OPINIÓN

"Más que ante un movimiento puntual, podríamos encontrarnos ante un nuevo escalón estructural al alza en los precios"

Entrevista a Mercedes Ruiz, directora de Aestivum

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La nueva campaña de cereal comenzó con precios en niveles bajos, arrastrados por una dinámica de mercado que no acababa de encontrar el resorte adecuado para motivar un cambio en la tendencia. Sin embargo, la guerra que se libra en el Mar Negro entre Rusia y Ucrania ha vuelto a poner de relieve el peso que tienen estas dos potencias exportadoras en el mercado internacional de materias primas agrarias. La responsable de la consultora Aestivum analiza en esta entrevista el posible cambio de rumbo que afronta ahora el mercado, alentado también por diversos factores ajenos al conflicto bélico como son las olas de calor sufridas en Europa, el más que probable fenómeno de El Niño a final de año o las variaciones en los movimientos especulativos de los fondos de inversión.  

Mercedes Ruiz
Mercedes Ruiz.

La campaña 2026/2027 arranca con unos balances globales relativamente holgados. ¿Qué tendría que ocurrir para que el mercado cambiara de tendencia y viéramos una recuperación sostenida de los precios del cereal?

El mercado siempre tiene la razón, como suele decir un buen cliente y amigo. Y, una vez más, nos demuestra que puede despertar en cualquier momento, incluso cuando todos los fundamentales parecen apuntar en la misma dirección.

Estamos acostumbrados a analizar el mercado a través de la oferta, la demanda y los stocks. Desde esa perspectiva, la campaña comenzaba con una situación aparentemente cómoda: existencias holgadas, buenas perspectivas productivas y la segunda mayor cosecha mundial de cereales de la historia en camino. Todas las noticias favorables parecían estar ya descontadas y, para los compradores, resultaba difícil imaginar precios mucho más bajos.

Pero el mercado despertó.

Tres olas de calor consecutivas en Europa occidental deterioraron de forma significativa las perspectivas de la cosecha de maíz. El USDA recortó la producción europea en 3,8 Mt, hasta 53,8 Mt, con Francia liderando la caída y afrontando su peor cosecha de las últimas tres décadas. Esta menor disponibilidad interna aumentará considerablemente la dependencia europea de las importaciones. Como consecuencia, el contrato de referencia del maíz europeo en Euronext ganó más de 40 eur/tm en apenas un mes.

El mercado también ha vuelto a recordarnos su enorme sensibilidad ante cualquier alteración de los flujos de trigo procedentes del Mar Negro, especialmente de Rusia y Ucrania. Después de más de cuatro años de conflicto, existía la sensación de que el mercado se había acostumbrado a convivir con la guerra. Sin embargo, la escalada registrada durante el mes de julio volvió a demostrar que el riesgo geopolítico nunca había desaparecido.

El 10 de julio, los ataques ucranianos contra buques rusos que transportaban petróleo y otros productos sujetos a sanciones internacionales en el mar de Azov interrumpieron temporalmente el tráfico por el estrecho de Kerch. Se trata de una vía estratégica por la que transita aproximadamente el 30% del trigo ruso destinado a la exportación. La reacción del mercado fue inmediata y los precios del trigo registraron una subida significativa. La tensión aumentó nuevamente el miércoles 15 de julio. Ucrania atacó buques rusos en el Mar Negro y Rusia respondió bombardeando instalaciones portuarias en Odesa. La operativa cerealista en la zona quedó prácticamente paralizada y el mercado comenzó a descontar la posibilidad de una interrupción, aunque fuera temporal, del suministro de trigo procedente de Rusia y Ucrania.

Inevitablemente, volvieron a la memoria las disrupciones vividas al inicio de la guerra en febrero de 2022. En el momento de escribir estas líneas (finales de julio), no se están realizando embarques de cereal desde Odesa, un puerto esencial dentro del corredor exportador ucraniano. Y en apenas una semana, el trigo europeo ha llegado a acumular también una subida cercana a 30 eur/tm.

