El Clúster MAV y AeroS conectan materiales avanzados y aeroespacial para impulsar proyectos en defensa
La aceleración de la política europea de defensa, el impulso a la autonomía estratégica y la necesidad de reforzar la base industrial del continente están generando nuevas oportunidades para sectores tecnológicos que hasta hace pocos años permanecían alejados del mercado militar. Entre ellos, el de los materiales avanzados ocupa una posición especialmente relevante. Con el objetivo de acercar ambos ecosistemas y favorecer la creación de proyectos conjuntos, el Clúster MAV y AeroS organizaron el pasado 7 de julio, con la colaboración de Airbus GeoTech y el apoyo de Acció, la jornada ‘Materiales avanzados y tecnologías transversales para el sector aeroespacial y de defensa’, celebrada en el Edificio Estel de Barcelona.
La convocatoria superó las expectativas de participación y reunió a más de sesenta representantes de empresas, centros tecnológicos, universidades y otros agentes vinculados a la innovación industrial. Más allá de una sucesión de conferencias, la jornada se concibió como un espacio para conectar capacidades tecnológicas, detectar intereses comunes y facilitar el nacimiento de nuevos proyectos colaborativos entre empresas pertenecientes a sectores que, aunque tradicionalmente han evolucionado de forma independiente, comparten cada vez más retos tecnológicos.
La iniciativa responde a una realidad cada vez más evidente: buena parte de las tecnologías que hoy demanda el sector aeroespacial y de defensa —desde materiales ligeros hasta sistemas de fabricación avanzada, sensores inteligentes o soluciones energéticas— ya están siendo desarrolladas por empresas procedentes de sectores como la metalurgia, la química, la automoción o la fabricación avanzada. El reto consiste ahora en identificar cómo adaptar esas capacidades a un mercado con requisitos muy específicos y con importantes oportunidades de crecimiento en los próximos años.
Materiales avanzados para reforzar la soberanía tecnológica
La jornada fue inaugurada por Pere Roca, CTO de Airbus GeoTech; Neus Olea, directora de AeroS, y Ona Bombí, clúster mánager del Clúster MAV, quienes coincidieron en señalar que el nuevo contexto geopolítico obliga a reforzar la colaboración entre industrias y a acelerar el desarrollo tecnológico europeo. Roca además puso de manifiesto la necesidad de reforzar la colaboración entre sectores industriales complementarios para dar respuesta a los grandes retos tecnológicos que afrontan actualmente los sectores aeroespacial y de defensa.
Ona Bombí, clúster mánager del Clúster MAV; Neus Olea, directora de AeroS; y Pere Roca, CTO de Airbus GeoTech, fueron los encargados de abrir la jornada ‘Materiales avanzados y tecnologías transversales para el sector aeroespacial y de defensa’.
Durante su intervención, Neus Olea recordó que conceptos como soberanía industrial, autonomía tecnológica o resiliencia de la cadena de suministro han pasado a ocupar un lugar central en la estrategia industrial europea. “Cada vez se habla más de soberanía industrial y tecnológica, sostenibilidad y eficiencia. En este contexto, los materiales avanzados desempeñan un papel fundamental”.
La directora de AeroS explicó que estos materiales se han convertido en una tecnología habilitadora para prácticamente todas las plataformas aeroespaciales. En aeronáutica permiten reducir significativamente el peso estructural de los equipos, mejorando la eficiencia energética y aumentando las prestaciones de vuelo. En el ámbito espacial hacen posible desarrollar componentes capaces de soportar condiciones extremadamente agresivas, como la radiación, los grandes cambios térmicos o las exigencias mecánicas propias de las misiones orbitales.
Pero el interés por los materiales avanzados va mucho más allá del sector espacial. En defensa, disponer de capacidades propias para desarrollar y fabricar estos materiales constituye un elemento estratégico. Europa persigue reducir su dependencia tecnológica exterior y reforzar su autonomía industrial, un objetivo que solo puede alcanzarse mediante una cadena de suministro sólida y empresas capaces de colaborar en proyectos complejos. En este sentido, Olea destacó el papel que AeroS quiere desempeñar como elemento vertebrador del ecosistema. “Queremos contribuir a crear un ecosistema capaz de colaborar en el desarrollo conjunto de proyectos y reforzar la cadena de suministro”.
