La falta de estrategia y de comprensión frena el acceso a financiación en startups
Representantes del ámbito público y privado coincidieron en un coloquio celebrado el pasado 20 de marzo en CTX Tech Experience Sevilla sobre los restos de la financiación en que muchas empresas tecnológicas fallan al presentar sus proyectos, al no entender los requisitos de financiación ni saber trasladar el valor real de sus activos intangibles.
La mesa redonda, celebrada en el marco de CTX Tech Experience Sevilla, puso de relieve uno de los principales retos del ecosistema innovador: la dificultad de muchas empresas tecnológicas para acceder a financiación, tanto pública como privada, debido a errores estratégicos en la presentación de sus proyectos.
Durante el encuentro, en el que participaron representantes del ámbito inversor institucional y tecnológico como José María García Orois (SEET Spain), Pilar González Gotor (CDTI) y Oscar Belmonte Ramos (Iridium Rising Investments), moderados por Guillem Molina, CEO de COFI Solutions, se insistió en que uno de los fallos más habituales es la falta de comprensión de los requisitos de las convocatorias. “La gente no se lee las convocatorias… y ahí están los detalles”, señalaron, subrayando que aspectos como la sostenibilidad, el impacto social o la igualdad de género son cada vez más determinantes en la evaluación de propuestas.
En esta línea, Pilar González, representante del CDTI, insistió en la necesidad de preparar adecuadamente la documentación: “Hay que justificar bien los procesos y los costes. Lo que no se cuenta, no existe”, afirmó, subrayando que una mala justificación puede ser determinante para perder financiación incluso en proyectos sólidos.
Por su parte, Óscar Belmonte, desde el ámbito inversor, puso el acento en la falta de comprensión del capital riesgo por parte de muchas startups: “La innovación por sí misma no es un negocio. Tiene que estar integrada en un plan de negocio y acompañada de un retorno claro”, explicó.
Asimismo, José María García, vinculado al desarrollo de negocio y financiación pública en el SETT, Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, destacó la importancia de entender el papel de los distintos agentes: “Nosotros buscamos apoyar tecnología que haga crecer el tejido empresarial, pero siempre con un retorno y un impacto claro en la economía y la sociedad”.
El valor intangible, clave pero difícil de demostrar
Uno de los ejes centrales del debate fue el peso de los activos intangibles en las empresas tecnológicas. Según se explicó, hasta el 80% del valor de estas compañías reside en elementos no tangibles, como el conocimiento, la propiedad intelectual o el talento del equipo.
Sin embargo, este tipo de activos también son los más complejos de evaluar, tanto para inversores como para organismos públicos. Factores como la protección de la tecnología, su grado de diferenciación o su capacidad de monetización resultan determinantes en la valoración final.
En este contexto, los ponentes coincidieron en que no basta con desarrollar una tecnología innovadora, sino que es imprescindible demostrar su aplicabilidad real y su encaje en el mercado. “No hay nada más peligroso que un inventor que cree que su producto se vende solo”, señalaron.
El debate también abordó las dificultades asociadas a los procesos administrativos, especialmente en el ámbito de la financiación pública, donde los plazos largos y la complejidad documental suponen una barrera para muchas startups. No obstante, desde el ámbito institucional se defendió la necesidad de estos controles para garantizar el uso adecuado de los recursos públicos, especialmente cuando intervienen fondos europeos.
Finalmente, los expertos destacaron la importancia de que las empresas busquen asesoramiento, preparen adecuadamente su documentación y ajusten sus expectativas en cuanto a tiempos y procesos. “Déjate ayudar y pregunta a un experto”, recomendaron, insistiendo en que una buena preparación puede marcar la diferencia entre acceder o no a financiación.
La mesa concluyó con una idea compartida: el principal reto de las empresas no es tecnológico, sino estratégico, y pasa por saber transformar la innovación en un proyecto viable, escalable y atractivo para inversores.













