El modelo de integración, clave de la profesionalización en el sector porcino
El número de explotaciones porcinas se sitúa en torno a 83.000 granjas, lo que evidencia una reducción progresiva pero también una mayor profesionalización del tejido productivo, según destaca el último informe de Plataforma Tierra.
Las explotaciones pequeñas han descendido un 32%, mientras las grandes han aumentado un 35%, impulsadas por contratos de integración que regulan las principales fases de producción (cría, lechonera y cebo), y que permiten la especialización del ganadero en una fase concreta, consiguiendo repartir riesgos y garantizar una rentabilidad adecuada.
Este fenómeno responde a una integración vertical consolidada, donde las empresas controlan todas las fases de la cadena: fabricación de piensos, genética, cría, cebo, sacrificio y transformación.
Este modelo favorece que el ganadero se centre en la gestión de la explotación asumiendo la mano de obra y mantenimiento de la instalación, principalmente, mientras que la empresa integradora proporciona los animales, y asume los gastos derivados de la alimentación, productos zoosanitarios y los relacionados con las distintas fases posteriores a la producción.
El resultado, según el informe, es un sistema más eficiente, moderno y sostenible, con impacto positivo en la fijación de población rural y generación de empleo.












