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La regulación acapara una parte importante del debate

DES 2026: la inteligencia artificial entra en la era de la autonomía

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La décima edición de Digital Enterprise Show (DES 2026), celebrada del 9 al 11 de junio en Málaga, confirmó que la inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en el principal motor de transformación económica, empresarial y social. Durante tres jornadas, más de 5.000 directivos, expertos tecnológicos, responsables públicos y representantes empresariales procedentes de más de 34 países analizaron cómo la irrupción de los agentes inteligentes, la soberanía tecnológica, la gobernanza del dato y la nueva competencia global entre Estados Unidos, Europa y China están redefiniendo el orden digital mundial.

El encuentro, que celebró su décimo aniversario, volvió a situar a Málaga como uno de los principales centros de debate tecnológico de Europa y dejó una conclusión compartida por buena parte de los ponentes: la conversación ya no gira en torno a si las organizaciones deben adoptar inteligencia artificial, sino a cómo hacerlo de forma segura, rentable y alineada con sus objetivos estratégicos.

Desde la inauguración oficial quedó patente que la IA iba a protagonizar buena parte de las discusiones del congreso. Sandra Infante, directora de DES, defendió que los agentes de inteligencia artificial y las plataformas basadas en esta tecnología representan una de las mayores oportunidades de productividad y transformación para empresas y administraciones públicas. A su juicio, la cuestión ya no es tecnológica, sino organizativa, regulatoria y cultural.

La visión fue compartida por los representantes institucionales que participaron en la apertura del evento. Francisco Salado, presidente de la Diputación de Málaga; Jorge Paradela, consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía; y Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, coincidieron en destacar el papel de la digitalización como palanca de competitividad y desarrollo económico.

Paradela recordó que Andalucía se había consolidado como la tercera economía digital de España y defendió que la inteligencia artificial debía ponerse al servicio de las personas y del progreso económico. Una idea que se repetiría posteriormente en numerosas sesiones del congreso: la tecnología es importante, pero el verdadero valor sigue estando en cómo las organizaciones y las personas la utilizan.

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La llegada de la IA agéntica

Si hubo un concepto que dominó DES 2026 fue el de IA agéntica. Frente a los asistentes conversacionales que han protagonizado la primera fase de la inteligencia artificial generativa, los expertos coincidieron en que la siguiente evolución será la de sistemas capaces de actuar, ejecutar tareas, tomar decisiones dentro de límites definidos y colaborar entre sí para alcanzar objetivos complejos.

Una de las intervenciones más destacadas fue la de Yongdong Wang, vicepresidente corporativo de Microsoft y presidente del Grupo de I+D de Asia-Pacífico, quien aseguró que la humanidad había entrado en una nueva etapa tecnológica marcada por los agentes inteligentes. Según explicó, el rápido crecimiento de herramientas como ChatGPT había demostrado la velocidad con la que la IA puede extenderse cuando aporta valor real a los usuarios.

Sin embargo, Wang insistió en que la adopción masiva de agentes inteligentes exige reforzar aspectos como la calidad de los datos, la infraestructura tecnológica y la gobernanza. “Para los negocios, el dato es el activo más importante que pueden tener”, señaló, advirtiendo de que la IA solo puede generar resultados fiables cuando se alimenta de información correctamente gestionada.

La seguridad fue otro de los temas recurrentes. El directivo de Microsoft alertó de que los agentes inteligentes necesitarán disponer de identidades digitales propias, permisos específicos y mecanismos de control equivalentes a los que actualmente se aplican a los usuarios humanos. Una reflexión que conectó con otros debates celebrados durante el evento sobre identidad digital, ciberseguridad y gobierno de la inteligencia artificial.

La misma visión fue compartida por numerosos proveedores tecnológicos presentes en DES. Desde plataformas empresariales hasta desarrolladores de software de gestión, la tendencia dominante apuntó hacia la incorporación de agentes especializados capaces de automatizar tareas complejas, analizar información en tiempo real y colaborar con los profesionales en procesos de toma de decisiones.

