OPINIÓN
“Sigue habiendo proyectos e interés tecnológico, especialmente en sectores que necesitan ganar competitividad, aumentar capacidades o reforzar su autonomía industrial”

Entrevista a Carmen Pinto, presidenta de AFM Cluster

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Carmen Pinto fue nombrada el pasado mes de mayo como nueva presidenta de la Asociación de Fabricantes de Máquinas-Herramienta, Componentes, Herramientas y Accesorios, AFM Advanced Manufacturing Technologies, por un periodo de dos años. Ingeniera industrial, con especialidad en Mecánica por la Universidad de Valladolid, ha desarrollado prácticamente toda su carrera profesional en Nicolás Correa S.A., lo que le da una completa visión de los retos a los que deberán hacer frente las empresas fabricantes de maquinaria. En esta entrevista no da su punto de vista sobre el sector de la máquina-herramienta en España y los desafíos que vendrán en los próximos meses tanto desde el punto de vista interno como externo.

Asume la presidencia de AFM en un momento de elevada incertidumbre económica e industrial. ¿Cómo describiría la situación actual del sector de la máquina-herramienta en España?

La situación es verdaderamente compleja. El panorama internacional observado desde distintos ángulos muestra una creciente incertidumbre relacionada con la geopolítica, la situación de algunos sectores estratégicos, la incorporación de la IA y sus implicaciones, etc.

Respecto a nosotros, considero que como sector tenemos unas bases sólidas fundadas en un conocimiento profundo del producto, las tecnologías asociadas y sus aplicaciones. Contamos además con un posicionamiento muy trabajado a lo largo del tiempo.

Sin embargo, esta realidad tiene lecturas distintas dependiendo del subsector y del sector cliente al que se atiende. Hemos entrado en una fase de rápida transición que para algunos lo será también de reajuste, en la que será necesario entender el escenario al que cada uno se enfrenta para poder actuar en consecuencia.

¿Qué objetivos se ha marcado para esta nueva etapa al frente de AFM?

Mi primer objetivo es que AFM siga siendo la casa de todos los que conforman el sector de la fabricación avanzada, un punto de encuentro donde empresas, asociaciones y profesionales encuentren apoyo para afrontar los grandes retos que tenemos por delante.

Recojo el testigo de una organización que hoy representa un ecosistema único, con más de 800 empresas que abarcan toda la cadena de valor de la fabricación avanzada. Mi objetivo es consolidar ese proyecto, seguir impulsando la colaboración entre sus miembros y crear nuevas oportunidades que refuercen la competitividad del conjunto del sector.

En estos momentos convulsos, también será una prioridad el potenciar el papel de AFM como interlocutor del sector ante las instituciones, y continuar impulsando proyectos colectivos que permitan afrontar desafíos que difícilmente podrían abordarse de manera individual. Estoy convencida de que la colaboración seguirá siendo una de nuestras principales fortalezas y el mejor camino para apuntalar nuestro liderazgo industrial.

Carmen Pinto afirma que las empresas deben “aprovechar las enormes oportunidades que presentan algunos de los sectores cliente como aeronáutica...

Carmen Pinto afirma que las empresas deben “aprovechar las enormes oportunidades que presentan algunos de los sectores cliente como aeronáutica, energía, defensa, ferrocarril y proponer soluciones ajustadas a sus necesidades y al difícil entorno competitivo”.

¿Cuáles son hoy los principales retos a los que se enfrentan los fabricantes de máquinas-herramienta en los mercados nacionales e internacionales?

Creo que hemos de comprender los cambios que se están produciendo, interpretar nuestro espacio y actuar con mucha rapidez y acierto. El nuevo reparto de fuerzas en el mundo, la irrupción de nuevos actores y la profunda modificación de las reglas de juego es algo que afecta fuertemente a los países, a las empresas y a los individuos.

Concretamente la entrada de China en los diversos sectores industriales con propuestas de valor que comportan niveles tecnológicos y de rendimiento interesantes a precios de mercado extremadamente competitivos, es todo un desafío que requiere un replanteamiento por parte de la industria europea.

