4,2% menos respecto a 2025
La DO Ribera del Duero cierra la vendimia de 2026 con 124,1 millones de kilos de uva
La Denominación de Origen Ribera del Duero concluyó la vendimia de 2026 con una producción total de 124,1 millones de kilos de uva amparada, un 4,2% menos que en la campaña anterior, cuando se alcanzaron los 129,5 millones de kilos.
La recolección comenzó el 18 de agosto, lo que convierte a esta campaña en la más temprana de la historia de la DO, y finalizó el 20 de octubre, tras 64 días de vendimia.
Las variedades tintas registraron un retroceso del 4,3% respecto a 2025, mientras que las blancas experimentaron un crecimiento del 3%.
El desarrollo de la campaña estuvo condicionado por las escasas precipitaciones de primavera y verano y por varios episodios de temperaturas elevadas, principalmente durante la fase final de la maduración. Estas condiciones influyeron en los rendimientos y en la evolución de la uva. No obstante, las reservas hídricas acumuladas en el suelo entre finales de 2025 y principios de 2026 ayudaron a sostener el viñedo y a completar la maduración.
Una vendimia temprana marcada por el estrés térmico e hídrico
El ciclo vegetativo transcurrió, en líneas generales, sin los accidentes meteorológicos habituales en la zona, como las heladas primaverales o el granizo. Sin embargo, la persistencia de la sequía y el calor extremo durante la fase final sometieron a las plantas a condiciones de estrés térmico e hídrico.
Pese a estas dificultades, las reservas de agua acumuladas previamente permitieron que las cepas mantuvieran una evolución favorable. Esta capacidad de respuesta del viñedo facilitó que viticultores y bodegas escalonaran la vendimia para esperar al momento de madurez óptima de la uva en cada parcela.
Las condiciones climatológicas también influyeron en el tamaño de las bayas, que presentaron calibres más reducidos. Esta característica incrementó la proporción de hollejo respecto a la pulpa, favoreciendo la concentración de los compuestos responsables del color, la estructura y el potencial fenólico de los futuros vinos.
Una añada cálida con una madurez fenólica destacada
La campaña se caracteriza por una madurez fenólica muy satisfactoria, un aspecto clave para elaborar vinos tintos con gran intensidad cromática, estructura firme y capacidad de evolución en botella.
Asimismo, el equilibrio entre la madurez, los niveles de acidez y el grado alcohólico potencial contribuirá a definir el perfil de los vinos, condicionado también por las particularidades de cada parcela y las decisiones de elaboración de las bodegas.
Intensidad aromática, estructura y potencial de guarda
Los vinos de la cosecha de 2026 presentarán perfiles diferenciados según los viñedos, las variedades y los estilos de vinificación.
En los blancos y rosados destaca una notable intensidad aromática, junto con una estructura y una complejidad en boca que pueden favorecer su evolución y abrir posibilidades para elaboraciones con crianza en barrica.
En cuanto a los tintos, el cierre del ciclo propició una madurez fenólica completa y una sanidad de la uva descrita como impecable. La combinación de madurez, concentración y características de las bayas apunta a vinos con un elevado potencial de color y estructura, una importante carga polifenólica y aptitud para la guarda prolongada.
Como en cada campaña, la expresión final de la añada dependerá de la evolución de las fermentaciones, las decisiones de crianza en bodega y las particularidades de cada viñedo.


