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De copilotos a compañeros digitales

La popularización de los agentes inteligentes tuvo una de sus explicaciones más accesibles en la intervención de Randi Zuckerberg, emprendedora tecnológica y exdirectora de marketing de Facebook.

Lejos de plantear la inteligencia artificial como una amenaza para el empleo, Zuckerberg defendió que estas herramientas deben entenderse como una extensión de las capacidades humanas. Durante su intervención afirmó que los agentes de IA podrían devolver hasta el 30% del tiempo de trabajo actualmente dedicado a tareas repetitivas o de bajo valor añadido.

Según explicó, el verdadero potencial de estas tecnologías no radica únicamente en la automatización, sino en la capacidad de liberar tiempo para la creatividad, la innovación y la resolución de problemas complejos. También destacó el papel que desempeñará la hiperpersonalización en ámbitos como el marketing, la atención al cliente o la comunicación corporativa.

La empresaria estadounidense advirtió igualmente de la necesidad de abordar cuestiones relacionadas con los sesgos de los modelos, la calidad de los datos y la supervisión humana. Aun así, se mostró convencida de que la IA aumentará el valor de las experiencias humanas precisamente porque permitirá automatizar muchas de las actividades rutinarias que actualmente consumen recursos y atención.

La soberanía digital entra en la agenda empresarial

Otro de los grandes asuntos que protagonizaron DES 2026 fue la soberanía tecnológica.

La creciente dependencia europea de infraestructuras, plataformas y modelos desarrollados fuera del continente fue objeto de análisis en numerosas sesiones. Los expertos coincidieron en que Europa necesita construir una posición propia que combine innovación, regulación y autonomía estratégica.

Stefaan Verhulst, especialista de la Universidad de Nueva York, advirtió de que la dependencia tecnológica puede convertirse en una vulnerabilidad para la competitividad y la capacidad de decisión de Europa. Por ello, defendió ampliar el concepto de soberanía digital para incluir no solo infraestructuras y normativas, sino también el control de los datos, el talento y la capacidad de acción colectiva.

La reflexión estuvo muy presente también en la mesa protagonizada por Carme Artigas y Margaret Chen, donde se analizó el papel de Europa en un entorno tecnológico cada vez más condicionado por la competencia entre grandes bloques económicos.

Artigas defendió que Europa puede diferenciarse mediante un modelo basado en la confianza, la transparencia y la protección de los derechos fundamentales. Al mismo tiempo, reclamó una mayor capacidad para trasladar la innovación a aplicaciones reales y acelerar los procesos de adopción tecnológica.

La exsecretaria de Estado recordó que el objetivo no debe ser replicar los modelos estadounidense o chino, sino desarrollar una propuesta propia capaz de combinar competitividad económica y responsabilidad tecnológica.

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China, protagonista inesperado del debate europeo

La elección de China como país invitado de DES 2026 aportó una dimensión geopolítica especialmente relevante al evento.

Durante los tres días del congreso, numerosas sesiones analizaron la evolución tecnológica del gigante asiático y las oportunidades de colaboración con Europa.

Margaret Chen destacó que las relaciones entre ambos territorios están evolucionando desde el intercambio comercial tradicional hacia una cooperación más profunda en ámbitos relacionados con la innovación, la digitalización y la inteligencia artificial.

La experta defendió que Europa debe comprender mejor el ecosistema tecnológico chino y asumir que la velocidad de ejecución se ha convertido en uno de los factores diferenciales de la nueva economía digital.

En la misma línea, Yongdong Wang describió un ecosistema chino caracterizado por su capacidad de experimentación, su escala y la concentración de talento tecnológico. Según explicó, la combinación de estos factores ha permitido al país acelerar significativamente la adopción de tecnologías basadas en inteligencia artificial.

