Reducción de las ventas del 20% o 30%
El comercio de Barcelona alerta del impacto de las obras simultáneas y la falta de ayudas municipales
Xavier Cottet, vicepresidente de Barcelona Oberta, advierte en una entrevista en ‘Herrera en COPE Catalunya’ de que la caída de la afluencia y las ventas está poniendo al pequeño comercio en una situación límite.
La proliferación de obras en distintos puntos de Barcelona está generando una creciente preocupación entre los comerciantes de la ciudad. Así lo ha explicado Xavier Cottet, vicepresidente de Barcelona Oberta, en una entrevista emitida en ‘Herrera en COPE Catalunya’, donde ha alertado de las consecuencias que la acumulación de actuaciones urbanísticas está teniendo sobre la actividad comercial.
Cottet considera que el principal problema no son las habituales obras del periodo estival, sino la coincidencia de proyectos de larga duración en diferentes ejes comerciales. Muntaner, Balmes, la Rambla, Glòries, Comte d’Urgell o los accesos a plaza de España son algunos de los puntos afectados por actuaciones que, según el representante del sector, dificultan el acceso de clientes a los establecimientos.
El impacto sobre las ventas puede resultar especialmente grave para los pequeños negocios. Cottet ha advertido durante la entrevista que una caída de la afluencia de clientes del 30% o 40%, acompañada de una reducción de las ventas del 20% o 30%, puede hacer inviable la continuidad de un establecimiento, especialmente cuando los márgenes netos de explotación se sitúan en niveles reducidos.
La situación afecta especialmente a comercios que deben mantener alquileres, salarios, compras de producto, impuestos y otros costes estructurales mientras ven disminuir sus ingresos. Una presión que, según Cottet, puede desembocar en el cierre de negocios que no disponen de la capacidad financiera de las grandes cadenas para absorber durante años el impacto de unas obras.
Durante la entrevista en COPE Catalunya, el vicepresidente de Barcelona Oberta también ha cuestionado la ausencia de ayudas específicas por parte del Ayuntamiento de Barcelona. A su juicio, las administraciones deberían establecer mecanismos de compensación cuando las obras públicas se prolongan durante periodos largos y afectan directamente a la actividad económica de los establecimientos situados en las zonas intervenidas.
Cottet ha señalado que, aunque las actuaciones municipales se desarrollen dentro del marco legal, existe también una responsabilidad hacia los negocios afectados. En este sentido, reclama que el comercio, la restauración y otros establecimientos de proximidad no queden desprotegidos ante las consecuencias económicas de proyectos impulsados por la propia Administración.
El representante comercial también ha puesto el foco en la diferencia entre grandes cadenas y pequeños negocios. Mientras las primeras pueden redistribuir recursos y asumir temporalmente el impacto de una determinada ubicación, los establecimientos independientes dependen en mayor medida de la actividad diaria de su entorno y cuentan con menos margen para soportar una caída prolongada de las ventas.
La entrevista pone de manifiesto así uno de los principales retos que afronta el comercio barcelonés ante la transformación urbana de la ciudad: encontrar un equilibrio entre la renovación de las infraestructuras y la movilidad y la necesidad de preservar la actividad económica de los ejes comerciales durante el desarrollo de las obras.