Catalunya parte además de una posición especialmente favorable para afrontar este reto. La comunidad dispone de una importante base industrial en ámbitos como la metalurgia, la química, la transformación de materiales o la automoción, sectores que ya desarrollan tecnologías con un elevado potencial de aplicación en aeronáutica, espacio y defensa. Por ello, uno de los principales objetivos de la jornada consistía precisamente en detectar retos comunes entre ambos ecosistemas y facilitar la generación de proyectos colaborativos. “Los materiales avanzados son un elemento clave para impulsar el sector aeronáutico y de defensa en Catalunya”.
Mucho más que una jornada técnica
Tras la bienvenida institucional, Ona Bombí presentó la agenda de la sesión y explicó la filosofía del encuentro, concebido no solo como una jornada de divulgación tecnológica sino como una herramienta para favorecer la colaboración empresarial.
A diferencia de otros eventos centrados exclusivamente en conferencias, la organización preparó previamente un trabajo de identificación de capacidades y necesidades tecnológicas de las empresas participantes. Ese análisis permitió estructurar posteriormente una dinámica Match & Connect mucho más dirigida, agrupando a los asistentes en función de sus intereses para facilitar la aparición de proyectos conjuntos.
La intención era que empresas procedentes de ámbitos muy diferentes descubrieran que muchas de sus tecnologías pueden converger en futuras aplicaciones aeroespaciales y de defensa.
Entrar en defensa requiere una estrategia
El encargado de introducir la conferencia principal fue Antoni Paz, director técnico de AeroS. Antes de presentar al ponente invitado, Sebastià Puig, responsable de Relaciones Institucionales y Programas de Defensa de RMT Logistics y coronel en la reserva, Paz lanzó uno de los primeros mensajes de la jornada: “Acceder al mercado de defensa no es un proceso inmediato ni sencillo”. Para Paz, las oportunidades que actualmente están surgiendo gracias al proceso de reindustrialización europeo no deben interpretarse como un mercado de acceso rápido, sino como un entorno altamente exigente donde la planificación estratégica resulta imprescindible. Así, las empresas que deseen posicionarse deberán comprender tanto las necesidades tecnológicas como los procedimientos de contratación, certificación y colaboración propios del sector.
Catalunya entra en el nuevo mapa industrial europeo de la defensa
La conferencia principal corrió a cargo de Sebastià Puig, quien ofreció una panorámica del profundo cambio que está experimentando actualmente la industria europea de defensa.
Según explicó, Catalunya ya forma parte del nuevo mapa industrial europeo gracias a la capacidad tecnológica acumulada durante las últimas décadas y a la fortaleza de sectores como la fabricación avanzada, los materiales, la electrónica, la fotónica o la automatización.
El nuevo escenario geopolítico ha acelerado la necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea y está impulsando un proceso de reindustrialización que hace apenas unos años parecía improbable. Para Puig, Europa debe actuar con rapidez. “Es necesario invertir más, invertir mejor, hacerlo de forma conjunta y a escala europea”. Esta nueva estrategia no pasa únicamente por aumentar los presupuestos de defensa. También implica modificar la forma de innovar.
En su opinión, uno de los grandes cambios consiste en acelerar la transferencia de tecnologías duales —aquellas que pueden utilizarse tanto en aplicaciones civiles como militares— hacia productos reales capaces de incorporarse rápidamente a nuevas plataformas.
Asimismo, apuntó que Europa está reduciendo de forma progresiva los ciclos tradicionales de innovación y demanda soluciones tecnológicas listas para integrarse en programas industriales de gran escala. Ese cambio abre una oportunidad especialmente interesante para empresas que, aun sin experiencia previa en defensa, ya trabajan en ámbitos como los nuevos materiales, la fabricación aditiva, la inteligencia artificial, la sensórica, la fotónica, la electrónica, la gestión energética o los procesos industriales avanzados. Sin embargo, Puig advirtió de que disponer de una buena tecnología ya no es suficiente.
