"El aseguramiento de las cámaras frigoríficas es otro aspecto muy importante. Hemos pasado unos años de elevaciones significativas y en algunos casos dramáticas de las pólizas de aseguramiento de las cámaras frigoríficas"
Entrevista a Marcos Badenes, secretario general de Aldefe
Periodista especializada en la producción de aceite de oliva y logística · Interempresas Media
07/09/2026
El sector de la cadena de frío afronta muchos retos tanto a nivel operativo como de legislación. Los hábitos de consumo están cambiando a favor del congelado. Eso obliga a repensar el uso de recursos clave, como la energía. Marcos Badenes, secretario general de Aldefe, nos cuenta.
¿Qué retos para el sector están en su punto de mira y qué acciones llevan a cabo para afrontarlos?
La eficiencia energética es un punto importante. La mejora en la contratación de las tarifas industriales de las instalaciones frigoríficas y todo lo relativo a un menor consumo de energía son críticos en nuestro sector. Y las empresas asociadas a ALDEFE están siempre en la vanguardia de la utilización energética, o bien con departamentos propios o bien subcontratando la gestión con asesores energéticos especializados y, por supuesto, actualizando las instalaciones en todo lo relativo a la eficiencia. Algunos ejemplos son instalaciones de autoconsumo, mejoras en el aislamiento de las cámaras frigoríficas o la sustitución de compresores en este caso con la ayuda del IDAE para una mejora en la eficiencia energética.
Otro aspecto muy en línea con nuestra sociedad es la descarbonización. Nuestra asociación apuesta por inversiones importantes pero que no comprometan la viabilidad de las empresas y permitan alcanzar los objetivos de eficiencia energética que la sociedad europea ha establecido como objetivos prioritarios. De ahí que, junto con AENOR, hemos puesto en marcha un sello de eficiencia en instalaciones con gases refrigerantes. Se trata de sustituir los gases de alto poder de calentamiento atmosférico que en breve serán prohibidos completamente en las instalaciones frigoríficas por unos gases de muy leve nivel de calentamiento que permiten al mismo tiempo prorrogar la vida de las instalaciones frigoríficas.
El aseguramiento de las cámaras frigoríficas es otro aspecto muy importante. Hemos pasado unos años de elevaciones significativas y en algunos casos dramáticas de las pólizas de aseguramiento de las cámaras frigoríficas. Seguimos en la lucha para que las empresas aseguradoras entiendan que nuestro sector garantiza la seguridad dentro de las instalaciones frigoríficas y realiza las inversiones necesarias para evitar los daños que se pueden producir por accidentes. Hemos conseguido acuerdos con las compañías para en plazos razonables ir actualizando las instalaciones de manera que hoy en día podemos decir que nuestro sector y especialmente las compañías asociadas han cumplido con los requisitos solicitados por las aseguradoras. Ahora queda que estas mismas compañías ajusten también sus tarifas a esta nueva realidad que garantiza la seguridad en las instalaciones frigoríficas.
¿Y a nivel de las personas?
En el último trimestre del año 2026, entrará en juego la negociación de nuestro convenio colectivo sectorial. ALDEFE negocia el convenio colectivo sectorial del frío industrial para todo el territorio nacional, afecta a todas las empresas que trabajen con instalaciones frigoríficas, así como a los fabricantes de hielo. Se trata de un volumen importante de empresas con un efecto directo en más de 25.000 trabajadores y mucho más si consideramos su impacto en compañías que sin ser estrictamente de nuestro sector lo tienen como referencia para sus propios convenios. Desde nuestra asociación se ha defendido siempre que la seguridad, la transparencia y el realismo han hecho de nuestro convenio uno de los más longevos de toda España. Se trata de aunar la solvencia y la productividad de las compañías con las necesidades y las expectativas de los trabajadores y desde ALDEFE estamos concienciados de que será un punto importante.
¿Dónde pierde hoy más eficiencia y competitividad el almacenamiento frigorífico?
En cuanto a la eficiencia y competitividad, no nos gusta hablar de pérdida de eficiencia sino todo lo contrario de aumento de la eficiencia y la competitividad. Un punto quizás sin lugar a dudas crítico y muy controvertido son los casos en los que los trabajadores faltan sin una justificación contundente. Son los supuestos de absentismo. Lógicamente no se dan en todas las empresas ni en todas las categorías, pero no hay duda de que el absentismo de unos años a la actualidad ha aumentado de forma significativa y es un elemento crítico a la hora de organizar los turnos de trabajo y prestar los servicios que nuestros clientes necesitan reduciendo la competitividad de las compañías al mismo ritmo que es su eficiencia. Este es un aspecto muy importante donde eficiencia y competitividad han de mejorar de manera significativa.
