La montanera arranca con mucha bellota de calidad e incertidumbre por la sequía
La llegada de las lluvias marcará la evolución de la montanera del cerdo ibérico en las próximas semanas. Aunque las encinas presentan una cosecha de bellota de calidad aceptable, la falta de precipitaciones desde septiembre y las temperaturas elevadas generan dudas sobre el desarrollo de esta fase de cría en extensivo, en la que los animales se alimentan principalmente de bellota y hierba en las dehesas.
En la Denominación de Origen Protegida (DOP) Los Pedroches, su secretario general, Juan Luis Ortiz, descarta que exista una escasez generalizada de montanera. La bellota es menos abundante que el año pasado, pero su mayor tamaño ofrece perspectivas favorables. La entidad espera sacrificar cerca de 20.000 cerdos ibéricos amparados por el sello, una cifra similar a la de la campaña anterior.
José Javier Carbonero, gerente de Dehesas Reunidas, con sede en Belmez (Córdoba), advierte de la incertidumbre por la ausencia de lluvias. El agua permitiría completar la maduración de la bellota y favorecer el crecimiento de hierba, fundamental para el engorde y el aporte de antioxidantes a los animales. Campañas anteriores con escasez de pasto dieron lugar a montaneras irregulares y pudieron perjudicar la calidad final.
La DOP Dehesa de Extremadura también valora positivamente la calidad del fruto. Su director técnico, Álvaro Rivas, confió, con prudencia, en una buena montanera y estimó entre 15.000 y 18.000 sacrificios. La baja carga ganadera, de entre dos y cuatro hectáreas por cerdo, ofrece margen para adaptar la entrada de los animales al campo.
Por su parte, la DOP Guijuelo prevé alrededor de 45.000 cerdos ibéricos alimentados con bellota, aunque alertó de que la falta de lluvia podría reducir el pasto y provocar la caída prematura del fruto.
En la sierra de Huelva, Cinco Jotas, perteneciente al grupo Osborne, destaca la buena cosecha de bellota, pero insiste en la necesidad de precipitaciones. Su portavoz, María Castro, recuerda que el agua también resulta esencial para formar charcas naturales y permitir que los animales se hidraten sin recorrer largas distancias, un aspecto clave para su bienestar en la ganadería extensiva.













