Sandvik Coromant presenta CoroMill MR20 para el fresado de perfiles y materiales difíciles
Sandvik Coromant ha lanzado CoroMill MR20, un concepto de fresado con plaquitas intercambiables diseñado para operaciones de perfilado y planeado en materiales de difícil mecanizado. La herramienta está orientada a aplicaciones que requieren estabilidad del proceso y un comportamiento predecible, especialmente en sectores como el aeroespacial, petróleo y gas, y en la fabricación de moldes, matrices, válvulas y bombas.
CoroMill MR20 incorpora una plaquita redonda de una sola cara optimizada para materiales ISO M, ISO S e ISO P. Según Sandvik Coromant, su configuración está destinada a la formación de cavidades y al perfilado complejo en titanio y otros materiales resistentes al calor utilizados en el sector aeroespacial, así como a trabajos sobre piezas destinadas a la industria del petróleo y el gas. En materiales ISO P, la herramienta se orienta a operaciones de desbaste y semiacabado en moldes y matrices, mientras que en materiales ISO M permite realizar operaciones de eliminación intensiva de metal en componentes como válvulas y bombas. “Los clientes que mecanizan piezas de alto valor necesitan que el rendimiento sea predecible y repetible, y CoroMill MR20 ofrece exactamente eso”, afirma Alvaro Ruiz, especialista global en aplicaciones de productos de Sandvik Coromant. El desarrollo de la herramienta, añade, tuvo como objetivo combinar estabilidad del proceso y versatilidad para distintas aplicaciones de mecanizado.
El diseño incorpora un sistema de refrigerante integrado por debajo, destinado a mantener el rendimiento en materiales de viruta larga y de difícil mecanizado. El alojamiento de la plaquita presenta un área de contacto amplia entre esta y el cuerpo de la fresa, una configuración concebida para limitar los microdesplazamientos y favorecer la estabilidad durante el mecanizado. El cuerpo de la herramienta también está diseñado para ofrecer resistencia a la fatiga y a la deformación y mantener la duración del conjunto.
La plaquita dispone de seis filos y un cuerpo grueso que refuerza el núcleo y la seguridad del filo. Las tolerancias de fabricación están orientadas a favorecer un desgaste gradual y predecible, lo que permite mantener un proceso estable durante periodos prolongados. Sandvik Coromant señala asimismo que la posibilidad de trabajar con mayores avances por diente puede contribuir a reducir el consumo de energía durante el mecanizado, mientras que una mayor duración de las plaquitas reduce su consumo y los residuos asociados. “Aumentar la capacidad de avance y ampliar al mismo tiempo la vida útil se traduce en menor consumo de recursos y menos residuos generados”, explica Ruiz. “Un resultado positivo en productividad y sostenibilidad”.





















































