Sevilla acoge una jornada para promover la salud mental y la prevención de riesgos de las personas trabajadoras del campo
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), organismo científico-técnico especializado en prevención de riesgos laborales dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social (MITES), ha celebrado en Sevilla el III Encuentro de Seguridad y Salud en el Trabajo en el sector agrario bajo el título ‘Los riesgos psicosociales: de la evidencia a la acción’.
La jornada ha reunido a organizaciones agrarias y representantes de personas trabajadoras, así como a profesionales del ámbito de la prevención de riesgos laborales, y ha permitido poner en común experiencias, iniciativas y buenas prácticas desarrolladas desde distintos ámbitos para mejorar la prevención de riesgos psicosociales en el entorno rural.
El evento ha sido impulsado en el marco de la campaña 2026-2028 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA, por sus siglas en inglés) y ha finalizado con un mensaje claro: “Promover la salud mental en el mundo agrario no es solo atender el daño cuando se produce, sino garantizar la sostenibilidad del sector y la calidad del empleo en el campo español”, ha afirmado Pilar Cáceres, directora del Centro de Medios de Protección de Sevilla del INSST.
El 30% de las personas trabajadoras del sector agrario europeo declara sufrir estrés, depresión o ansiedad relacionados con su trabajo, según la última encuesta OHS Pulse de la EU-OSHA, un porcentaje similar al registrado en los sectores educativo y de servicios sanitarios y sociales (31%). El Eurobarómetro, basado en más de 25.000 entrevistas en los 27 países de la Unión Europea (UE), sitúa al sector agrario como el que registra un mayor porcentaje de personas trabajadoras expuestas a calor extremo (35%, frente al 20% de media), un factor que se suma a la incertidumbre climática que condiciona las cosechas y la carga de trabajo.
Además, el informe específico sobre salud mental en la agricultura de la Agencia Europea señala que la mitad de las personas trabajadoras realizan jornadas semanales que superan las 48 horas y que las tasas de suicidio son más elevadas tanto en la UE como a nivel mundial.
En España, el 75% de las personas trabajadoras del sector agrario son hombres con una cultura tradicional que estigmatiza los cuidados y la salud mental. Las mujeres, por su parte, realizan en muchas ocasiones un trabajo esencial pero poco visible. La elevada edad media de la población trabajadora, de 61 años, y la falta de relevo generacional, junto con la fuerte temporalidad, son algunas de las dificultades que afronta el sector, en el que, además, destaca la presencia de migrantes, un 26%, y la falta de mano de obra.
La evidencia disponible sobre salud mental en el campo español es todavía limitada, lo que no implica que no exista un conflicto, tal y como se ha subrayado en las distintas intervenciones durante la jornada de trabajo. Algunas de las fuentes indirectas, como la Encuesta Europea de Salud en España (EESE), ponen de relieve el elevado consumo de psicofármacos en el sector, muy por encima de otros con perfiles demográficos comparables. Esta preocupante tendencia en el uso de medicamentos orientados a la salud mental —sobre todo en el caso de los hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos)— queda asimismo confirmada por los informes del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), cuyas encuestas sitúan a las personas trabajadoras del entorno rural a la cabeza en el consumo de este tipo de sustancias.
Factores de riesgo y colectivos más vulnerables
Entre los principales factores de riesgo psicosocial abordados durante la jornada se encuentran la incertidumbre climática, la volatilidad de los mercados, el aislamiento social y la dificultad para desconectar, además de los efectos de la transformación digital, la transición ecológica y el cambio demográfico. Asimismo, se ha puesto el foco en los colectivos que pueden encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad, como las personas migrantes, jóvenes y mujeres, que se enfrentan también a dificultades relacionadas con las condiciones de trabajo, la integración, la discriminación o la conciliación.
El encuentro ha puesto de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en el conocimiento de los riesgos psicosociales en el sector agrario y de trasladar la evidencia disponible a medidas concretas. En este sentido, el INSST continuará trabajando, en el marco de sus competencias y de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027, para abordar estos riesgos y contribuir a unas condiciones de trabajo más seguras y saludables en el sector.




















