Lululemon vuelve a recortar sus previsiones ante el deterioro de Norteamérica y China
Lululemon ha vuelto a rebajar sus previsiones para 2026 ante el empeoramiento de su negocio en Norteamérica y China. La compañía espera ahora unas ventas de entre 10.350 y 10.500 millones de dólares, frente a la previsión anterior de estabilidad o una caída del 1%.
El segundo trimestre se cerró con unas ventas de 2.400 millones de dólares, un 4% menos interanual. Norteamérica registró un descenso del 8%, mientras que China creció un 4% en términos reportados, aunque sus ventas comparables cayeron un 8%.
Uno de los principales problemas está en los leggings, cuyas ventas disminuyeron aproximadamente un 20%. Lululemon reconoce un cambio en las preferencias de los consumidores hacia prendas y siluetas más holgadas. La compañía intenta compensarlo con propuestas como Groove Wide-Leg, Align Foldover Jogger o Dance Studio Pant.
Los accesorios también muestran debilidad, con una caída del 13%, mientras que la marca está revisando su surtido y reduciendo referencias. En paralelo, prepara mejoras en tiendas y comercio electrónico para elevar la experiencia de compra y la conversión.
En China, Lululemon atribuye parte del retroceso a un deterioro de la percepción de marca que ha afectado al tráfico. En el resto del mundo, el comportamiento es más positivo, con un crecimiento del 5% en ventas, aunque las ventas comparables descendieron un 3%.
La compañía reforzará durante la segunda mitad del año sus inversiones en marketing y activaciones, al tiempo que aplicará nuevas medidas de control de costes. También reducirá su previsión de aperturas hasta unas 35 nuevas tiendas netas en 2026.
El tercer trimestre será previsiblemente más complicado, con una previsión de caída de las ventas de entre el 10% y el 11%. El nuevo escenario coincidirá con la llegada de Heidi O'Neill como nueva CEO el 8 de septiembre, en un momento en el que Lululemon necesita recuperar el crecimiento en sus principales mercados.