Antes incluso de analizar los distintos programas europeos de financiación o las oportunidades que ofrece el European Defence Fund, resulta imprescindible comprender cuáles son las capacidades tecnológicas que realmente demanda actualmente el mercado y cómo deben presentarse para resultar atractivas a los grandes integradores industriales.
Sebastià Puig, responsable de Relaciones Institucionales y Programas de Defensa de RMT Logistics y coronel en la reserva, expuso que uno de los grandes cambios consiste en acelerar la transferencia de tecnologías duales —tanto para aplicaciones civiles como militares— hacia productos reales capaces de incorporarse rápidamente a nuevas plataformas.
Materiales avanzados: las tecnologías que marcarán el futuro del sector aeroespacial y de defensa
Tras analizar el nuevo contexto estratégico europeo, Sebastià Puig centró buena parte de su intervención en explicar cuáles son las tecnologías que concentrarán una parte importante de las inversiones durante los próximos años. El mensaje fue claro: el desarrollo de materiales avanzados ha dejado de ser un área exclusivamente vinculada a la investigación para convertirse en uno de los pilares sobre los que se sustentará la próxima generación de plataformas aeroespaciales y de defensa.
A diferencia de etapas anteriores, en las que cada innovación respondía a una necesidad muy concreta, actualmente los desarrollos buscan mejorar simultáneamente el rendimiento operativo, incrementar la autonomía de los sistemas, aumentar su capacidad de supervivencia y hacer posible una fabricación más flexible, rápida y resiliente.
Para las empresas, comprender estas tendencias resulta fundamental, ya que permiten identificar dónde se concentrará la demanda tecnológica en los próximos años y, sobre todo, cómo orientar el desarrollo de nuevos productos.
Reducir peso para aumentar prestaciones
Uno de los primeros ámbitos analizados fue el de la ligereza estructural, una línea de trabajo que continúa siendo prioritaria tanto en aeronáutica como en espacio y defensa.
Las principales investigaciones se centran en composites avanzados, materiales termoplásticos, estructuras sándwich, diseños ‘lattice’, aleaciones ligeras y técnicas de optimización topológica. El objetivo va mucho más allá de fabricar componentes más ligeros. Cada kilogramo eliminado permite aumentar la autonomía de vuelo, incrementar la carga útil, mejorar el alcance de la plataforma y reducir el consumo energético. En el caso de satélites y lanzadores, además, supone una reducción muy significativa de los costes asociados al lanzamiento.
Estas ventajas convierten la ligereza estructural en una prioridad tecnológica de primer nivel para los grandes fabricantes.
Materiales capaces de soportar condiciones extremas
Otra de las áreas con mayor proyección corresponde al desarrollo de materiales capaces de trabajar en entornos extremadamente agresivos.
En este apartado destacan los compuestos de matriz cerámica (CMC), los materiales de ultraalta temperatura (UHTC), las superaleaciones metálicas, los recubrimientos protectores, las barreras térmicas, los materiales ablativos y las soluciones frente a la oxidación y la corrosión.
Todos ellos resultan imprescindibles para aplicaciones sometidas a temperaturas extremas, como motores aeronáuticos, sistemas de propulsión espacial, vehículos hipersónicos, toberas, procesos de reentrada atmosférica o plataformas expuestas durante largos periodos a condiciones ambientales muy severas. En estos casos, el rendimiento del material determina directamente la vida útil del sistema y, en muchas ocasiones, la propia supervivencia de la plataforma.
Componentes que hacen mucho más que soportar cargas
Una de las grandes tendencias de los próximos años será la integración de varias funciones dentro de un mismo material. Los denominados materiales multifuncionales permiten combinar capacidades estructurales con funciones de monitorización, comunicación o protección. Entre las tecnologías mencionadas destacan las skins inteligentes, sensores embebidos, sistemas de ‘Structural Health Monitoring’ (SHM), antenas integradas, textiles inteligentes, actuadores y metamateriales. Gracias a esta integración es posible reducir considerablemente el número de componentes, disminuir peso y simplificar el mantenimiento, al tiempo que la propia estructura es capaz de monitorizar continuamente su estado de funcionamiento y detectar posibles daños antes de que provoquen una avería.