Por otro lado, la aplicación de la IA está generando muchas nuevas capacidades, además de comprimir tiempos y costes en muchos ámbitos, con consecuencias que todavía sólo intuimos. En la industria, la IA física, es decir la IA integrada en sistemas autónomos como máquinas-herramienta o robots con capacidad de percibir, comprender y actuar en el mundo físico, es probablemente el mayor cambio al que nos enfrentamos desde la revolución industrial.

En paralelo, hemos de aprovechar las enormes oportunidades que presentan algunos de nuestros sectores cliente (aeronáutica, energía, defensa, ferrocarril) y proponer soluciones de la máxima productividad ajustadas a sus necesidades y al difícil entorno competitivo.

En el mercado nacional, el reto pasa por sostener la inversión productiva y facilitar que las pymes manufactureras puedan modernizar sus capacidades. La renovación de equipos y tecnologías permitirá a la industria española de la fabricación (en ocasiones clientes y a veces parte de nuestra imprescindible cadena de valor) ganar competitividad o recuperarla en su caso.

La clave seguirá estando en ofrecer soluciones fiables, adaptadas a las necesidades de cada cliente y capaces de generar mejoras claras en productividad y rentabilidad.

Carmen Pinto asume que “la entrada de China en los diversos sectores industriales con propuestas de valor es todo un desafío que requiere un replanteamiento por parte de la industria europea”

¿Qué evolución están observando en la cartera de pedidos y en la actividad inversora de los clientes industriales?

Estamos viendo una evolución muy diferente por subsectores y en función de los clientes a los que atienden. En términos generales, los pedidos crecieron un 2,29% en 2025 respecto al año anterior, pero tras esa cifra se esconden realidades muy distintas.

El subsector de arranque atraviesa un momento positivo, aunque no exento de retos. Ha alcanzado un récord histórico en pedidos y cuenta con una cartera sólida para los próximos meses, lo que refleja que sigue existiendo una demanda importante para nuestras soluciones avanzadas.

En cambio, la deformación acusa fuertemente la menor inversión de la industria de automoción occidental, y la feroz competencia por parte de los fabricantes de prensas chinos que disputan cada pedido con condiciones de venta hasta ahora desconocidas.

Desde AFM, ¿qué perspectivas manejan para los próximos dos o tres años en términos de crecimiento, exportaciones y competitividad?

Como continuación a lo comentado en las preguntas anteriores, los retos que he apuntado han llegado para quedarse y prevemos que se extenderán también a contextos que hasta ahora se han visto menos expuestos.

Como decía, estamos atravesando una fase de transformación y ajuste, por lo que afrontamos los próximos años con prudencia, pero también con confianza. Va a ser muy importante entender cómo nos afecta la situación, y prepararnos para aguantar y transformar nuestros modelos de negocio tanto como sea necesario. No esperamos ni mucho menos una evolución lineal, porque el contexto internacional seguirá siendo exigente, y habrá comportamientos muy distintos y oportunidades según los mercados y los sectores de aplicación.

Así, esperamos que el sector del arranque crecerá en facturación y exportaciones, y se estabilizará en captación. La deformación afronta una situación mucho más compleja que se traducirá en caídas en todos los parámetros.

Es complicado ver más allá de un año, por lo que prefiero ser cauta.

¿Qué sectores clientes están mostrando actualmente un mayor dinamismo en la demanda de máquinas-herramienta y tecnologías de fabricación?

La automoción sigue siendo un sector enorme —con más de 96 millones de vehículos fabricados en 2025 y crecimiento del 3,95%—, pero su comportamiento es cada vez más complejo. China concentra ya más del 35% de la producción mundial y crece con fuerza, mientras que el resto del mundo observa con inquietud sus movimientos. Seguirá habiendo volumen, pero el reto para Europa es mantener sus ‘players’ del sector y participar de las cadenas de valor chinas, que se muestran hasta el momento muy integradas y herméticas.

En cambio, vemos señales muy positivas en aeronáutica y espacio. Las más de 21.000 entregas previstas de aviones entre 2026 y 2034 apuntan a una demanda sostenida de componentes complejos, precisión y capacidad productiva. Se acerca también la posibilidad del lanzamiento de nuevos programas, que suelen requerir inversión en nuevo equipamiento. En el sector espacial, el lanzamiento previsto de casi 19.000 satélites hasta 2030 abre oportunidades en fabricación de piezas ligeras y eficientes.

