Segunda mano en las infraestructuras españolas
Arrancaba septiembre con el anuncio en los medios de comunicación de la visita de Óscar Puente, Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, a Alemania. El objetivo del viaje: conseguir maquinaria ferroviaria para suplir los problemas, especialmente en trayectos Avlo, que se han dado en los últimos meses en España. Un “Vente a Alemania, Pepe”, aplicado a las infraestructuras españolas.
Los rumores apuntaban a la compra de material de segunda mano, dentro del atasco general en el sector ferroviario de nuestro país, con Talgo como protagonista. Pero, ¿qué ha pasado en las infraestructuras españolas para tener una vuelta al cole tan movida?
Pues nada más y nada menos que la falta de inversión. Si bien hace un par de años se presentaba una inversión récord en la historia de nuestro país para la carretera, hemos visto que el tren, que se postulaba como el gran medio de transporte verde en Europa, se ha quedado en un puesto residual.
Y no por falta de presencia en los Presupuestos Generales del Estado de 2023 (los últimos aprobados). La carretera, en dicho documento, se llevaba una partida de 2.291 millones de euros, de los que 1.548 millones de euros se destinaban a la conservación (Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras, ACEX).
Una cifra que se recibió con entusiasmo en el sector de las Obras Públicas de nuestro país, al igual que el presupuesto destinado al ferrocarril. Este ascendía a 7.991 millones de euros (Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible), uno de los más altos de la historia de España.
Actualmente, la queja principal de usuarios se encamina al servicio deficiente del tren. Los titulares sobre problemas en Cercanías, Media Distancia e incluso Alta Velocidad parecen diferir de las inversiones aprobadas. Por ello, dada la edad del sistema ferroviario español y su estado actual, cabe pensar que las inversiones que se llevarán a cabo en Alemania serán rápidas y determinantes para una nueva etapa en las infraestructuras públicas españolas.
Reivindicación histórica
Todos los sectores de las Obras Públicas en España, entre los que se incluyen el de la Ingeniería Civil, reclaman una gran inversión en las infraestructuras que dependen de las administraciones públicas. Y más que pensando en la cantidad, en la continuidad.
"En los próximos meses, hemos de estar vigilantes para ver qué sucede con ámbitos como el tren y cómo se van a gestionar las inversiones en la compra de maquinaria", indican desde CITOP.
Las grandes infraestructuras del transporte que vertebran España ocupan los primeros puestos en los rankings europeos. Un proyecto internacional (exportado a otros países) que viene eclipsado por un bloqueo general de las inversiones públicas en aspectos tan importantes como la compra de maquinaria.
La lentitud histórica en la toma de decisiones ha conllevado un debilitamiento del estado de, por ejemplo, nuestras carreteras. Tal y como denuncia ACEX, ya mencionada anteriormente, se requerirían más de 13.000 millones de euros para eliminar puntos críticos de la red.
Y es un suma y sigue, también en un transporte público pendiente de, entre otras tareas, la Nueva Ley de Movilidad.
¿Y ahora qué?
La Ingeniería Civil en España no es una cuestión política (ha faltado tradicionalmente inversión y ganas). Se requiere una mayor presencia, no obstante, de técnicos profesionales que conozcan el estado real de las infraestructuras y, de ahí, extraer un presupuesto acertado en Obras Públicas.
Una defensa de nuestros Ingenieros Civiles que podría presuponer un mayor cuidado a uno de los activos más destacados de nuestro país. No olvidemos las multimillonarias inversiones que conllevan sistemas como el ferroviario, con el consiguiente gasto público. Una buena amortización de estas infraestructuras supone una cuidada inversión para su conservación continuada en el tiempo que, a la larga, ahorre millones de euros al erario.
Por ello, en los próximos meses, hemos de estar vigilantes para ver qué sucede con ámbitos como el tren y cómo se van a gestionar las inversiones en la compra de maquinaria. Sin duda, la segunda mano es una solución a corto plazo que beneficiará, especialmente, a los usuarios. Pero se requiere una estrategia nacional para los próximos años que pase por un acuerdo común con todos los agentes, entre ellos, los Ingenieros Civiles.
El panorama internacional
Los planes Next Generation no cuentan con una partida específica para la construcción y la conservación de infraestructuras, si bien es uno de los pilares de esta iniciativa de la Comisión Europea.
"Se requiere una mayor presencia de técnicos profesionales que conozcan el estado real de las infraestructuras y, de ahí, extraer un presupuesto acertado en Obras Públicas", afirman desde CITOP.
En el caso de España, este presupuesto se desglosa en la transición ecológica, en la transformación digital y en la cohesión del territorio, por lo que los datos reales quedan un poco “difusos” en la comparativa con otros países.
Pero si hemos de mirar hacia algún lado, que sea a África. Marruecos se moderniza (salvando las distancias). Con un presupuesto en servicios públicos (entre los que se incluye el transporte) de 34.400 millones de dólares, el país africano busca la atracción de inversión extranjera, fundamentalmente a través de los negocios y del turismo.
Una competencia directa, especialmente en el segundo sector, que nos puede adelantar por la izquierda a golpe de infraestructuras. Estas aportan comodidad, seguridad y fiabilidad en el entorno y, por supuesto, permiten un desarrollo social y económico que atrae a visitantes y potenciales inversores.
Porque la Ingeniería Civil no es solo la apuesta por la técnica, sino también por la sociedad y por la economía. Por ello, ahondar en la segunda mano a largo plazo supondría un compromiso a medio gas con el desarrollo social de España.




























