El tejido productivo español tiene capacidad para adaptarse, innovar y mantener su atractivo en un entorno internacional
La mesa redonda sobre geopolítica y comercio español, celebrada a mediados de enero en la segunda jornada del Spain Investors Day 2026, reunió a responsables institucionales y empresariales para analizar los retos globales y las oportunidades del sector exterior español en un escenario marcado por tensiones internacionales, presión regulatoria y transformación económica.
La XVI edición del Spain Investors Day (SID), celebrada los días 14 y 15 de enero de 2026 en Madrid, se desarrolla en un entorno geopolítico condicionado por conflictos internacionales, tensiones comerciales y exigencias económicas crecientes. La prolongación de la guerra en Ucrania, la inestabilidad en Oriente Próximo, el riesgo de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos y el contexto financiero europeo, con tipos de interés elevados y presión para reducir los déficits públicos, configuran un escenario complejo para la economía europea y española. En este marco, España busca consolidar su posición como destino de inversión y reforzar su presencia internacional.
Amparo López Senovilla destacó la evolución del sector exterior español en un contexto internacional adverso y subrayó la mejora cualitativa de las exportaciones. “La industria española ha demostrado una gran capacidad de adaptación y resiliencia en un contexto geopolítico muy complejo. España atraviesa un momento muy sólido en su sector exterior, gracias también a la reducción del déficit con terceros países. No solo exportamos más, sino que exportamos mejor, con productos de mayor sofisticación, más valor añadido y mayor peso de bienes de equipo, consumo y energía, lo que consolida a España como una de las economías más abiertas y competitivas del mundo”.
Industria, competitividad y reglas comunes
Desde el ámbito industrial, Josep Maria Recasens señaló la acumulación de desafíos que afronta la economía europea, especialmente en sectores estratégicos como la automoción. “Nunca habíamos afrontado tantos retos al mismo tiempo: la geopolítica se suma a la descarbonización, la escasez de materias primas y una creciente presión regulatoria”. Recasens afirmó que Europa se encuentra inmersa en una carrera tecnológica global en la que la competitividad y la innovación resultan determinantes y defendió la necesidad de garantizar condiciones equilibradas para competir, más allá de enfoques proteccionistas, apelando a una responsabilidad compartida entre instituciones y empresas.
Por su parte, Bernardo Velázquez puso el foco en la evolución del comercio global y en la necesidad de reforzar los mecanismos de protección en la Unión Europea. “Tras dos décadas de globalización relativamente pacífica, el mundo ha cambiado profundamente. Europa es el mayor mercado abierto del mundo, pero no puede competir en condiciones desiguales frente a países que no juegan con las mismas reglas”. Velázquez señaló que los conflictos recientes han evidenciado la importancia de diversificar las cadenas de suministro y avanzar en políticas industriales que permitan competir en igualdad de condiciones, al tiempo que afirmó que las empresas españolas están preparadas para asumir un papel protagonista si cuentan con un marco adecuado.










