TECNOLOGÍA
Tecnalia, The Proactive Factory

La fábrica que piensa: el nuevo paradigma que transformará la industria europea

David Sánchez, director de Industria y Movilidad en Tecnalia02/07/2026

Tecnalia desarrolla The Proactive Factory, un nuevo modelo de fábrica viva, conectada e inteligente. Este modelo combina consciencia, flexibilidad y colaboración para crear fábricas capaces de aprender y adaptarse. El resultado: más productividad y una industria europea más resiliente, competitiva y soberana

Europa atraviesa un momento decisivo para su industria. Este contexto no solo exige eficiencia, sino una redefinición profunda del modelo productivo. En un escenario global cada vez más volátil, donde la demanda cambia en cuestión de semanas, la competitividad aumenta y la escasez de talento cualificado se convierte en un desafío estructural, la pregunta ya no es qué tecnologías debemos adoptar, sino qué tipo de industria queremos construir.

Durante décadas, el progreso industrial se ha apoyado en una lógica reconocible: medir mejor, visualizar más, automatizar tareas y reducir la variabilidad. Ese enfoque permitió escalar la productividad, estabilizar procesos y consolidar modelos de fabricación robustos. Pero hoy resulta insuficiente. La mayoría de las fábricas siguen siendo reactivas: observan lo que ya ha ocurrido para decidir qué hacer después, apoyándose en análisis retrospectivos que llegan tarde frente a la velocidad del entorno.

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En un contexto donde la incertidumbre se ha convertido en un elemento estructural, reaccionar ya no basta. La transformación industrial de esta década no vendrá de producir más rápido, sino de producir con intención; de pasar de sistemas que responden a sistemas que comprenden; de fábricas que ejecutan a industrias que aprenden a anticiparse. La industria del futuro será consciente, flexible y colaborativa. Y ese cambio no es únicamente técnico: es estratégico, porque afecta a la competitividad, a la soberanía tecnológica y a la capacidad de Europa para sostener un modelo industrial propio en un escenario global cada vez más exigente.

El verdadero cuello de botella no está en la tecnología, sino en su llegada efectiva al mercado. La distancia entre la investigación y la implantación real —ese death valley que tantas veces frena la innovación— sigue siendo uno de los mayores desafíos europeos. La tecnología avanza más rápido que la capacidad de las empresas para adoptarla. Reducir esa brecha exige entornos donde las soluciones puedan validarse en condiciones reales, con máquinas y procesos reales, antes de llegar a la planta. Espacios donde las empresas puedan probar rápido, fallar y madurar soluciones sin comprometer sus operaciones.

En este contexto nace The Proactive Factory, la visión de Tecnalia para una nueva generación de fábricas vivas, conectadas e inteligentes. No se trata de una simple evolución sobre la automatización existente, sino de un cambio de paradigma: dejar atrás la fábrica que reacciona para dar paso a la fábrica que comprende, aprende y actúa con intención. Una fábrica que piensa. La anticipación deja de ser un ideal para convertirse en una capacidad estructural, fruto de combinar consciencia, flexibilidad y colaboración entre personas, máquinas, procesos, vehículos autónomos y sistemas inteligentes. La fábrica deja de ser un conjunto de elementos coordinados para funcionar como un organismo cognitivo distribuido, capaz de interpretar su entorno, aprender de su propia operación y actuar con sentido. The Proactive Factory no es solo un concepto: es una realidad tangible que ya está ayudando a acortar la distancia entre la investigación y el mercado.

The Proactive Factory es una fábrica avanzada para madurar soluciones tecnológicas hasta un nivel que permita integrarlas y escalarlas con menos riesgo, menos coste y mayor velocidad. Este entorno permite validar tecnologías en condiciones funcionales, acelerar su madurez y reducir el tiempo necesario para llevarlas a planta, reforzando la competitividad de las empresas y facilitando su transición hacia modelos productivos más inteligentes.

