Entrevista a Yoel Vaca, director comercial de Wittmann
Tras varios ejercicios marcados por la incertidumbre, 2025 ha supuesto un punto de inflexión para la transformación del plástico. Yoel Vaca, director comercial de Wittmann, analiza la recuperación progresiva de la demanda, el papel de la automatización y las soluciones integrales llave en mano, así como el impacto de la coyuntura geopolítica en la competitividad industrial europea. De cara a 2026, el sector afronta un escenario de consolidación estable, con biomateriales, automatización e inteligencia artificial como ejes de evolución. Yoel Vaca, director comercial de Wittmann.
¿Qué balance hace de 2025 para la industria de la transformación del plástico en su conjunto?
El balance de 2025 ha logrado superar las expectativas iniciales, siendo un año positivo para la industria. Aun teniendo en cuenta el contexto actual, se ha conseguido romper la tendencia negativa de los últimos años, proporcionando aire fresco al mercado.
El ejercicio comenzó al ralentí, todavía condicionado por la desaceleración previa y por el entorno internacional. Sin embargo, a partir del segundo trimestre se materializó una recuperación progresiva de la demanda que terminó sorprendiendo al alza. Las inversiones que permanecían en espera empezaron a reactivarse, especialmente en proyectos vinculados a la modernización del parque de maquinaria, la automatización y la eficiencia.
El comportamiento ha seguido siendo desigual por sectores. Algunos, menos expuestos a las inclemencias externas y con consumos más estables, como packaging y medical, han mostrado mayor fortaleza. En cambio, automoción y construcción continúan atravesando procesos de transformación estructural y mayor presión de mercado.
En el ámbito regulatorio, Europa mantiene un papel de liderazgo, especialmente en políticas ambientales. No obstante, si esta posición no se acompaña y armoniza con el resto de grandes economías, como Estados Unidos o China, existe el riesgo de erosionar la competitividad industrial europea. Es necesario redefinir una transición que sea viable y sostenible también desde el punto de vista económico.
En conjunto, 2025 ha sido un año favorable que ha permitido romper una tendencia negativa y encarar un nuevo ejercicio con perspectivas de consolidación.
¿Cómo ha evolucionado su empresa a lo largo de 2025 en este contexto de mercado?
Gracias al amplio portfolio del Grupo Wittmann, que abarca desde la máquina de inyección hasta la célula automatizada con robot e integra todos los periféricos de proceso, hemos podido adaptarnos con gran flexibilidad a un entorno irregular.
En los momentos de menor actividad, esta diversidad de soluciones ha permitido reorientar recursos hacia sectores más dinámicos, desplegando soluciones completas llave en mano. La célula 4.0 totalmente integrada constituye una de las grandes ventajas competitivas del Grupo.
Además, hemos detectado un cambio en el proceso de decisión de compra. La adquisición ya no se percibe únicamente como la compra de una máquina, sino como la incorporación de una solución integral y de un socio tecnológico de confianza. Poder suministrar la célula completa desde Wittmann simplifica la gestión del cliente y garantiza eficiencia, seguridad, estabilidad del proceso y máxima productividad.
Nuestra presencia internacional, con plantas de producción propias en los principales continentes, ha sido clave en 2025. Nos ha permitido responder con agilidad a los requerimientos locales sin renunciar a nuestros estándares de calidad e innovación. Ha sido un ejercicio exigente, pero también un año en el que se ha evidenciado la solidez estructural y el posicionamiento estratégico de nuestras tecnologías.
Yoel Vaca, director comercial de Wittmann.
De cara a 2026, ¿prevé un escenario favorable para el sector de la transformación del plástico?
Siguiendo la inercia de 2025, visualizamos 2026 como un año de consolidación estable. Puede ser un ejercicio para asentar el nivel alcanzado en un entorno que sigue tensionado, por lo que debemos mantener un optimismo moderado.
La industria europea ha demostrado en los últimos años una notable capacidad de adaptación a los cambios en los flujos de demanda. Las empresas que habían invertido en automatización, digitalización y eficiencia energética han logrado mantenerse sólidas e incluso crecer en momentos complejos.
Un elemento relevante ha sido la reactivación progresiva del motor industrial alemán durante el último trimestre de 2025, impulsada por medidas de apoyo e incentivos a la inversión. Alemania sigue siendo un termómetro clave para la industria europea, por lo que esta evolución representa una señal positiva para el conjunto del continente.
En definitiva, afrontamos 2026 con un optimismo prudente, dentro del ciclo natural de adaptación del mercado.
¿En qué medida la situación geopolítica internacional está influyendo en su actividad, tanto en costes, suministro de materiales o decisiones de inversión?
La escalada inflacionaria derivada en gran parte del incremento de los costes energéticos tensionó toda la cadena de valor industrial. En apenas tres años, el sistema absorbió incrementos de costes que, en algunos casos, se aproximaron a un tercio de la estructura anterior. Esto comprimió márgenes y provocó la postergación de inversiones.
Posteriormente, las tensiones comerciales, las políticas arancelarias y los conflictos internacionales añadieron un factor adicional de incertidumbre.
Desde el Grupo Wittmann hemos abordado este escenario como una oportunidad de adaptación estratégica. Nuestra condición de empresa familiar con estructura comercial internacional, junto con la producción descentralizada y la proximidad al cliente, nos ha permitido mitigar riesgos y mantener nuestra posición de referencia.
Asimismo, hemos identificado nichos de demanda con necesidades técnicas específicas y proyectos de relocalización industrial en los que la capacidad de ofrecer soluciones completas e integradas ha resultado determinante.
¿Detecta una mayor demanda por parte del mercado de soluciones tecnológicas más avanzadas, eficientes o sostenibles?
La demanda es clara. La industria ha interiorizado que la adaptación tecnológica no es opcional. La cuestión ya no es si invertir o no, sino cuándo y con qué rapidez hacerlo.
En los últimos años hemos visto cómo compañías históricas que no acometieron su transformación tecnológica han quedado fuera del mercado. Paralelamente, han surgido nuevas empresas con una mentalidad orientada al futuro, que integran desde su origen automatización, control de datos y eficiencia energética como parte de su modelo productivo.
El acceso a la información y el asesoramiento especializado permiten que cada vez más proyectos incorporen la innovación desde su fase inicial, con planes de inversión progresivos orientados a objetivos estratégicos a largo plazo.
¿Qué tendencias tecnológicas o de mercado considera que marcarán la evolución del sector del plástico en 2026?
Los biomateriales y los materiales reciclados seguirán ganando protagonismo, incluso en aplicaciones donde anteriormente no eran una opción. El reto será disponer de maquinaria capaz de trabajar en ventanas de proceso más exigentes, con alta repetibilidad, precisión y control.
En paralelo, la automatización avanzada de procesos cobrará aún mayor relevancia. La dificultad para encontrar mano de obra cualificada y la presión sobre las estructuras de costes impulsarán la automatización de células con robots dentro del conjunto de inversiones.
Por último, la inteligencia artificial aplicada a la transformación del plástico comenzará a consolidarse como herramienta real de optimización: ajuste automático de parámetros, detección proactiva de errores, mantenimiento predictivo y mejora continua del rendimiento de máquinas, robots y periféricos. Se abre así una nueva etapa tecnológica para el sector.


