Los daños sufridos por las infraestructuras portuarias y logísticas son importantes y la recuperación de una operativa normal requerirá tiempo. Por ello, más que ante un movimiento puntual, podríamos encontrarnos ante un nuevo escalón estructural al alza en los precios.

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A tenor de este repunte de las hostilidades entre ambos países, ¿seguirá el Mar Negro marcando el precio del cereal europeo en esta campaña?

Nunca pensé que volveríamos a estar en manos de lo que ocurre en el Mar Negro de una forma tan clara. Este año, las buenas cosechas de cereal se encuentran en el este de Europa: Rumanía, Bulgaria, Ucrania, y Rusia, tras las olas de calor del oeste de Europa, y con EEUU muy mermado de trigos y muy malas expectativas para las cosechas de Australia y Argentina con el fenómeno de El Niño a la vista para finales de año.

Ucrania y Rusia juntas suponen un 30% de las exportaciones de trigo a nivel mundial, con Rusia a la cabeza marcando el precio, y Ucrania es imprescindible para Europa para la importación de maíz no OGM, y lo será más aún esta campaña con nuestra cosecha europea tan mermada. Este año, con EEUU a la cabeza de nuestras importaciones, aún hemos traído un 30% de maíz ucraniano para España. Si no vemos una desescalada y una reactivación del mercado en breve, la situación podría ser grave.

¿Estamos entrando en una etapa en la que la geopolítica —Oriente Medio, el Mar Negro o la política comercial de EEUU— pesa más que los propios fundamentales agrícolas?

Depende del tipo de noticia geopolítica y de la situación del mercado.

Cuando no hay un problema de oferta y la demanda está tranquila, es la geopolítica la que toma los titulares y nos trae volatilidad al mercado. Pero como podéis ver en los ejemplos anteriores, tanto un tema fundamental como es una pérdida de cosecha, como una escalada del conflicto ruso tienen un efecto 'similar' de 30/40 euros al alza en el mercado y es porque ambas implican una quiebra en la oferta de cereal. En el caso de una guerra como la que se da entre EEUU e Irán, al ser el impacto en los mercados energéticos (y de flete) pero no directa en el abastecimiento de cereal, y encontrarnos con una oferta holgada en aquel momento, el impacto fue mucho más limitado.

Los fondos de inversión han vuelto a tener un papel protagonista en los mercados de futuros. ¿Hasta qué punto están amplificando la volatilidad y dificultando la toma de decisiones de agricultores e industrias?

Efectivamente, los fondos de inversión magnifican cualquier movimiento de mercado, tanto al alza cuando compran, como a la baja cuando venden. Por eso es tan importante conocer su posición en cada momento. Además, dada la rapidez con la que entran y salen en los mercados, la volatilidad está servida.

Un ejemplo sería el de los 30 eur/tm de subida del trigo Matif con la intensificación del conflicto entre Rusia y Ucrania, con unos fondos que han comprado con fuerza estos últimos días. Estaban cortos o vendidos a la espera de una bajada en el verano con la presión de cosecha para comprar más barato, pero han recomprado con rapidez arrastrando los precios con fuerza al alza.

“La aplicación del Reglamento EUDR podría encarecer el aprovisionamiento de soja en Europa y reducir la competitividad de la industria ganadera...
“La aplicación del Reglamento EUDR podría encarecer el aprovisionamiento de soja en Europa y reducir la competitividad de la industria ganadera española frente a países productores de carne sujetos a menores exigencias regulatorias”.

Con el petróleo, los fertilizantes y los fletes en niveles altos, ¿cree que estamos infravalorando el riesgo de un nuevo repunte de los costes de producción?