Un ecosistema industrial que interpreta su entorno

El primer pilar de este nuevo paradigma es la consciencia. No basta con medir: hay que interpretar. La fábrica proactiva integra información en tiempo real, la contextualiza y la convierte en conocimiento operativo. Esto permite que cada elemento —desde un robot, un sistema de planificación o un vehículo autónomo— actúe con criterio propio, entendiendo qué ocurre y por qué. La inteligencia deja de estar concentrada en un único punto para distribuirse por toda la cadena de valor, de forma que cada componente pueda analizar, decidir y colaborar con el humano.

Esta consciencia se traduce en una capacidad ampliada para supervisar el entorno, detectar variaciones, identificar patrones y anticipar necesidades. La información deja de ser un recurso pasivo para convertirse en un motor activo de decisiones. La fábrica ya no espera a que un problema se manifieste: lo prevé, lo interpreta y actúa antes de que afecte al rendimiento. Personas, robots, máquinas, procesos y sistemas autónomos supervisan el entorno, se adaptan en continuo, predicen necesidades y sincronizan el conjunto. Las personas mantienen el gobierno sobre todos los elementos, decidiendo el propósito y los objetivos de cada flujo operativo, pero lo hacen apoyadas en un sistema que entiende el contexto y sugiere las mejores opciones.

El segundo eje es la flexibilidad, imprescindible en un entorno donde la variabilidad ya no es una excepción, sino la norma. La fábrica debe ser capaz de adaptarse sin fricciones, ajustando procesos, rutas, parámetros y comportamientos en función de lo que sucede en cada momento, con capacidad de operar con eficiencia incluso cuando las condiciones cambian. En este modelo, la fábrica no depende de condiciones perfectas para funcionar; se adapta al contexto, manteniendo la calidad y la productividad incluso en escenarios dinámicos, con series cortas, geometrías cambiantes o demandas fluctuantes.

El tercer pilar es la colaboración, que integra a personas, robots, sistemas autónomos y procesos en un mismo flujo operativo. La fábrica deja de estar organizada en espacios estancos para convertirse en un sistema donde cada componente coopera con el resto, compartiendo información y negociando decisiones. La interacción entre personas y sistemas es natural, intuitiva y basada en los mecanismos propios de la comunicación humana: voz, lenguaje natural, interfaces visuales comprensibles. La colaboración no es solo técnica, sino cognitiva: cada elemento aporta su capacidad de análisis y decisión al conjunto, y el sistema global se comporta como un ecosistema coordinado.

The Proactive Factory: una fábrica viva, conectada e inteligente

The Proactive Factory representa este nuevo modelo de fábrica viva, conectada e inteligente. Es un ecosistema de producción capaz de aprender a anticiparse y a actuar, combinando consciencia, flexibilidad y colaboración para maximizar la productividad de las empresas. No es solo un concepto: es una realidad que puede verse y experimentarse.

Tecnalia demostró en la Bienal de Máquina Herramienta (BIEMH 2026) que esto ya es posible, convirtiendo su stand en un entorno vivo donde experimentar cómo la industria puede ser más consciente, flexible y colaborativa al mostrar cómo este enfoque proactivo permite que el sistema productivo se adapte de manera óptima a las necesidades de cada momento, multiplicando el impacto y el valor en términos de eficacia e incremento de productividad. A través de demostraciones Tecnalia dio a conocer cómo la integración de inteligencia artificial, simulación avanzada, máquinas y procesos inteligentes, robótica colaborativa y talento humano aumentado reescribe el futuro de la industria.

OMNIA: el sistema operativo de una fábrica viva

En el corazón de este ecosistema se encuentra OMNIA, un ecosistema de agentes inteligentes que actúa como el sistema operativo del Proactive Center y, por extensión, de The Proactive Factory. Cada agente tiene su conocimiento experto y opera en su ámbito —ingeniería, producción, intralogística, planificación, supervisión—, pero lo relevante es su capacidad para colaborar entre sí. Juntos construyen una visión integral de lo que ocurre en la planta, superando dos limitaciones históricas: la dificultad de escalar la inteligencia de forma incremental y la necesidad de proteger los datos sin renunciar a su valor.