Este tipo de soluciones constituye uno de los campos de investigación que más interés está despertando dentro de la industria europea.
Reducir la firma y aumentar la supervivencia
En defensa, uno de los grandes objetivos consiste en dificultar la detección de las plataformas. Por ello, otra línea prioritaria se centra en el desarrollo de materiales capaces de reducir la denominada ‘firma’ de un sistema. En este ámbito se trabaja sobre materiales absorbentes de radar (RAM), tecnologías de reducción de firma infrarroja, acústica y visual, blindajes ligeros, sistemas de protección activos y pasivos, así como soluciones destinadas a mejorar la compatibilidad electromagnética (EMI/EMC).
La proliferación de sensores avanzados, drones, sistemas ISR y capacidades de guerra electrónica hace que estas tecnologías sean hoy mucho más importantes que hace apenas una década.
No se trata únicamente de proteger una plataforma, sino de dificultar su localización y aumentar sus posibilidades de supervivencia durante una misión.
Puig puso especial énfasis en que las empresas que quieran ser proveedoras del sector defensa deben comprender cuáles son las capacidades tecnológicas que realmente demanda actualmente el mercado y cómo deben presentarse para resultar atractivas a los grandes integradores industriales.
Fabricación avanzada para responder más rápido
Puig dedicó también un amplio espacio a explicar cómo la fabricación avanzada está transformando la industria de defensa. La fabricación aditiva metálica y polimérica, las tecnologías de reparación avanzada, los ensayos no destructivos (NDT), el control de calidad en línea y el concepto de digital thread están cambiando completamente la manera de producir y mantener equipos complejos.
Su principal ventaja reside en que permiten reducir los tiempos de desarrollo, acelerar el prototipado, fabricar series cortas de componentes altamente personalizados y facilitar la reparación de equipos durante su vida útil.
Todo ello incrementa la resiliencia industrial y disminuye la dependencia de cadenas de suministro excesivamente largas.
Electrónica, fotónica y gestión térmica
El desarrollo de nuevos materiales también resulta esencial para otra familia de tecnologías críticas. La electrónica de radiofrecuencia, los radomos, la gestión térmica, los encapsulados avanzados, la fotónica, los semiconductores resistentes a radiación y los materiales capaces de proteger frente a interferencias electromagnéticas constituyen la base tecnológica de la nueva generación de sensores, sistemas de guerra electrónica, comunicaciones seguras, aviónica, navegación y aplicaciones espaciales.
Sin estos materiales sería imposible alcanzar las prestaciones que exigen los nuevos sistemas ISR o las futuras plataformas de combate.
Energía para plataformas cada vez más autónomas
Otra línea de investigación especialmente relevante gira en torno a la energía. Baterías de nueva generación, supercondensadores, pilas de combustible, sistemas de ‘energy harvesting’, materiales de cambio de fase y nuevos materiales para la gestión térmica permitirán aumentar la autonomía de sistemas no tripulados, sensores distribuidos y bases avanzadas.
Al mismo tiempo contribuirán a reducir la huella logística, uno de los factores que actualmente condiciona muchas operaciones militares.
Circularidad y materias primas críticas
El último gran bloque tecnológico abordó uno de los retos industriales que más preocupa actualmente a la Unión Europea: la dependencia de materias primas estratégicas. La recuperación de materiales críticos, el reciclaje de composites, la sustitución de determinadas materias primas, el desarrollo de procesos de bajo impacto ambiental y la mejora de la trazabilidad forman parte ya de las prioridades europeas.
Estas líneas de trabajo se encuentran alineadas con la European Defence Industrial Strategy (EDIS), la European Defence Technological and Industrial Base (EDTIB) y el European Defence Fund, ya que no solo contribuyen a mejorar la sostenibilidad, sino también la autonomía estratégica europea.