El sector de la defensa está viviendo también un momento de fuerte expansión. El gasto militar mundial acumula ya once años consecutivos de crecimiento y Europa ha acelerado sus inversiones con un incremento del 14%, el mayor registrado desde 1953. Este contexto está impulsando una demanda creciente de tecnologías de fabricación avanzadas, automatización, fabricación aditiva y soluciones de alta precisión y fiabilidad. Para nuestras empresas supone una oportunidad muy relevante, ya que cuentan con el conocimiento y las capacidades necesarias para participar en proyectos de elevado valor tecnológico y estratégico.

Otros sectores como la energía, o el ferrocarril también están brindando interesantes oportunidades, por ejemplo, a nuestros fabricantes de tornos.

¿Cómo están afectando al sector factores como la inflación, los costes energéticos, las tensiones geopolíticas o la incertidumbre comercial internacional?

Nos afectan de forma muy directa, porque somos un sector muy ligado a decisiones de inversión industrial. Cuando aumenta la incertidumbre —por tensiones geopolíticas, aranceles, volatilidad cambiaria, inflación o costes energéticos— muchas empresas retrasan o revisan sus decisiones de compra, y eso acaba influyendo en los ritmos de captación de pedidos.

Además, la situación internacional está siendo especialmente compleja. La polarización entre grandes bloques económicos, la política arancelaria de Estados Unidos, la presión competitiva de China y conflictos como el de Oriente Medio o la guerra de Ucrania, añaden riesgo a la evolución económica mundial. En un sector como el nuestro, donde los proyectos requieren planificación a medio plazo, esa incertidumbre pesa.

Dicho esto, el mercado no está parado y el impacto está siendo desigual, con algunos mercados que se muestran muy resilientes pese a todo. Lo que vemos es un entorno más prudente, más selectivo y exigente. Sigue habiendo proyectos e interés tecnológico, especialmente en sectores que necesitan ganar competitividad, aumentar capacidades o reforzar su autonomía industrial. La clave está en adaptarse rápido, mantener presencia internacional y aportar soluciones de alto valor.

¿Considera que Europa está perdiendo peso industrial frente a otras regiones? ¿Qué medidas serían necesarias para reforzar la competitividad manufacturera europea?

Europa sigue teniendo una base industrial extraordinaria, con empresas muy avanzadas, conocimiento tecnológico y una cultura manufacturera de primer nivel. Dicho esto, es evidente que otras regiones están ganando peso con mucha fuerza, especialmente China, que ha dejado de ser solo un gran mercado cliente para convertirse en un competidor directo, con una industria cada vez más sofisticada (a la que su administración apoya de manera determinante), y una presencia potente y creciente en los mercados internacionales.

Por eso Europa necesita recomponer y reforzar su competitividad con una política industrial más decidida, coordinada y sin complejos. Esto implica, entre otras cosas, facilitar e impulsar la inversión productiva, apoyar todavía más la innovación, acelerar al máximo la digitalización y la automatización, reducir drásticamente las cargas regulatorias innecesarias, garantizar unos costes energéticos competitivos, reforzar el Mercado Único, etc. todo ello para garantizar unas reglas de juego iguales para todos. Debemos, además, posicionarnos en sectores estratégicos de manera contundente, y, por si fuera poco, todo ello a la velocidad que exige el ritmo de la transformación a la que nos enfrentamos.

La nueva presidenta de AFM admite que “Europa necesita recomponer y reforzar su competitividad con una política industrial más decidida...
La nueva presidenta de AFM admite que “Europa necesita recomponer y reforzar su competitividad con una política industrial más decidida, coordinada y sin complejos”.

La digitalización lleva años transformando el sector. ¿En qué punto se encuentra actualmente la implantación de tecnologías de Industria 4.0 entre los fabricantes de máquinas-herramienta?

Las máquinas actuales son una combinación simbiótica de hardware (mecánica electrónica, sensórica, visión etc.) y de software que lo controla y mejora su rendimiento. Nuestras máquinas se integran, dependiendo del cliente, en entonos productivos conectados de diverso grado de sofisticación. Somos capaces de ofrecer además de la máquina asociada a un proceso, diversos servicios alrededor del equipo.

