Expertos reclaman en DES una IA más abierta y una mayor autonomía digital para Europa
Periodista especializada en tecnología y electrónica · Interempresas Media
09/06/2026
La relación entre inteligencia artificial, geopolítica y soberanía tecnológica centró una de las mesas redondas celebradas en DES 2026. En el debate, representantes de Eurecat, T-Systems, junto a la exsecretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial Carme Artigas, coincidieron en la necesidad de reforzar la capacidad tecnológica europea, impulsar la cooperación internacional y garantizar que el desarrollo de la IA preserve la autonomía y el pensamiento crítico de las personas.
La décima edición de DES – Digital Enterprise Show acogió una mesa redonda dedicada a analizar el impacto de la inteligencia artificial en el equilibrio de poder global. Moderado por Richard Benjamins, el encuentro reunió a Lali Soler, directora del Área Digital de Eurecat; Carme Artigas, senior fellow del Harvard Belfer Center y exsecretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial; y Osmar Polo, CEO de T-Systems Iberia.
Durante el debate, los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial representa mucho más que una revolución tecnológica. Según explicó Carme Artigas, la IA está modificando los equilibrios geopolíticos porque el poder ya no depende únicamente de los recursos naturales o de la capacidad industrial, sino también del acceso a datos, capacidad de computación, talento y distribución tecnológica.
“La batalla que estamos viendo no es solo tecnológica o comercial; es una batalla por el liderazgo económico, militar y político”, señaló Artigas, quien destacó además la necesidad de avanzar hacia mecanismos globales de gobernanza de la inteligencia artificial.
La experta recordó su participación en la negociación de la regulación europea de IA y defendió la creación de organismos internacionales independientes capaces de evaluar los riesgos y oportunidades de estas tecnologías, de forma similar a lo que ocurre con los paneles científicos sobre cambio climático.
Europa busca reforzar su soberanía digital
Uno de los temas abordados fue la dependencia tecnológica europea respecto a proveedores externos, especialmente en ámbitos como la nube, los semiconductores o las plataformas de inteligencia artificial.
En este sentido, Osmar Polo defendió que Europa debe aprovechar el actual contexto geopolítico para fortalecer su autonomía tecnológica sin caer en posiciones aislacionistas.
“Europa tiene talento, tecnología y capacidades. La cuestión no es aislarnos, sino disponer de alternativas que nos permitan elegir”, afirmó el CEO de T-Systems Iberia.
Polo subrayó la importancia de combinar regulación e inversión para construir infraestructuras digitales competitivas y evitar situaciones de dependencia tecnológica. Como ejemplo, destacó los esfuerzos realizados por diferentes compañías europeas para desarrollar infraestructuras de IA capaces de competir a escala internacional.
Por su parte, Carme Artigas valoró positivamente iniciativas recientes impulsadas desde la Unión Europea para acelerar las inversiones en inteligencia artificial, centros de datos, fabricación de chips y capacidades de computación. Asimismo, defendió una apuesta decidida por modelos abiertos que permitan incrementar la transparencia y la capacidad de innovación del ecosistema europeo.
El coste energético de la IA y el futuro de los modelos
Lali Soler aportó una visión centrada en los retos tecnológicos asociados al desarrollo de los grandes modelos de lenguaje. La directora del Área Digital de Eurecat alertó sobre el elevado consumo energético necesario para entrenar y operar estas plataformas, así como sobre la concentración de capacidades en un reducido número de compañías.
Soler señaló que el crecimiento de los centros de datos y de las infraestructuras necesarias para la IA generará tensiones económicas, energéticas y geopolíticas durante los próximos años.
“Creo que debemos evitar que la tecnología quede excesivamente concentrada en unos pocos puntos del mundo”, afirmó.
La responsable de Eurecat anticipó además una evolución hacia modelos más especializados y eficientes, apoyados por nuevas arquitecturas tecnológicas y, en el futuro, por avances en computación cuántica.
Preservar la autonomía humana
La mesa concluyó con una reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial en las capacidades cognitivas de las personas. Lali Soler expresó su preocupación por una dependencia excesiva de los sistemas generativos y defendió la necesidad de preservar el pensamiento crítico y la capacidad de análisis.
“Tenemos que conseguir que la IA ayude a las personas a ser más productivas y eficientes, pero sin sustituir nuestras capacidades cognitivas”, señaló.
Como conclusión, los participantes coincidieron en que el desarrollo de la inteligencia artificial debe ir acompañado de principios de confianza, transparencia y responsabilidad, garantizando que la tecnología continúe estando al servicio de las personas y de la sociedad.















