Los frutos de un cuidadoso manejo
Existen ganaderías que son capaces de compatibilizar la tradición de una ganadería extensiva, en la que un solo productor se hace cargo de todo el rebaño y que prácticamente cuida a los animales de forma individualizada, con el éxito en herramientas más innovadoras como la inseminación artificial. La tradición no está reñida con la eficiencia productiva. De hecho, es el ganadero de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Churra (Anche) que mejor porcentaje de fertilidad tiene en inseminación artificial y el que más porcentaje de lechazos produce bajo el amparo de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lechazo de Castilla y León. ¿Su secreto? El mimo a los animales y un control exhaustivo de la alimentación.
Este ganadero, que es el único trabajador de esta explotación, cuenta con dos naves. Una de ellas es para las ovejas adultas y como almacén de las materias primas para su suplementación, con una superficie total de unos 640 metros cuadrados. La segunda nave, que tiene aproximadamente la mitad de superficie, es la destinada para el cuidado de las parideras.
Alimentación
Respecto a la alimentación de los corderos, únicamente se alimentan de leche materna hasta el mes y medio de vida, independientemente de si van a ser destinados a la venta como lechazos o a la reposición de la propia ganadería. Posteriormente, se alimentan con una mezcla de avena y garbanzos, junto con el suministro de paja.
Reproducción
Por lo tanto, se realizan tres parideras: invierno (enero), verano (de mediados de julio a mediados de agosto) y otoño (de finales de octubre a finales de noviembre). Las ovejas entran en parideras alternas, dejando una libre por el medio, para intentar conseguir ese objetivo de tres partos en dos años. Si una oveja no queda cubierta, se le da la oportunidad en la siguiente paridera. Incluso, se da la circunstancia de que animales que han parido en enero son cubiertos para entrar en la paridera de verano, ya que se han podido recuperar del anterior parto al realizarse la paridera de invierno unas semanas antes de lo que indicaría un calendario exacto de cubriciones cada cuatro meses.
La inseminación artificial únicamente se aplica una vez al año, con un lote aproximado de 50 ovejas. Se aplica a los animales que están destinados a parir a finales de octubre, en el primer avance de la paridera de otoño. Por lo tanto, esta cubrición se realiza en época desfavorable. Como no podía ser de otra forma, en este caso sí se aplican métodos de sincronización. “Si las ovejas están alimentadas y tienen una buena condición corporal, quedan cubiertas la mayoría en un porcentaje alto. En ocasiones hemos tenido que inseminar a corderas de primer parto y tampoco hemos tenido problemas. En algunas ocasiones, con animales que quizás tenían demasiada edad, pero la clave está en la correcta alimentación”, describe este productor.
Los datos de la asociación Anche son suficientemente elocuentes. En la última edición de la Feria Churra celebrada a mediados del pasado mes de septiembre, Vicente González Sierra obtuvo el primer premio en el XIII Concurso de Inseminación de Raza Churra. Este productor consiguió un 80,85% de fertilidad con la técnica de la inseminación artificial. Por lo tanto, cuatro de cada cinco ovejas se quedaron cubiertas en época desfavorable. El ganadero de Sariegos tuvo una gran distancia con el resto de explotaciones de la asociación, que ni siquiera pudieron llegar al 70% de fertilidad, aunque en algunos de los casos con lotes más amplios de animales.
Sanidad
Por lo tanto, se realizan vacunaciones contra basquilla en las corderas y contra clamidias una vez al año. Además, se aplican desparasitaciones anuales. Al encontrarse en una zona de secano, no son necesarias más aplicaciones.
Producción y comercialización de carne
“El secreto es trabajo y trabajo. Estar pendiente del ganado y ofrecer el máximo cuidado. Si las ovejas son buenas y, de nuevo, tienen una buena alimentación, el porcentaje de buenos corderos es alto. Además, en mi caso se da la circunstancia de que los lechazos que se califican de segunda fuera de la IGP no es que sean malos, sino que se han pasado de peso”, aclara el ganadero.
De todos modos, el productor leonés considera que los ganaderos que venden sus animales bajo el amparo de la figura de calidad deberían tener mayor reconocimiento económico. “Durante todo el año 2020, con las circunstancias que todos hemos vivido, los lechazos de IGP han tenido el mismo precio que el resto de los lechazos, mientras que en otros años ha habido una diferencia de precio muy pequeña. Por ejemplo, las ovejas de raza Merina compensaban ese precio menor del lechazo por mayor volumen de lana. Por lo tanto, si no se reconoce económicamente, hay un gran problema de rentabilidad para las ganaderías y de supervivencia de la propia raza. Debe haber una promoción y unas ayudas por parte de la administración. Con este panorama, las ovejas Churras van abocadas a la desaparición”, concluye el ganadero.
Vicente González Sierra
- Nombre del ganadero de la explotación. Vicente González Sierra.
- Año de comienzo de la ganadería. 1989.
- Ubicación. Sariegos (León).
- Raza. Churra, por su aptitud cárnica.
- Censo. Actualmente se cuenta con un censo de unas 400 ovejas, entre adultas y corderas. Además, se tienen unos 15 machos.
- Medias de producción. Aproximadamente 1,2 partos al año.
- Comercialización de la producción. Toda la producción se vende para lechazo. Se trabaja con distintos intermediarios. En el momento actual, se trata de Hermanos Iglesias, de Benavente (Zamora).
- Galardones. En la recientemente celebrada Feria Churra, ha obtenido el primer puesto en el XIV Concurso de Calidad del Lechazo de Raza Churra y en el XIII Concurso de Inseminación de Raza Churra.