Otro aspecto también crítico a la hora de ser eficientes y competitivos es la abundancia, podríamos decir sobreabundancia, de infinidad de normas de todo tipo que afectan a la actividad del almacenamiento frigorífico público. Tenemos que cumplir normas administrativas, normas de seguridad, normas de higiene alimentaria, normas y más normas que hacen muy complicado, y en algunos casos un auténtico crucigrama, el cumplimiento de todas ellas. Más aún si consideramos que tenemos una cuádruple administración que regula la actividad: la europea con normas que en muchos casos son de directa aplicación, la central del Estado con regulaciones propias, la Administración Autonómica que interpreta en muchas ocasiones las normas de las anteriores administraciones y crea las suyas y, por último, las municipales que en muchos casos hacen extremadamente difícil el cumplimiento de todas las anteriores. Esto implica una clara disminución de la eficiencia y por supuesto de la competitividad entre empresas dentro del mismo país e incluso de la misma comunidad autónoma.
Son muchos más, pero estos dos pueden ser una excelente muestra de los elementos que en muchos casos están fuera de nuestro alcance como empresas y como asociación empresarial.
¿Qué parte de la dependencia energética del almacenamiento frigorífico puede reducirse realmente mediante renovables y qué límites impiden avanzar más?
Es una pregunta complicada, ni siquiera los expertos más experimentados podrían acercar un porcentaje definitivo. No es lo mismo un almacén logístico puro en un centro logístico, que un matadero industrial, o que un frigorífico portuario. Además, hay aspectos externos que también condicionan la eficiencia de las energías renovables como puede ser la latitud en la que se encuentre la instalación. No podemos decir un porcentaje por todos estos motivos, pero sí podemos decir que permite una mejora de la eficiencia significativa (dependiendo de cada instalación frigorífica) y que ayuda también de manera importante a reducir los excesos de potencia en los cuales se puede incurrir durante el funcionamiento de las instalaciones frigoríficas.
Punto y aparte es el almacenamiento de energía. Esto sin duda alguna es tan rentable como la propia producción en autoconsumo. El problema de su coste, en cuanto se ajustan los costes de fabricación e instalación de estos equipos los veremos sin duda en las cámaras frigoríficas.
Un buen aislamiento de la cámara frigorífica exige una inversión importante. ¿Qué consecuencias operativas y económicas tiene quedarse corto en este aspecto?
Como todo lo relativo a la eficiencia energética, el aislamiento es crítico. El panel sándwich que es el utilizado habitualmente no es un producto homogéneo, hay multitud y además multitud de calificaciones y capacidades de aislamiento y de control antiincendios. Cuando se pone en marcha un nuevo almacén frigorífico o se realiza una ampliación de uno antiguo o cuando se actualiza uno preexistente, el aislamiento siempre es uno de los puntos fuertes en todo presupuesto. Y como pasa con todo lo relativo a la construcción y a la eficiencia energética, dependerá del proyecto, de la actividad frigorífica y de la localización del almacén frigorífico. Por tanto, de la interconexión de estos 3 aspectos derivarán las consecuencias operativas y económicas.
¿Qué pasa si se infravalora?
En el peor de los casos una infravaloración del aislamiento impondrá una sobreexposición al ambiente externo de la instalación y por lo tanto una mayor necesidad de funcionamiento de los compresores y de los equipamientos de frío para mantener la misma temperatura dentro de la instalación y esto tiene una doble consecuencia, por un lado, el aumento del consumo energético, pero por otro lado, hay un aumento significativo de la obsolescencia de los equipos de frío que además con la sobreexplotación de los mismos implica un mayor mantenimiento y por tanto unos costes más altos. Un buen cálculo de las necesidades de aislamiento siempre es un punto crítico para un almacén frigorífico.
Cuando el calor se filtra en un punto delicado del proceso, como la carga y descarga, ¿hasta qué punto es posible corregir la desviación y qué pérdidas ocasiona?
Sin duda alguna la clave para el mantenimiento de la seguridad alimentaria y el correcto funcionamiento tanto de equipamiento como de la propia instalación en sí es crítico el control de la temperatura. Y donde este control es más difícil y complejo es precisamente en el proceso de carga y descarga de los productos, especialmente en el caso de que las antecámaras y la playa no estén climatizadas.
Afortunadamente entre los miembros de nuestra asociación la mayoría de las empresas han ido climatizando estos muelles de carga y estas antecámaras. No obstante, no hay duda de que se producen variaciones de temperatura, estas variaciones de temperatura se controlan de manera eficiente con un rango de servicio ligado a una alta velocidad de descarga o carga y a un aislamiento del interior de la antecámara o del muelle de carga del exterior del edificio. La corrección de esta desviación tiene un doble sentido: por un lado, tal y como he mencionado anteriormente, con la climatización operativa tanto de los muelles de carga y descarga como de las antecámaras. Por otro lado y no menos significativo, por una mejora operativa en la ejecución de los trabajos de carga y descarga de la mano del personal cualificado de las instalaciones frigoríficas.