Así es: el mercado, durante la campaña pasada, con precios muy bajos de cereal infravaloró estos costes, pero la situación siempre se acaba regulando. Un ejemplo fue el maíz europeo, que referenciamos a la Bolsa de Euronext en 190 eur/tm durante muchos días -con un maíz de importación baratísimo- lo que hacía imposible que el agricultor francés cubriera sus costes de producción. Resultado: un 20% menos de superficie sembrada este año, que, junto a tres olas de calor, implica una caída de la producción de 13,5 Mt a 7-8 Mt, y unos futuros 50 eur/tm al alza desde entonces dada la oferta limitada y el incremento aún mayor de costes en esta campaña desde el inicio de la guerra entre EEUU e Irán.

En este sentido, nuestra dependencia de la importación de fertilizantes, tan ligados a todo lo que ocurre con la guerra entre EEUU e Irán y el estrecho de Ormuz, por el que transita el 40% del comercio mundial de urea y el 35% de los fosfatos, nos hace también muy vulnerables. Y según COPA-COGECA, los fertilizantes suponen más del 50% de los costes de producción de los agricultores. En este contexto, resulta difícil exagerar el impacto que puede tener sobre sus márgenes una subida como la registrada durante los dos primeros meses del conflicto, cuando el precio de la urea aumentó más de un 70%.

China ha reducido significativamente sus compras de cereales y oleaginosas. ¿Puede un eventual regreso de la demanda china cambiar el equilibrio del mercado internacional?

Efectivamente, China ha reducido de forma considerable sus importaciones de maíz, desde los 29,5 Mt de la campaña 20/21, estando a la cabeza de los importadores, hasta 23,5 Mt en la 23/24, sólo 1,8 Mt en la 24/25 y 5 Mt la campaña pasada. Su cosecha crece con fuerza año tras año y ya superan los 300 Mt de producción. Sin embargo, el consumo no deja de aumentar también y van mermando sus inventarios, considerados de seguridad, año tras año, por lo que no descartamos que vuelvan a importar con más fuerza en algún momento.

Del lado de las habas de soja, sin embargo, su dependencia de la importación es muy elevada y crece de forma continuada, hasta los 115 Mt -más de un 25% de la cosecha mundial- de esta próxima campaña. Esto a la vez sitúa a China como un destino clave para las habas de EEUU, lo que hace que el Gobierno Trump haya llegado a un acuerdo comercial en el que China se compromete a comprar 25 Mt de habas estadounidenses durante 2026, algo todavía lejos de cumplirse. Esto nos hace estar pendientes de cualquier anuncio de compras, que a la vez implica fuertes alzas del mercado de futuros, magnificadas por unos fondos de inversión compradores. La esperanza para los americanos es que estos acuerdos también faciliten la exportación de sorgo y maíz de EEUU.

El posible desarrollo de un episodio de El Niño añade incertidumbre climática. ¿Qué regiones y cultivos considera más expuestos y qué impacto podría tener en el mercado?

Según los expertos existe una alta probabilidad de que se produzca El Niño en 2026/2027: 97% de que continúe hasta comienzos de primavera de 2027, y 81% de que alcance la categoría de Super Niño entre octubre y diciembre de 2026. El impacto más relevante se espera en el hemisferio sur con un tiempo seco y cálido en Australia y Argentina durante la siembra y desarrollo del trigo, la colza y la cebada y en Malasia e Indonesia, lo que podría también mermar de forma importante la producción de aceite de palma. En Sudamérica traería más lluvias a Argentina y Brasil que, si no son excesivas, serían favorables para el maíz y las habas de soja. Para el hemisferio norte implica un tiempo más húmedo y suave (menos riesgos de heladas).

Estamos contando ya con una menor cosecha de trigo en Australia (-8 Mt) y Argentina (-7 Mt), y como referencia, el último Niño, en 2023/2024 supuso una reducción de un 30% en la producción de colza australiana.

“La mayor oportunidad al alza estaría en una prolongación del corte de suministro de cereales y aceite de girasol del Mar Negro”...
“La mayor oportunidad al alza estaría en una prolongación del corte de suministro de cereales y aceite de girasol del Mar Negro”.