Personalmente pienso que el concepto 4.0 cumplió su función didáctica en un momento en el que sólo se intuía lo que la conectividad y los datos podían aportar a la transformación industrial. Hoy es un término superado, y como decía vemos que, en la intersección de los equipos conectados, los datos y la IA, se está fraguando el futuro de la industria.

¿Cuáles son las tecnologías que están generando un mayor impacto real en los talleres y plantas de producción?

A riesgo de repetirme yo destacaría 3 ámbitos:

El primer bloque son aquellas tecnologías que permiten mejorar de forma directa la productividad, la precisión, la eficiencia y la flexibilidad de los procesos productivos. Son todas esas tecnologías “de siempre” pero con sus capacidades actuales. Aquí añadiría la automatización y la robótica como dos de los grandes aliados cada vez más asequibles y necesarios.

El segundo sería todo lo relacionado con la digitalización de las máquinas y de los procesos. Hoy disponemos de equipos completamente conectados que generan, capturan y gestionan una enorme cantidad de datos. El software de proceso/servicio/gestión asociado a los datos ha ido mejorando y sofisticándose a lo largo de los últimos 10 años.

Por último, es precisamente en ese ámbito de utilización de los datos y control de las máquinas para mejorar procesos o generar nuevas capacidades donde entra la IA como el software definitivo. Ese es el espacio de la IA física, y de la siguiente gran transformación de la industria. Aquí debemos de seguir andando un camino que todavía tiene mucho recorrido.

“En la industria, la IA física, es decir la IA integrada en sistemas autónomos como máquinas-herramienta o robots con capacidad de percibir, comprender y actuar en el mundo físico, es probablemente el mayor cambio al que nos enfrentamos desde la revolución industrial”

¿En línea con lo anterior, cómo está evolucionando el concepto de máquina conectada y qué beneficios tangibles está aportando a los usuarios finales? ¿Qué aplicaciones concretas se están habilitando además a través de la IA?

El concepto de máquina conectada ha evolucionado de forma muy significativa en los últimos años. Ya no hablamos únicamente de una máquina que intercambia datos con otros sistemas de la fábrica, sino de una máquina que forma parte de un ecosistema digital y que, progresivamente, avanza hacia un comportamiento más ‘consciente’ o incluso ‘cognitivo’. Es decir, una máquina capaz de entender qué está ocurriendo a su alrededor, interpretar el contexto en el que trabaja e interactuar de forma inteligente con el resto de los elementos de la planta: desde la oficina técnica o los sistemas ERP y MES, hasta los sistemas de automatización, los equipos de medición o el propio operario.

Esta evolución ya está aportando beneficios muy tangibles a los usuarios finales. En primer lugar, la conectividad permite agilizar los flujos de información dentro del taller: el envío automático de programas y planos a la máquina, la monitorización de los procesos en tiempo real, la gestión más eficiente de incidencias o una mejor coordinación entre las distintas etapas del proceso productivo.

Además, disponer de datos de calidad abre la puerta a una optimización continua de los recursos, de los procesos y de la productividad. La información generada por las máquinas permite mejorar indicadores como el OEE, identificar y reducir improductividades, optimizar la planificación y la gestión de la producción o evolucionar hacia estrategias de mantenimiento predictivo que minimicen paradas no planificadas.

A partir del recorrido actual, la aplicación de la IA irá abriendo caminos inexplorados, que a corto plazo vemos que se traducirán en aplicaciones como, por ejemplo, la optimización automática de parámetros de mecanizado, una programación CNC cada vez más asistida, el mantenimiento predictivo, la planificación dinámica de la producción o el control de calidad mediante visión artificial, por citar algunas.

En este escenario, pensamos que el papel de las personas puede verse también reforzado. El operario y el resto de los profesionales de la fábrica se convierten en el nexo entre los distintos sistemas y son quienes aportan el criterio necesario para tomar decisiones a partir de la información disponible o para supervisar aquellas decisiones que, cada vez más, la propia máquina puede adoptar de forma autónoma. El objetivo es dotar a las personas de mejores herramientas para que puedan tomar decisiones más rápidas, informadas y eficaces.

¿Observa una creciente demanda de automatización por parte de los talleres de mecanizado, incluso en empresas de menor tamaño?