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OMNIA es una inteligencia artificial distribuida que entiende el contexto operativo, anticipa necesidades y funciona como asistente de voz y texto que interpreta, analiza y sugiere. Gracias a esta arquitectura, la inteligencia deja de estar confinada en un único punto. Se despliega allí donde aporta valor, garantizando decisiones sincronizadas, seguras y en tiempo real. La fábrica no solo automatiza procesos: razona sobre ellos, aprende de su propia experiencia y colabora activamente con las personas en la toma de decisiones estratégicas y operativas.

Este enfoque convierte a la fábrica en un organismo vivo, donde cada componente —humano o artificial— contribuye a un propósito común. La inteligencia distribuida no solo mejora la eficiencia, sino que redefine la forma en que se toman decisiones, integrando conocimiento experto, datos en tiempo real y capacidades de aprendizaje continuo. La interacción con OMNIA mediante voz o texto hace que la relación entre personas y sistemas sea más natural, reduciendo barreras de uso y facilitando la adopción de tecnologías avanzadas en el día a día de la planta.

Tecnologías que anticipan la industria que viene

El modelo de The Proactive Factory se materializa en un conjunto de tecnologías concretas que ilustran cómo la fábrica puede comprender, adaptarse y colaborar.

El analizador de planos: inteligencia en la ingeniería

El agente analizador de planos está basado en inteligencia artificial visual. Este agente identifica automáticamente planos similares, extrae cotas y detecta vistas relevantes. Tareas que antes requerían horas de experiencia se resuelven ahora en minutos. Esta solución no solo reduce drásticamente los tiempos de elaboración de ofertas y preparación de procesos, sino que centraliza conocimiento técnico disperso, facilita la reutilización de programaciones anteriores y contribuye al relevo generacional, al hacer accesible el conocimiento experto a nuevos perfiles. Más que automatizar, el analizador de planos preserva el conocimiento experto y lo convierte en un recurso compartido. En un contexto donde la escasez de mano de obra cualificada es un reto creciente, capturar y estructurar ese conocimiento se convierte en un factor crítico de competitividad.

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Gidarc: soldadura y fabricación aditiva autónoma

Gidarc es una solución innovadora orientada a la soldadura y la fabricación aditiva autónoma. Se trata de un sistema adaptativo que se orienta a la automatización y al aumento de la productividad de procesos de soldadura, capaz de adaptarse a diferentes tipos de junta y geometrías de pieza. Este software combina inteligencia del proceso con una interfaz gráfica desarrollada a medida, ofreciendo pantallas personalizadas adaptadas al proceso que se esté ejecutando en cada momento.

Gidarc es capaz, en tiempo real, de medir la junta y la soldadura a realizar para conseguir una calidad óptima, ajustando las trayectorias y parámetros de soldadura según las necesidades del momento. De este modo, elimina programaciones largas, reduce tiempos muertos y aumenta la competitividad en lotes pequeños, especialmente en sectores acostumbrados a series cortas y geometrías cambiantes. La misma aproximación de consciencia del entorno y de la operación en curso, combinada con medios y procesos flexibles que se adaptan en tiempo real, se demuestra en un simulador de máquinas que ilustra diferentes casos de uso de máquina-proceso inteligente y colaborativo.

Robótica avanzada y humanoide experimental

En Europa operan decenas de empresas dedicadas a robots humanoides y a la aplicación de inteligencia artificial avanzada en la industria, dentro de un mercado en crecimiento impulsado por la automatización inteligente y la escasez de mano de obra cualificada. A escala global, el sector de los robots humanoides mueve ya miles de millones de euros y podría multiplicar su tamaño en los próximos años. Pero lo relevante no es la cifra, sino lo que representa: el paso de robots que detectan a robots que comprenden.

Tecnalia trabaja con robots humanoides de forma experimental con el propósito de realizar pruebas, demostrar potencial y avanzar en el conocimiento a través de una coordinación inteligente con las personas. Un humanoide integrado en la intralogística de The Proactive Factory demuestra cómo la robótica avanzada podrá colaborar de forma real en entornos industriales dinámicos. El robot combina teleoperación avanzada con técnicas de aprendizaje por refuerzo e imitación, lo que le permite reproducir gestos humanos, adaptarse al entorno y ejecutar tareas logísticas con precisión. Manipula piezas, supervisa estados, detecta incidencias visuales y colabora en operaciones, ampliando el alcance y la seguridad del proceso, en escenarios donde la destreza humana sigue siendo esencial. Junto a él, sistemas autónomos gestionan el transporte interno de materiales, identifican ubicaciones y optimizan rutas en tiempo real, configurando un entorno intralogístico donde humanos, robots y vehículos autónomos cooperan de forma coordinada.