La regulación también ocupó parte del debate. Artigas recordó que China dispone de marcos regulatorios estrictos en ámbitos relacionados con la IA y que ello no ha impedido el desarrollo tecnológico del país. La reflexión sirvió para cuestionar una de las ideas más extendidas en los últimos años: que regulación e innovación son necesariamente incompatibles.

Del experimento a la implantación real

Una de las conclusiones más repetidas durante DES 2026 fue que la inteligencia artificial está abandonando definitivamente la fase experimental.

Fred Sun, director general para Europa de Tencent Cloud, señaló que las organizaciones deben pasar de los proyectos piloto a las implantaciones reales y sostenibles. En su opinión, el reto actual ya no consiste en probar todas las tecnologías disponibles, sino en identificar aquellas que aportan un valor tangible para cada negocio.

Esta visión se reflejó también en la exposición comercial del evento, donde la mayoría de las soluciones presentadas se centraron en casos de uso concretos relacionados con productividad, automatización, experiencia de cliente, mantenimiento predictivo, gestión documental o análisis avanzado de datos.

La madurez creciente de la inteligencia artificial también estuvo acompañada de un discurso más pragmático. Frente a las expectativas desmesuradas de años anteriores, los expertos pusieron el foco en métricas de negocio, retorno de la inversión y escalabilidad.

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La importancia de los datos

Otro de los mensajes más consistentes a lo largo del congreso fue la necesidad de reforzar la estrategia de datos de las organizaciones.

Prácticamente todos los expertos coincidieron en que el éxito de la IA dependerá cada vez más de la calidad, disponibilidad y gobernanza de la información.

Vicente Botti, director de VRAIN, puso como ejemplo los proyectos desarrollados para la gestión de emergencias climáticas mediante gemelos digitales e inteligencia artificial. Según explicó, estas soluciones permiten anticipar escenarios, optimizar recursos y mejorar la capacidad de respuesta, pero requieren acceso a grandes volúmenes de datos fiables y correctamente estructurados.

Trevor Monroe, del Banco Mundial, defendió igualmente el potencial de la inteligencia artificial para transformar ámbitos como la gestión de crisis, la planificación urbana o la acción humanitaria, aunque recordó que las decisiones finales seguirán correspondiendo a las personas.

Málaga consolida su papel en el ecosistema tecnológico europeo

Más allá de los contenidos, DES 2026 volvió a evidenciar la consolidación de Málaga como uno de los principales polos tecnológicos del sur de Europa.

La presencia de compañías multinacionales, centros de innovación, universidades y organismos públicos confirmó la evolución de una ciudad que en la última década ha reforzado notablemente su posicionamiento dentro del ecosistema digital europeo.

Durante la inauguración, tanto el alcalde Francisco de la Torre como el presidente de la Diputación, Francisco Salado, destacaron el papel de la colaboración público-privada en la construcción de este ecosistema. Ambos defendieron la necesidad de seguir apostando por la formación, la atracción de talento y el desarrollo tecnológico como elementos clave para mantener la competitividad del territorio.

Una década después de su nacimiento, DES cerró su décima edición mostrando una madurez evidente tanto en el contenido de los debates como en el perfil de los asistentes. La inteligencia artificial dejó de presentarse como una promesa de futuro para convertirse en una realidad empresarial que exige nuevas capacidades, nuevos modelos de gobernanza y nuevas formas de colaboración internacional.

La edición de 2026 confirmó además que la próxima gran batalla tecnológica no se librará únicamente en torno a la potencia de los modelos de IA, sino también alrededor del control de los datos, la soberanía digital, la confianza y la capacidad de transformar la innovación en resultados económicos tangibles.

Si algo quedó claro en Málaga es que la carrera por liderar la inteligencia artificial ya está en marcha. Y que Europa, lejos de quedarse al margen, busca definir cuál será su papel en este nuevo orden digital.

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