Conversación con las expertas de DuPont Chloé Caux-Wetherell y Aldija Begriche sobre seguridad y confort en los EPI
Estrés térmico, cumplimiento en el uso de EPI y la ciencia del confort
Los equipos de protección individual están diseñados para proteger a los trabajadores. Sin embargo, en lugares de trabajo de todo el mundo, los responsables de seguridad se enfrentan a un reto constante: garantizar que los EPI se utilicen correctamente, de forma sistemática y durante todo el tiempo necesario.
A menudo se presupone que el incumplimiento en el uso de EPI se debe a una cultura de seguridad deficiente, una formación inadecuada o una falta de concienciación sobre los riesgos. Aunque estos factores pueden influir, no siempre explican por qué trabajadores experimentados que conocen perfectamente los riesgos a los que se enfrentan modifican, utilizan de forma incorrecta o incluso se quitan los equipos de protección.
Según DuPont, uno de los factores que impulsan este comportamiento y que a menudo se pasa por alto es el estrés térmico.
“La mayoría de los trabajadores no se proponen asumir riesgos”, afirma Chloé Caux-Wetherell, directora de Marketing para EMEA de DuPont Personal Protection. “Sin embargo, cuando una persona empieza a sentir incomodidad física, calor y fatiga, busca formas de aliviar ese malestar. En ocasiones, esto puede dar lugar a comportamientos que comprometen involuntariamente la protección”.
A medida que siguen aumentando las temperaturas globales y crece la preocupación por la exposición al calor, resulta cada vez más importante comprender la relación entre el estrés térmico, el confort y el cumplimiento en el uso de EPI.
El estrés térmico es mucho más que una cuestión de confort
Tradicionalmente, las conversaciones sobre el calor en el entorno laboral se han centrado principalmente en el confort. Los trabajadores pueden quejarse de que tienen demasiado calor, por lo que las empresas proporcionan hidratación, ventilación y pautas de trabajo y descanso. Sin embargo, cada vez hay más evidencias que indican que el estrés térmico debe considerarse un problema de seguridad y no únicamente una cuestión de bienestar.
“El estrés térmico se produce cuando el organismo deja de ser capaz de regular eficazmente su temperatura”, explica Aldija Begriche, responsable global de Desarrollo de Aplicaciones de DuPont Personal Protection. “A medida que aumenta la carga fisiológica, los efectos van mucho más allá de la sensación de incomodidad. Los trabajadores pueden experimentar fatiga, menor capacidad de concentración, tiempos de reacción más lentos y una menor capacidad para tomar decisiones”.
En entornos donde la seguridad es crítica, estos efectos pueden tener consecuencias importantes. Ya sea al manejar maquinaria, manipular productos químicos, trabajar en altura o realizar tareas físicamente exigentes, la seguridad de los trabajadores depende de su capacidad para mantenerse alerta y tomar decisiones acertadas durante toda la jornada.
“Cuando una persona está expuesta a un calor excesivo, su rendimiento cognitivo puede verse afectado”, señala Begriche. “Puede perder capacidad de concentración, ser más propensa a cometer errores y tener más dificultades para responder eficazmente ante situaciones cambiantes. Por eso, el estrés térmico debe considerarse un verdadero riesgo para la seguridad laboral”.
Muchos entornos industriales ya exponen a los trabajadores a temperaturas elevadas debido al calor generado por los procesos, el esfuerzo físico o las condiciones de trabajo en espacios confinados. Estas condiciones, sumadas a episodios de temperaturas extremas cada vez más frecuentes, hacen aún más necesario gestionar eficazmente el estrés térmico.
Por tanto, para las empresas, la gestión del estrés térmico se está convirtiendo en un aspecto cada vez más importante de la seguridad laboral.
Cuando la protección supone una carga térmica adicional
La ropa de protección desempeña un papel fundamental a la hora de proteger a los trabajadores frente a riesgos químicos, biológicos y electrostáticos. Sin embargo, los EPI también pueden contribuir al estrés térmico.
Por su propia naturaleza, la ropa de protección crea una barrera entre el trabajador y el entorno. Esto puede restringir la circulación del aire, limitar la evaporación de la humedad y reducir la capacidad del organismo para disipar el calor.
