Lituania convierte seis décadas de investigación en láseres en un sector vinculado a la defensa de la OTAN
La industria lituana del láser tiene su origen en 1966, cuando físicos de la Universidad de Vilna construyeron el primer láser del país durante la ocupación soviética. La investigación continuó después de la independencia, pese a la reducción de la financiación soviética. En la década de 1990, dos empresas fundadas por científicos de la Universidad de Vilna, Ekspla y Light Conversion, transformaron estos trabajos de investigación en los primeros productos láser comerciales del país.
El desarrollo de esta actividad permitió crear una cadena de suministro local formada por fabricantes de componentes y empresas especializadas en fabricación de precisión. Sobre esta base se ha desarrollado posteriormente un sector que actualmente reúne a más de 60 empresas de láser y fotónica y a miles de especialistas en Vilna. La industria registra un crecimiento anual del 16% y Estados Unidos es su principal mercado de exportación.
Laurynas Šatas, director ejecutivo de Aktyvus Photonics, atribuye el desarrollo de la industria a la continuidad de la investigación científica durante décadas. “Nuestra industria del láser no surgió por accidente: es el resultado de 60 años de trabajo de físicos que continuaron investigando incluso cuando no existía un mercado para ello. Una base de este tipo no se puede comprar ni acelerar. Cualquier país puede financiar un laboratorio, pero muy pocos cuentan con toda una generación de científicos detrás. Para nosotros, la defensa era una dirección natural debido a nuestra geografía y a la presión que supone estar en la frontera con Rusia”, afirma.
Una tecnología de elevada precisión
El desarrollo de sistemas láser destinados a aplicaciones militares requiere controlar parámetros como la densidad de potencia, la calidad del haz y la estabilidad térmica. La concentración de una cantidad elevada de energía en componentes de pequeño tamaño puede provocar un sobrecalentamiento y un fallo del sistema, por lo que las condiciones de funcionamiento requieren procesos de prueba y validación.
Esta complejidad técnica también condiciona los procesos de desarrollo. Según la información facilitada por la compañía, las grandes empresas de defensa pueden tardar meses en volver a probar un cambio de diseño debido a los diferentes niveles de aprobación y a los procesos de contratación. Las empresas lituanas desarrollan sus sistemas con equipos de menor tamaño y una relación estrecha con proveedores locales, lo que permite reducir determinados niveles de aprobación.
“Los láseres son una de las tecnologías más difíciles de desarrollar correctamente desde el punto de vista de la física, y esa dificultad ha proporcionado discretamente a Lituania una ventaja que la mayoría de los países ni siquiera sabe que existe. Somos pequeños y rápidos cuando es necesario, y las empresas especializadas suelen ser las primeras en avanzar ante problemas complejos”, señala Šatas.
Del ámbito industrial a la defensa
El aumento de las necesidades de seguridad en la región también ha impulsado la orientación de parte de la industria lituana hacia aplicaciones de defensa. Aktyvus Photonics inició su actividad con el desarrollo de láseres industriales y científicos y posteriormente reorientó parte de su trabajo hacia este ámbito tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y la invasión de Ucrania en 2022. La empresa destinó sus conocimientos en tecnología láser al desarrollo de sistemas de designación de objetivos para drones tácticos.
“El cambio de los láseres industriales a los sistemas de defensa fue una respuesta directa al aumento de las amenazas regionales. Eso implicó rediseñar lo que ya sabíamos hacer con un único objetivo: garantizar la fiabilidad en el campo de operaciones para las personas que dependerán de estos sistemas”, afirmó Šatas.
La evolución de Aktyvus Photonics se refleja también en sus cifras económicas. La empresa pasó de unos ingresos de 402.000 euros en 2023 a 3,8 millones de euros en 2025 y cerró este último ejercicio con un margen de EBITDA del 40%. Durante el mismo periodo, su plantilla aumentó de cuatro empleados en 2022 a 50 en la actualidad.
La industria lituana del láser se remonta a 1966, cuando investigadores de la Universidad de Vilna construyeron el primer láser del país
Un sector construido durante seis décadas
La continuidad de la investigación ha sido uno de los elementos sobre los que se ha desarrollado la industria lituana del láser. El trabajo iniciado en la Universidad de Vilna durante la década de 1960 se mantuvo después de la independencia y dio lugar, en la década de 1990, a las primeras empresas comerciales especializadas en esta tecnología.
En la actualidad, Vilna concentra más de 60 empresas dedicadas al láser y la fotónica y miles de especialistas. El sector mantiene un crecimiento anual del 16% y cuenta con Estados Unidos como principal mercado de exportación. La evolución de esta actividad ha vinculado una tradición de investigación científica iniciada hace seis décadas con el desarrollo de aplicaciones para la industria y, posteriormente, para el ámbito de la defensa.





















