No basta con tener una buena tecnología
Tras presentar este panorama tecnológico, Sebastià Puig quiso trasladar un mensaje especialmente práctico para las empresas interesadas en acceder al mercado de defensa. Antes de decidir en qué proyectos participar, recomendó analizar cuidadosamente el nivel de riesgo, la complejidad tecnológica y el impacto potencial de cada desarrollo. En su opinión, este tipo de iniciativas rara vez pueden abordarse de forma individual.
La colaboración entre empresas, centros tecnológicos, universidades e integradores constituye una condición prácticamente indispensable para acceder a los grandes programas europeos. Pero, además, existe otro aspecto que suele marcar la diferencia: muchas empresas presentan sus tecnologías describiendo únicamente las propiedades del material desarrollado. Ese planteamiento resulta insuficiente.
En defensa, lo verdaderamente importante no es afirmar que un material es más ligero, más resistente o soporta temperaturas más elevadas: “lo relevante es demostrar cómo esa mejora repercute en el comportamiento del sistema completo”.
Hablar el lenguaje de Defensa
Puig explicó que las capacidades tecnológicas deben traducirse siempre en prestaciones operativas medibles. Si una empresa desarrolla un material ligero, deberá demostrar cuánto aumenta la autonomía, la carga útil, el alcance o cuánto reduce el consumo energético respecto a una solución de referencia.
Si trabaja en materiales resistentes a altas temperaturas, deberá acreditar mediante ensayos ambientales cómo mejora la supervivencia y disponibilidad del sistema durante todo su ciclo de vida.
En el caso de materiales inteligentes, será necesario demostrar su capacidad para facilitar el mantenimiento predictivo, mejorar la detección o reducir la firma de la plataforma, validando además la integración de la electrónica y la ciberseguridad.
En fabricación avanzada, Defensa valorará especialmente la reducción de tiempos de producción, la reparabilidad de los componentes, la repetibilidad del proceso y la resiliencia de la cadena de suministro.
Por último, cuando se hable de sostenibilidad, las empresas deberán aportar evidencias relacionadas con la trazabilidad, la reciclabilidad o la disminución de la dependencia de materias primas críticas.
En definitiva, no basta con ofrecer un material excelente; es imprescindible demostrar, mediante datos, ensayos y casos de uso, que ese material mejora de forma tangible las capacidades del sistema en el que va a integrarse.
European Defence Fund 2026: dónde están las oportunidades
Sebastià Puig dedicó la última parte de su intervención a uno de los aspectos que más interés despertó entre los asistentes: cómo acceder realmente a los programas europeos de defensa. Su primera recomendación fue romper una idea preconcebida que todavía comparten muchas empresas: “No hay que buscar únicamente convocatorias de materiales”. En su opinión, uno de los errores más habituales consiste en pensar que una empresa especializada en materiales avanzados solo puede participar en proyectos específicamente relacionados con este ámbito. La realidad es muy diferente.
Los materiales, procesos de fabricación y tecnologías habilitadoras suelen integrarse dentro de sistemas mucho más complejos, formando parte de proyectos relacionados con aeronaves, sensores, sistemas energéticos, espacio, comunicaciones o guerra electrónica.
Por ello, las empresas deben aprender a identificar cuál es la capacidad diferencial que aportan dentro de un sistema completo y no limitarse a buscar convocatorias con la palabra “materiales” en su título.
Siete grandes ámbitos tecnológicos
Utilizando el European Defence Fund (EDF) 2026 como ejemplo, Puig repasó algunas de las áreas donde existen mayores posibilidades de participación para empresas catalanas.
Entre ellas destacó Matcomp-SMT, centrada en materiales multifuncionales y textiles inteligentes; Enerenv, dedicada a turbofanes, sistemas energéticos y gestión de residuos de munición; Sens, orientada a sensores multidominio y guerra electrónica cognitiva; Air, relacionada con repostaje en vuelo, autoprotección y nuevas capacidades aéreas; Space, vinculada a Galileo PRS y tecnologías Navwar; Digit, centrada en enjambres de sistemas, conciencia situacional táctica y soluciones cloud; y las convocatorias SME/Disruptive, específicamente diseñadas para pequeñas y medianas empresas y tecnologías altamente innovadoras.
