“España pierde cualquier opción de reducir a la mitad las muertes en carretera en 2030”
Durante los meses de julio y agosto de 2026 se han registrado 218 siniestros mortales en las carreteras españolas, en los que han perdido la vida 240 personas, diez más que en el verano de 2025, lo que supone un incremento del 4%.
Para la AEC, más allá de las oscilaciones que puedan producirse de un año a otro, los datos deben llamar la atención sobre una realidad de mayor calado: la reducción de la mortalidad vial ha perdido durante los últimos años el ritmo que permitió a España convertirse en uno de los países de referencia internacional en seguridad vial.
La propia DGT señala que, a 31 de agosto, los 734 fallecidos registrados en carretera durante 2026, frente a los 750 del mismo período de 2025, sitúan la evolución de la siniestralidad dentro de lo que estadísticamente se considera una situación de estabilidad.
Una estabilidad que la Asociación interpreta en clave de estancamiento y que se traduce en la imposibilidad manifiesta de que España para cumplir su compromiso de reducir en un 50% el número de personas fallecidas y heridas graves en 2030 respecto de 2019.
Preocupación por las autopistas y autovías
Uno de los datos del balance de este verano que más preocupa a la AEC es el incremento de fallecidos registrado en las vías de alta capacidad. En julio y agosto han perdido la vida 65 personas en autopistas y autovías, diez más que durante el mismo período del año anterior. Mientras tanto, en las carreteras convencionales se han contabilizado 175 víctimas mortales, exactamente las mismas que en el verano de 2025, representando el 73% del total.
Para la Asociación, el incremento de la mortalidad en autopistas y autovías debe ser objeto de un análisis específico que permita determinar qué factores están detrás de esta evolución.
Velocidad, distracciones, alcohol y drogas, utilización de los sistemas de seguridad, antigüedad del parque…, son elementos imprescindibles en cualquier análisis de la siniestralidad. Pero el enfoque de Sistema Seguro exige contemplar también otro componente fundamental: la carretera.
¿Está influyendo el estado de conservación?
La AEC considera que los datos disponibles no permiten establecer en estos momentos una relación directa entre el aumento de la mortalidad en autopistas y autovías y el estado de conservación de estas infraestructuras.
Sin embargo, entiende que existen razones suficientes para estudiar esta cuestión en profundidad.
La última auditoría sobre el estado de conservación de las carreteras realizada por la Asociación reveló que el 52% de la red viaria española presenta deterioros graves o muy graves, que alrededor de 34.000 kilómetros necesitan actuaciones urgentes y que el déficit acumulado de conservación supera los 13.400 millones de euros. El deterioro, además, ya no afecta exclusivamente a carreteras convencionales, sino que se detecta también, cada vez con mayor frecuencia, en vías de alta capacidad.
El estado del firme y su adherencia, la señalización horizontal y vertical, el drenaje, los sistemas de contención, los márgenes de la carretera… pueden intervenir tanto en la probabilidad de que se produzca un siniestro como en sus consecuencias. Por lo tanto, un peor estado de estos elementos se traduce en un incremento importante del riesgo de sufrir un accidente.
La AEC reclama, en este sentido, que la conservación y mejora de las carreteras ocupe el lugar que le corresponde dentro de las políticas de seguridad vial y que las Administraciones titulares dispongan de recursos suficientes y estables para mantener las redes en condiciones óptimas.






































