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Este humanoide no pretende competir con los AMR tradicionales, sino complementarlos. Es, en palabras del propio equipo, ‘un laboratorio con piernas’ que anticipa cómo será la robótica industrial del futuro: más intuitiva, más autónoma y más cercana a la forma en que interactúan las personas. Su integración en The Proactive Factory se enmarca en un contexto europeo donde ya existen decenas de empresas dedicadas al desarrollo de robots humanoides y a la aplicación de inteligencia artificial avanzada en la industria, en un mercado en expansión impulsado por la automatización inteligente.

Interacción natural y planificación cognitiva
A estas soluciones se suman tecnologías como los comandos por voz, que permiten configurar máquinas sin detener el proceso, o sistemas como Watch & Work, capaces de generar trayectorias de pulido en tiempo real a partir de la percepción 3D. La interacción entre personas y máquinas se vuelve más natural, reduciendo tiempos improductivos y aumentando la eficiencia operativa.

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Incluso la planificación operativa se transforma: deja de ser estática para convertirse en planificación cognitiva, anticipando cuellos de botella y replanificando automáticamente. La fábrica se convierte en un sistema capaz de autoajustarse, optimizando recursos y garantizando la continuidad operativa incluso en escenarios cambiantes. La combinación de inteligencia artificial, simulación avanzada y colaboración humano-máquina permite que la planificación deje de ser un ejercicio puntual para convertirse en un proceso continuo y adaptativo.

Productividad que crece sin sacrificar flexibilidad

Los primeros despliegues de este modelo muestran incrementos de productividad de entre el 18 y el 25%, y reducciones de tiempos de proceso en torno al 15%. Lo significativo es que estas mejoras no provienen de recortes, sino de generar más valor. En ingeniería, herramientas como el analizador de planos reducen drásticamente los tiempos de preparación de ofertas y capturan el conocimiento veterano antes disperso. En producción, las máquinas ajustan su comportamiento en tiempo real, reduciendo variabilidad y tiempos improductivos. En intralogística, la sincronización entre humanos, robots y sistemas autónomos permite flujos más estables y eficientes.

La flexibilidad se convierte en una ventaja competitiva. La fábrica deja de depender de condiciones perfectas para funcionar: se adapta al contexto sin fricciones. La capacidad de ajustar parámetros, rutas y comportamientos en tiempo real permite que la planta mantenga su rendimiento incluso cuando cambian las condiciones de demanda, los lotes, las geometrías o las prioridades de producción.

Un modelo pensado también para pymes

El 73% de las empresas colaboradoras de Tecnalia son pymes. Por eso, The Proactive Factory no exige un despliegue integral ni un salto brusco. La entrada lógica es un módulo concreto —robótica colaborativa, automatización flexible, procesos inteligentes, intralogística avanzada, planificación cognitiva— que permite probar rápido, validar en un entorno seguro y escalar sin riesgos. Es un camino progresivo, no un salto al vacío.

Este enfoque facilita que empresas de diferentes tamaños y sectores puedan acceder a tecnologías avanzadas sin comprometer su operación. Pueden experimentar reduciendo el riesgo de implantación y acelerando la adopción. Muchos de estos proyectos se desarrollan en colaboración con empresas líderes del sector, lo que permite validar el enfoque de The Proactive Factory en entornos industriales concretos y trasladar la innovación desde el laboratorio directamente a la planta productiva en tiempos reducidos.

La fábrica que viene no reacciona: piensa

La industria del futuro es consciente, flexible y colaborativa. Un ecosistema donde personas, máquinas y sistemas inteligentes trabajan alineados, anticipándose a las necesidades y actuando con coherencia. Quienes den este salto no solo serán más eficientes: serán más resilientes, más soberanos y capaces de diferenciarse en un escenario global cada vez más exigente.

La fábrica que viene no es la que reacciona. Es la que piensa.

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