Más allá de la descripción de cada convocatoria, Puig insistió en que todas ellas deben interpretarse como una señal de demanda tecnológica: “Cada una representa una necesidad concreta de los grandes programas europeos y constituye una oportunidad para que empresas con capacidades muy diferentes encuentren un espacio donde aportar valor”.
Integrarse en sistemas, no vender componentes
Según explicó, la clave no consiste en intentar comercializar un producto aislado, sino en demostrar cómo una determinada tecnología mejora las prestaciones globales del sistema donde se integra. Ese cambio de perspectiva resulta fundamental: “Una empresa especializada en nuevos recubrimientos puede participar en un proyecto aeronáutico. Otra dedicada a fabricación aditiva puede integrarse en un programa espacial. Y una empresa experta en sensores inteligentes puede formar parte de una iniciativa relacionada con guerra electrónica”.
En todos los casos, el éxito dependerá de ser capaz de explicar claramente cuál es la mejora funcional que aporta la tecnología desarrollada.
El EDF 2026, recordó, contará con un presupuesto próximo a los 1.000 millones de euros, distribuidos en 31 áreas temáticas y 10 grandes convocatorias, una dimensión que evidencia el enorme esfuerzo inversor que la Unión Europea está realizando para reforzar su base industrial y tecnológica.
La colaboración deja de ser una opción
Otro de los mensajes repetidos durante la jornada fue la importancia de trabajar en colaboración. Los proyectos europeos de defensa requieren normalmente consorcios formados por empresas, centros tecnológicos y universidades de distintos países.
En consecuencia, la capacidad para establecer alianzas se convierte en un activo casi tan importante como la propia tecnología. Puig animó a las empresas a comenzar cuanto antes la construcción de estas redes de colaboración y a participar activamente en los ecosistemas europeos. En muchos casos, explicó, el verdadero valor no reside únicamente en desarrollar una tecnología excelente, sino en conseguir que esa tecnología forme parte de un programa industrial de mayor alcance.
Un ecosistema financiero cada vez más amplio
La jornada continuó con una sesión dedicada a las principales herramientas de financiación disponibles para impulsar proyectos de I+D+i en el ámbito aeroespacial y de defensa. Representantes de AeroS y del Clúster MAV repasaron los instrumentos europeos que actualmente están configurando el nuevo ecosistema financiero para la industria de defensa.
El primero de ellos fue el European Defence Fund (EDF), considerado hoy el principal programa europeo de investigación colaborativa en defensa.
Dotado con 8.000 millones de euros para el periodo 2021-2027, financia proyectos desarrollados conjuntamente por entidades de al menos tres Estados miembros y persigue reforzar la soberanía tecnológica europea mediante el desarrollo de nuevas capacidades industriales.
Del laboratorio a la producción
Junto al EDF, la Comisión Europea impulsa el European Defence Industry Programme (EDIP), concebido como un programa puente entre 2025 y 2027 y dotado con 1.500 millones de euros.
Mientras que el EDF está orientado principalmente a investigación y desarrollo, el EDIP busca acelerar la industrialización.
Su objetivo consiste en reforzar las cadenas de suministro, incrementar la capacidad de fabricación de munición y artillería, favorecer el almacenamiento estratégico y consolidar una industria europea más resiliente bajo el principio de “Buy European”.
Se trata, en definitiva, de facilitar que los desarrollos tecnológicos lleguen realmente a producción.
SAFE: financiación para grandes inversiones
Entre las iniciativas más recientes destaca también SAFE (Security Action for Europe), un instrumento que permitirá movilizar hasta 150.000 millones de euros mediante préstamos garantizados por la Unión Europea.
Su finalidad es facilitar inversiones nacionales en defensa, proporcionando acceso a financiación en condiciones favorables para proyectos estratégicos que cumplan los requisitos de elegibilidad establecidos por la Comisión Europea.
Horizonte Europa y las tecnologías duales
Los ponentes recordaron igualmente que muchas empresas pueden encontrar oportunidades dentro de Horizonte Europa, especialmente aquellas que desarrollan tecnologías de doble uso.