“Las prendas de protección son esenciales, pero también pueden aumentar la carga térmica”, afirma Begriche. “Cuando el calor y la humedad quedan atrapados dentro del conjunto de protección, los trabajadores pueden experimentar una mayor carga fisiológica, especialmente durante tareas físicamente exigentes o jornadas prolongadas”.
A medida que aumenta la incomodidad, los trabajadores pueden empezar a modificar la forma en que llevan la ropa de protección. Los trabajadores pueden llevar las prendas parcialmente abiertas, remangarse las mangas o acortar el tiempo de uso. En algunos casos, pueden llegar incluso a quitarse por completo los EPI.
“El problema no es que los trabajadores dejen de comprender de repente los riesgos”, afirma Caux-Wetherell. “Lo que ocurre es que la incomodidad genera una presión cada vez mayor. Cuanto más calor y malestar siente una persona, mayor es la tentación de buscar una forma de aliviarlo. Es entonces cuando puede empezar a surgir una diferencia entre la forma en que deberían utilizarse los EPI y cómo se utilizan realmente”.
Por eso está cambiando la manera de entender el confort.
Por qué el confort se está convirtiendo en un factor de seguridad medible
Hasta hace poco, el confort se consideraba un concepto subjetivo. Una persona podía considerar cómoda una prenda, mientras que otra podía opinar lo contrario. Por ello, el confort se ha considerado tradicionalmente una cuestión de preferencia personal, más que una característica objetiva de rendimiento. Sin embargo, los avances en la ciencia de los materiales, la modelización fisiológica y las metodologías de ensayo permiten ahora evaluar el confort de una forma mucho más objetiva.
“El sector está empezando a reconocer que el confort no es simplemente una cuestión de opinión”, afirma Caux-Wetherell. “Muchos de los factores que influyen en el confort pueden medirse, analizarse y compararse mediante métodos científicos”.
Este cambio hacia un enfoque científico del confort permite a los profesionales de la seguridad basarse en criterios objetivos y respaldados por datos a la hora de seleccionar los EPI. En lugar de depender únicamente de las opiniones de los usuarios, las organizaciones pueden evaluar hasta qué punto las prendas de protección favorecen la disipación del calor y la gestión de la humedad. De este modo, el rendimiento relacionado con el confort puede evaluarse junto con parámetros más tradicionales, como la protección, la durabilidad y la resistencia frente a productos químicos.
“En última instancia, el confort influye en la forma en que las personas utilizan los EPI”, afirma Caux-Wetherell. “Si podemos medir los factores que influyen en el confort, podremos tomar mejores decisiones sobre el rendimiento de las prendas y, potencialmente, mejorar tanto la seguridad como la aceptación de los EPI por parte de los usuarios”.
Comprender la importancia de la transpirabilidad
Uno de los factores clave en este contexto es la transpirabilidad. En el ámbito de los EPI, la transpirabilidad hace referencia a la capacidad de un material para permitir la evacuación del calor y del vapor de humedad generado por el cuerpo. Esto es fundamental, ya que la sudoración es uno de los principales mecanismos que utiliza el organismo para regular su temperatura.
“Cuando el sudor puede evaporarse eficazmente, el organismo regula mejor la temperatura”, explica Begriche. “Cuando la evaporación se ve limitada, aumenta la carga térmica”.
Entre los parámetros objetivos utilizados para evaluar la transpirabilidad se encuentra la resistencia al vapor de agua, conocida habitualmente como Ret. Los valores Ret permiten evaluar la resistencia que ofrece un material al paso del vapor de humedad. Por lo general, cuanto menor es el valor Ret, más fácilmente puede evacuarse la humedad, lo que favorece la termorregulación.
“Lo importante es que los profesionales de la seguridad disponen ahora de datos cuantificables”, señala Begriche. “En lugar de basarse únicamente en percepciones subjetivas, pueden comparar productos mediante metodologías de ensayo reconocidas y tomar decisiones mejor fundamentadas”.
Esto supone un cambio relevante en la forma de evaluar el rendimiento de los EPI. Además, proporciona a los fabricantes la información necesaria para desarrollar materiales de protección que favorezcan la termorregulación sin comprometer las prestaciones de seguridad.