El mercado español sigue siendo muy dependiente de las importaciones. ¿Cuáles son hoy las mayores vulnerabilidades de España en materia de abastecimiento y precios?

Nuestra gran dependencia del cereal de importación- no inferior al 40%- es una gran vulnerabilidad, y nos expone de forma muy directa a todo lo que ocurre en el mercado internacional: conflictos geopolíticos, cambios en los flujos comerciales, excelentes cosechas en otros países que rebajan nuestros precios, costes de flete, logísticas de puerto...

A esta dependencia exterior se suma una regulación europea cada vez más exigente. Un ejemplo claro es el Reglamento EUDR, que afecta a las importaciones del complejo de soja y cuya entrada en vigor, prevista para enero de 2027 tras dos aplazamientos, continúa generando una considerable incertidumbre. Su aplicación podría encarecer el aprovisionamiento de soja en Europa y reducir la competitividad de la industria ganadera española frente a países productores de carne sujetos a menores exigencias regulatorias.

Desde mi punto de vista, la falta de referencias de precios de mercancías nacionales a largo plazo (las Lonjas dan precios para los periodos cercanos), también limita las posibilidades de comprar y vender a diferido y nos resta transparencia en los precios y oportunidades de hacer coberturas. Por eso, muchas veces el mercado nacional va por detrás en precio del internacional. El año pasado, después de mucha retención, cuando los cerealistas nacionales salieron a vender, muchos compradores se habían cubierto ya en el puerto hacía días.

Por otra parte, la dispersión de la oferta, con una concentración de la demanda en cada vez menos manos, reduce la capacidad de negociación del productor. Por este motivo, el cereal nacional en muchas ocasiones se vende a descuento del puerto, cosa que no se entiende cuando en teoría el producto nacional debería contar con claras ventajas de proximidad, menores costes logísticos, disponibilidad y una trazabilidad más sencilla.

Para el agricultor español, ¿la estrategia más acertada en esta campaña es vender aprovechando los repuntes o apostar por una mayor retención a la espera de mejores precios?

Nunca recomendaría la retención como estrategia: creo que siempre hay que ofrecer liquidez al mercado al precio 'justo' de cada momento. ¿Y cuál es ese precio? Debería ser el de importación más el porte correspondiente a cada cliente.

Averiguar el mejor momento de venta además es muy complicado porque siempre aparecen cisnes negros en el mercado que no podemos anticipar. Por eso mismo siempre existe la posibilidad de aprovechar las subidas de precios mediante el uso de herramientas de cobertura como futuros y opciones que, bien utilizadas, nos permiten aprovechar los movimientos del mercado a nuestro favor.

Si tuviera que señalar tres variables que el sector cerealista español debería seguir cada semana durante la campaña 2026/2027, ¿cuáles serían y por qué?

En mi opinión, seguiría:

  • Clima: El Niño y su repercusión en las cosechas.
  • Macroeconomía y evolución de los conflictos, sobre todo los que implican el corte de flujos comerciales de cereal como el de Rusia y Ucrania.
  • Posición de los fondos de inversión.

Pero no sólo es analizar la evolución de todos estos factores, sino entender y saber cuantificar la repercusión que cada uno de ellos puede tener en nuestros precios.

Para definir cómo se presenta la campaña 2026/2027 en una sola frase, ¿cuál sería el principal riesgo y dónde podría surgir la mayor oportunidad para el cereal español?

El principal riesgo bajista vendría de una rápida desescalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, acompañada de un clima mejor de lo esperado, que a la vez animaría a los fondos de inversión a vender.

Por el contrario, la mayor oportunidad al alza estaría en una prolongación del corte de suministro de cereales y aceite de girasol del Mar Negro.

“Averiguar el mejor momento de venta es muy complicado porque siempre aparecen cisnes negros en el mercado que no podemos anticipar”

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