Con un presupuesto superior a 95.000 millones de euros, constituye el mayor programa de investigación e innovación del mundo y continúa siendo una puerta de entrada muy relevante para empresas que posteriormente deseen evolucionar hacia proyectos de defensa.
Capital para crecer
La sesión concluyó repasando otros instrumentos financieros, entre ellos la Defence Equity Facility, impulsada conjuntamente por InvestEU, el Fondo Europeo de Inversiones (EIF) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Estos mecanismos permiten acceder a capital mediante participaciones, cuasi capital o préstamos dirigidos a empresas de defensa y tecnologías duales.
Asimismo, el BEI mantiene líneas específicas para proyectos relacionados con aeronáutica, propulsión, mantenimiento (MRO) o aviación limpia, ofreciendo una alternativa a la financiación tradicional mediante capital riesgo y facilitando el escalado industrial de tecnologías ya maduras.
En conjunto, todos estos instrumentos permiten recorrer el camino completo de la innovación: desde la investigación inicial hasta la industrialización y el crecimiento empresarial.
Acció impulsa la validación de nuevas tecnologías
Además de los programas europeos, se recordó la existencia de las Ayudas de Exploración Tecnológica de Acció, orientadas a reducir el riesgo asociado a los primeros desarrollos tecnológicos. La convocatoria financia proyectos destinados a validar tecnologías avanzadas mediante pruebas de concepto (PoC), productos mínimos viables (MVP) y validaciones funcionales. Con un presupuesto global de seis millones de euros, la ayuda cubre hasta el 75 % de los costes subvencionables, con una subvención máxima de 30.000 euros por proyecto.
Podrán optar empresas con establecimiento operativo en Catalunya, con proyectos de entre 20.000 y 40.000 euros, una duración máxima de diez meses y un anticipo del 60% de la ayuda concedida. Los gastos subvencionables incluyen personal propio, materiales, consumibles, auditorías y subcontrataciones de hasta el 70% del presupuesto.
Del conocimiento a los proyectos
Tras las sesiones técnicas llegó el turno de las empresas. Diez entidades del Clúster MAV presentaron tecnologías susceptibles de encontrar aplicación en el sector aeroespacial y de defensa. Entre ellas participaron Eurecat, Steelceram, 2M Engineering, Drukatt, CIM-UPC, Comindex, CIT UPC, Sáez-Comet Materials Consulting e Isovolta, mostrando desarrollos relacionados con materiales avanzados, procesos de fabricación, caracterización, superficies funcionales y otras tecnologías habilitadoras.
Y finalmente llegó el momento de mayor interacción con la dinámica Match & Connect. Los asistentes se distribuyeron en mesas temáticas dedicadas a estructuras ligeras y materiales de alta temperatura, superficies y recubrimientos multifuncionales, fabricación aditiva, energía y gestión térmica, sensores y electrónica, protección pasiva y circularidad de materiales.
El objetivo consistía en identificar necesidades comunes, compartir capacidades y detectar oportunidades concretas de colaboración.
Lejos de convertirse en una simple sesión de networking, el formato permitió iniciar conversaciones técnicas muy enfocadas que, según los organizadores, servirán como punto de partida para futuros proyectos colaborativos de I+D+i.
Un primer paso hacia un ecosistema más conectado
La elevada participación confirmó el interés que despiertan actualmente las tecnologías duales entre las empresas catalanas y puso de manifiesto el potencial existente para estrechar la colaboración entre el sector de los materiales avanzados y la industria aeroespacial y de defensa.
La principal conclusión de la jornada fue compartida por todos los ponentes: Catalunya dispone de capacidades tecnológicas suficientes para desempeñar un papel relevante en la nueva estrategia industrial europea. El reto ya no consiste únicamente en desarrollar mejores materiales o procesos de fabricación, sino en integrarlos en grandes programas colaborativos, demostrar su impacto sobre las capacidades de los sistemas y construir alianzas que permitan transformar el conocimiento en proyectos industriales.




















































