Europa y China buscan nuevas vías de colaboración en inteligencia artificial, innovación y soberanía digital
Periodista especializada en tecnología y electrónica · Interempresas Media
11/06/2026
La relación entre Europa y China atraviesa un momento de redefinición marcado por la competencia tecnológica global, la inteligencia artificial y los nuevos equilibrios geopolíticos. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda celebrada en DES 2026, en la que participaron Carme Artigas, ex copresidenta del Consejo Asesor de IA de Naciones Unidas y experta del Harvard Belfer Center, y Margaret Chen, fundadora de Optimus Horizon y referente en relaciones internacionales entre China y Europa.
Durante el debate, moderado por Alberto Iglesias, las ponentes coincidieron en señalar que las relaciones entre Europa y China están entrando en una nueva fase, impulsada por la transformación digital, la inteligencia artificial y la necesidad de construir nuevas alianzas en un contexto internacional caracterizado por una creciente competencia tecnológica.
Margaret Chen destacó el fortalecimiento de los vínculos económicos entre España y China y defendió la importancia de que Europa conozca mejor la realidad tecnológica del gigante asiático. Según explicó, China ha evolucionado rápidamente en ámbitos como la inteligencia artificial, la movilidad eléctrica, la robótica y la innovación industrial, convirtiéndose en un actor imprescindible dentro del ecosistema tecnológico global.
La experta subrayó además que la velocidad de adopción tecnológica se ha convertido en un factor diferencial y alertó de que Europa debe acelerar sus procesos de decisión para no perder competitividad frente a otros mercados.
Regulación e innovación no son conceptos incompatibles
Uno de los principales temas de debate fue el impacto de la regulación en el desarrollo tecnológico. Carme Artigas defendió que la regulación y la innovación no son elementos contrapuestos y puso como ejemplo el propio modelo chino, que combina una intensa actividad innovadora con marcos regulatorios estrictos en determinados ámbitos tecnológicos.
La ex secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial recordó que Europa ha apostado por un modelo basado en la protección de derechos fundamentales, la transparencia y la soberanía digital, pero señaló que ello no debe impedir avanzar en innovación.
Artigas también valoró positivamente las iniciativas europeas orientadas a simplificar la aplicación de las normativas tecnológicas para facilitar el desarrollo de startups y pequeñas empresas sin renunciar a los principios que caracterizan al modelo europeo.
En este sentido, defendió que la simplificación regulatoria no debe confundirse con una desregulación completa, sino con la creación de mecanismos que permitan a las organizaciones innovar con mayor agilidad manteniendo los estándares de seguridad y protección exigidos por la Unión Europea.
La inteligencia artificial y el código abierto acercan posiciones
La inteligencia artificial fue otro de los ejes centrales de la conversación. Las participantes coincidieron en que existen oportunidades de colaboración entre Europa y China, especialmente en áreas vinculadas al desarrollo de modelos abiertos y tecnologías basadas en software de código abierto.
Artigas destacó que China está liderando importantes iniciativas en el ámbito del open source y consideró que Europa puede encontrar espacios de colaboración en torno a estándares, interoperabilidad e investigación aplicada.
Por su parte, Chen señaló que la percepción europea sobre China continúa apoyándose en ocasiones en visiones desactualizadas y defendió la necesidad de establecer más mecanismos de intercambio de conocimiento, experiencias empresariales y transferencia tecnológica.
Las dos expertas coincidieron en que la cooperación internacional será fundamental para abordar los desafíos asociados a tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la robótica avanzada o la automatización industrial. También subrayaron la importancia de mantener el diálogo entre regiones con modelos regulatorios y prioridades diferentes, preservando al mismo tiempo la autonomía estratégica y los valores propios de cada ecosistema tecnológico.
Como conclusión, las ponentes defendieron que Europa debe reforzar sus fortalezas en investigación, innovación y talento, al tiempo que amplía sus opciones de colaboración con socios internacionales. En un contexto de creciente competencia global, consideraron que la combinación de soberanía tecnológica, apertura al intercambio de conocimiento y cooperación internacional será clave para impulsar el desarrollo económico y tecnológico en los próximos años.