A su juicio, ¿qué factores influyen más en la alta ocupación de la capacidad?
El primero y más significativo de los elementos que influyen en la alta ocupación que en los últimos ejercicios tenemos dentro de las instalaciones frigoríficas es la ley de la oferta y la demanda. Así pues, si hay un exceso de producción a temperatura controlada en algún lugar hay que almacenarlo. Este exceso de producción se puede regular, pero no el espacio físico de almacenaje. Por lo tanto, a mayor producción, mayor necesidad de frío y por lo tanto mayor ocupación de las instalaciones frigoríficas.
¿Cómo influyen las campañas estacionales?
En nuestro sector hay campañas importantes durante el verano y las navidades que pueden agrupar meses continuos de actividad con un alto índice de ocupación y de servicio de frío. Cuando se producen, aunque durante el resto del tiempo haya espacio frigorífico, se producen grandes tensiones operativas que obligan a ocupar el volumen disponible de frío. Esto se ha producido sistemáticamente a lo largo de la historia del almacenamiento frigorífico público en nuestro país y sin duda se producirá a lo largo de los años, puesto que la demanda de productos siempre tiene picos que han de ser cubiertos por los servicios del frío y por aquellos que ofertan los productos al mercado.
También hay una baja disponibilidad de espacio frigorífico. ¿A qué se debe y cómo influye este dato en el desarrollo del sector?
Efectivamente en la actualidad el volumen frigorífico de nuestro país está muy ajustado a las necesidades del sector de los congelados, que además se incrementa año a año. La situación es compleja. Por un lado, existe una barrera de entrada muy importante en el mercado de la construcción y explotación de las instalaciones frigoríficas y es su coste. Construir un almacén frigorífico es mucho más caro y más costoso que un almacén convencional. Está sujeto a unas condiciones de explotación de carácter administrativo, legal y sanitario muy exigentes.
En otro orden de cosas, no se trata de un negocio sencillo, se necesita personal especializado tanto desde los puestos de trabajo más sencillos hasta la alta dirección y no se puede improvisar la explotación y funcionamiento de un almacén frigorífico, esto, que hace unos años era algo relativamente sencillo de resolver actualmente se está convirtiendo en un punto crítico para el funcionamiento de la instalación. De hecho, hay países en donde se retrasa la puesta en marcha de una instalación frigorífica por falta de personal.
¿Qué papel tiene la energía?
Las dificultades importantísimas para la obtención de la conexión a la red eléctrica son un elemento crítico en la actualidad. El acceso a la energía es imprescindible para la puesta en marcha y funcionamiento de una instalación de estas características. Desde que se termina el proyecto hasta que se consigue la licencia para poder o bien ampliar la instalación, o bien construir una nueva o bien modificar la existente transcurren muchos meses hasta que la distribuidora de zona está en condiciones y la conexión eléctrica es suficiente para dar servicio a una instalación que consume 24 horas al día los 365 días del año energía eléctrica y que necesita seguridad, y calidad en el suministro.
Todo ello junto con otros aspectos colaterales como la disponibilidad de suelo industrial y su correcta localización son la causa de esta situación de desajuste entre el volumen de frío disponible y las necesidades del mercado.
En 2024 se rompió la dinámica de ocupación de los años anteriores. ¿Qué provocó ese cambio y qué esperan para los próximos años?
Los cambios en las dinámicas de ocupación vienen dados por un cambio en el mercado. Cualquiera que se haya podido acercar a los modernos supermercados se da cuenta de la ampliación cada vez mayor de las superficies destinadas a productos congelados y refrigerados, nuestra sociedad se ha abierto de par en par a consumidores de este tipo de productos. La reducción del número de miembros de la unidad familiar, la minoración en el tiempo que se dedica a la compra, preparación y consumo de productos alimenticios en los hogares españoles y la paulatina reducción de las personas que se dedican a atender la casa en exclusiva han provocado una explosión y una revolución en el consumo de los productos congelados y refrigerados.
La superación del Covid y la certeza de que los productos congelados y refrigerados han sido consumidos con seguridad y calidad han consolidado esta tendencia. Por lo tanto, ha aumentado el volumen de producción sin que se pudiera incrementar la superficie destinada a almacenaje frigorífico. Esta es la principal causa.
Además, hay causas menores que tienen que ver con las políticas comerciales de la Unión Europea, con cosechas abundantes o con campañas exitosas de frutas hortalizas y congelados. Todo ello ha redundado en la situación que actualmente vivimos.




























