis interno, formación y definición de mecanismos de gobernanza capaces de orientar su utilización.
La propuesta metodológica planteada por la compañía apuesta por un despliegue progresivo. En una primera fase, los ayuntamientos deberían centrarse en establecer estructuras de control, capacitar a los equipos y definir criterios de uso. Posteriormente, podrían impulsarse proyectos piloto en ámbitos concretos y de bajo riesgo para evaluar resultados y adquirir experiencia.
Finalmente, aquellas soluciones que demuestren su eficacia podrían ampliarse a otros departamentos y servicios municipales.
Según Utopiq, esta aproximación permite minimizar riesgos y garantizar que las iniciativas respondan a objetivos públicos claramente definidos.
La consultora considera que el éxito de la inteligencia artificial en la administración local dependerá tanto de la tecnología empleada como de la capacidad de las organizaciones para adaptarse a los cambios que implica su utilización.
En este escenario, cuestiones como la formación de los empleados públicos, la transparencia en la toma de decisiones automatizadas, la protección de datos o la rendición de cuentas adquieren una relevancia equivalente a la selección de las propias herramientas tecnológicas.
La conclusión, según la experiencia acumulada en Terrassa, es que el verdadero desafío para los ayuntamientos no consiste únicamente en identificar qué soluciones de inteligencia artificial pueden incorporar, sino en establecer las reglas, los mecanismos de supervisión y las capacidades organizativas necesarias para garantizar un despliegue seguro, eficiente y alineado con el interés público.















