Madrid ya no funciona como una plaza única, sino como un sistema de anillos con lógicas propias
Un mismo metro cuadrado, operativas que no se parecen en nada
De ahí que la conversación con el cliente haya cambiado de naturaleza. La potencia eléctrica contratada ya no es un detalle técnico: puede determinar si un operador podrá electrificar su flota o automatizar su picking. La superficie libre de parcela se ha convertido en un activo operativo crítico, porque aporta margen para gestionar movimientos de vehículos y picos de volumen. Y la certificación ambiental ha pasado de diferenciador reputacional a requisito de contratación en buena parte de la cadena de suministro europea.
Nuestro portfolio en Madrid está construido sobre esa idea. Marq Logistics Getafe II, con 15.933 m² disponibles, certificación BREEAM Excellent y acceso directo a M-50, M-40 y Mercamadrid, responde a quien necesita visibilidad e implantación inmediata en la A-4. Marq Logistics Pinto, con 18.906 m² sobre una parcela de 42.159 m², ofrece margen de maniobra para operativas que viven del flujo. Y en Marq Logistics Magna Park Villaverde, a nueve kilómetros de la Puerta del Sol y primer parque logístico urbano de España diseñado para vehículo eléctrico, avanzan los edificios 2 y 3, divisibles en módulos, con entrega en el primer trimestre de 2027, junto a 148.000 m² de suelo disponible para proyectos llave en mano.
Madrid ya no funciona como una plaza única, sino como un sistema de anillos con lógicas propias: el último kilómetro urbano, el corredor A-4 y el eje sur hacia Illescas atienden demandas distintas. Entender esa diferencia permite ajustar la ubicación al modelo operativo, y no al revés.
Por eso sectores que no comparten ni producto, ni regulación, ni cadena de frío acaban planteando lo mismo: que el edificio se ajuste a su operativa. Ese es, hoy, el verdadero trabajo de la inmologística.




