Diseñar prendas más cómodas sin comprometer la protección
Durante muchos años, desarrollar ropa de protección frente a productos químicos implicaba encontrar un difícil equilibrio entre protección, durabilidad y confort. Aunque los fabricantes eran conscientes de este reto, disponían de una capacidad limitada para cuantificar la relación entre la transpirabilidad, la carga térmica y el confort de la persona que lleva la prenda.
Hoy, los avances en modelización fisiológica, ensayos de transpirabilidad y evaluación del rendimiento de las prendas permiten comprender mucho mejor cómo interactúa la ropa de protección con el organismo durante su uso. Esto está impulsando el desarrollo de una nueva generación de materiales diseñados no solo para proteger frente a los riesgos del entorno laboral, sino también para reducir la carga fisiológica asociada a un uso prolongado.
“No basta con medir la transpirabilidad”, afirma Caux-Wetherell. “El verdadero reto consiste en aplicar estos conocimientos para desarrollar materiales que mantengan el nivel de protección y durabilidad que necesitan los trabajadores y que, al mismo tiempo, resulten lo bastante cómodos como para que puedan utilizar correctamente los EPI durante toda la jornada”.
Según DuPont, este conocimiento más profundo del estrés térmico y de la respuesta fisiológica del usuario permite desarrollar materiales a partir de parámetros de confort medibles, en lugar de basarse únicamente en percepciones subjetivas. En lugar de considerar el confort y la protección como objetivos contrapuestos, los fabricantes pueden optimizar simultáneamente ambas características.
Para los profesionales de la seguridad, esto tiene importantes implicaciones. Esto demuestra que es posible superar el tradicional equilibrio entre protección y confort, lo que abre nuevas posibilidades para mejorar tanto el cumplimiento en el uso de EPI como el bienestar de los trabajadores.
El futuro de la selección de EPI
A medida que avanza el conocimiento sobre el estrés térmico, el papel del confort en la selección de EPI se basa cada vez más en datos objetivos. Esto no significa que la protección pase a ser menos importante. Significa reconocer que la protección, el cumplimiento en el uso de EPI y el confort están estrechamente relacionados.
“Cuando los trabajadores se sienten cómodos, están más dispuestos y tienen mayor capacidad para utilizar correctamente los EPI durante periodos más prolongados”, afirma Begriche. “Esto tiene implicaciones evidentes tanto para el cumplimiento como para la seguridad”.
Para las organizaciones que están revisando sus estrategias en materia de EPI, el mensaje es claro. El estrés térmico no debe considerarse una cuestión independiente de la ropa de protección. Debe formar parte de una evaluación más amplia de la seguridad de los trabajadores, el rendimiento fisiológico y la gestión de riesgos.
“Contar con mejores datos permite tomar mejores decisiones”, concluye Caux-Wetherell. “A medida que el sector siga desarrollando métodos más avanzados para medir el confort y la carga fisiológica, los profesionales de la seguridad estarán mejor preparados para seleccionar EPI que favorezcan tanto la protección como el bienestar de los trabajadores. En última instancia, esto beneficia al cumplimiento, a la productividad y, sobre todo, a la seguridad de los trabajadores”.
Puede encontrar más información sobre el estrés térmico y la selección de EPI en la guía electrónica, ‘Estrés térmico en el lugar de trabajo: Redefinir la comodidad como factor de seguridad cuantificable’, que puede descargar gratuitamente aquí:
https://www.dupont.es/personal-protection/dupont-tyvek-apx.html
Material Tyvek APX: una innovación pionera en el sector
Lanzado en 2025, el material Tyvek APX de DuPont se presenta como el primer tejido de protección química extremadamente transpirable que combina elevados niveles de protección y durabilidad con un alto grado de confort durante su uso. Su desarrollo se basó en la modelización fisiológica, la monitorización biométrica y ensayos de uso con personas, lo que refleja la creciente atención que el sector presta al confort medible. Puede encontrar información sobre el material Tyvek APX y los ensayos de empleo aquí: tyvek.es/apx




