Sí, sin duda. La demanda de automatización está creciendo de forma sostenida y ya no es una cuestión exclusiva de las grandes empresas. Cada vez más talleres de mecanizado, incluidos los de menor tamaño, son conscientes de que automatizar determinados procesos es una palanca fundamental para mejorar la productividad y reforzar su competitividad en un entorno cada vez más exigente. Las empresas tienen que producir más con menos recursos, reducir costes, mejorar los tiempos de respuesta, garantizar la calidad y adaptarse a una demanda cada vez más variable. A ello se suma la creciente dificultad para encontrar determinados perfiles profesionales, especialmente en el ámbito del mecanizado. En este contexto, la tecnología deja de ser un elemento diferenciador para convertirse en una verdadera necesidad.

Además de robots industriales y sistemas de automatización, empezamos a ver robots colaborativos (capaces de convivir en entornos donde trabajan personas) y robots móviles en cada vez más fábricas. Estas últimas tecnologías, ampliamente implantadas en el ámbito logístico, están comenzando a extenderse también en las empresas del sector. Su capacidad para automatizar el transporte de materiales, gestionar almacenes inteligentes y optimizar los flujos permite reducir tiempos improductivos y aumentar la eficiencia global de la planta, liberando además a los operarios de tareas de escaso valor añadido. Por último, respecto a los humanoides, todo apunta a que estamos ante una verdadera revolución, en la que las capacidades de producción que se están instalando apuntan a un potencial de demanda verdaderamente grande en muy pocos años.

La velocidad de adopción de todas estas tecnologías es diferente en función del tamaño de la empresa, del punto de partida tecnológico, y de su capacidad inversora, pero la dirección es común para todo el sector. En este sentido, contamos con un ecosistema muy fuerte de empresas especializadas en la integración de robótica y automatización. Pese a que las barreras son todavía importantes, desde la asociación trabajamos para favorecer la colaboración entre estos proveedores tecnológicos y las empresas mecanizadoras, facilitando el intercambio de conocimiento y la identificación de soluciones adaptadas a las necesidades reales de los talleres.

¿Cómo están respondiendo los fabricantes españoles a la creciente demanda de piezas complejas para sectores como aeronáutica, energía, defensa o movilidad?

Precisamente esa necesidad de diferenciación explica la especialización de los fabricantes españoles en aplicaciones industriales de alta exigencia, donde la complejidad técnica se convierte en una ventaja competitiva. Sectores como la aeronáutica, la defensa, la energía, el espacio o determinadas áreas de la movilidad requieren piezas de gran precisión, materiales avanzados, controles de calidad muy estrictos y procesos cada vez más automatizados.

La respuesta del sector pasa por combinar capacidad de ingeniería, flexibilidad y conocimiento del proceso para ofrecer soluciones adaptadas a cada aplicación. Muchas empresas españolas cuentan además con una posición muy reconocida en segmentos

concretos, lo que les permite competir por conocimiento, fiabilidad y capacidad para resolver retos de fabricación especialmente complejos.

“Desde AFM Cluster estamos trabajando para mostrar una imagen real y actualizada de la industria: una industria internacionalizada, innovadora y con proyectos profesionales de alto nivel”, explica Carmen Pinto en referencia al esfuerzo por atraer talento joven a la industria

¿Qué acciones está impulsando AFM para acercar la industria manufacturera a los jóvenes y mejorar la atracción de talento?

La atracción de talento es una prioridad estratégica. Desde AFM Cluster estamos trabajando para mostrar una imagen real y actualizada de la industria: una industria internacionalizada, innovadora y con proyectos profesionales de alto nivel.

Una de las iniciativas más destacadas es JOIND.ES, la plataforma de empleo industrial que conecta empresas y profesionales interesados en desarrollar su carrera en la industria.

Además, AFM impulsa acciones de visibilización del sector, colaboración con centros formativos, participación en eventos y proyectos orientados a acercar la fabricación avanzada a los jóvenes. El objetivo es claro: romper estereotipos, explicar mejor las oportunidades que ofrece la industria y facilitar el encuentro entre empresas que necesitan talento y personas que buscan un proyecto profesional con futuro.

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Asociación Española de Fabricantes de Máquinas-herramienta, Accesorios, Componentes y Herramientas, AFM
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