GLP, alternativa para adaptar flotas a la etiqueta ECO
En un contexto marcado por la transición energética y la implantación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en las principales ciudades españolas, el GLP (autogás) se posiciona como una de las alternativas disponibles para adaptar vehículos existentes a las nuevas exigencias regulatorias. Según expone la compañía Gasib, “el GLP supone una alternativa disponible, segura y madura, con una red de repostaje en expansión y beneficios tangibles desde el primer día”.
La empresa, especializada en la comercialización de soluciones de GLP bajo la marca de Cepsa en la península ibérica, señala que la transformación de vehículos con etiqueta C —e incluso algunos con etiqueta B— mediante adaptación a GLP (‘retrofitting’) permite acceder al distintivo ECO. En el caso del transporte pesado, apunta a la remotorización como una vía específica, consistente en sustituir motores diésel por otros diseñados para operar con autogás o bioautogás.
Ambas soluciones, según la compañía, permiten avanzar en objetivos de descarbonización sin afrontar la renovación completa de la flota, al tiempo que prolongan la vida útil de los vehículos y reducen los costes de explotación. En este sentido, Gasib destaca que estas alternativas “favorecen la economía circular al alargar la vida útil del vehículo”.
Entre las principales ventajas del uso de autogás, Gasib destaca, en primer lugar, su impacto ambiental. Según la compañía, este combustible permite reducir en torno a un 20 por ciento las emisiones de CO2 frente a los combustibles líquidos tradicionales, además de disminuir hasta en un 99 por ciento las partículas contaminantes. En el caso de los óxidos de nitrógeno (NOx), la reducción alcanza el 96 por ciento frente al diésel y el 68 por ciento frente a la gasolina, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire, especialmente en entornos urbanos y en flotas de uso intensivo.
En el plano económico, Gasib sitúa el precio medio del GLP en torno a 0,93 euros por litro, frente a más de 1,50 euros en el caso de la gasolina. Este diferencial, unido a menores costes de mantenimiento, se traduce —según la compañía— en una reducción del coste por kilómetro y en ahorros operativos desde las primeras fases tras la adaptación del vehículo.
Por último, desde el punto de vista operativo, la compañía subraya que España cuenta actualmente con más de 970 estaciones de servicio que suministran GLP, lo que configura una red de repostaje consolidada. A ello se suma el incremento de la autonomía total en los vehículos adaptados, al mantener el depósito de gasolina y añadir el de autogás, una ventaja relevante para flotas profesionales, reparto y servicios donde la optimización de rutas y la reducción de paradas resultan determinantes.
En palabras de Filipe Henriques, consejero delegado de Gasib, “la adopción del GLP permite a miles de conductores adaptarse a las nuevas exigencias medioambientales sin renunciar a su vehículo actual, y a compañías de transporte acelerar la descarbonización de sus flotas a un coste mucho menor”.
Proceso de transformación de un turismo a GLP
La adaptación de un vehículo de gasolina a GLP consiste en la instalación de un sistema adicional de inyección de combustible. El coste de esta operación se sitúa, según los datos aportados por la compañía, entre 1.500 y 2.500 euros, dependiendo del motor y de la capacidad del depósito, que suele instalarse en el maletero o en el espacio de la rueda de repuesto.
Tras la transformación, es necesario homologar la reforma en una ITV mediante el certificado de montaje emitido por un taller autorizado. Posteriormente, el titular puede solicitar el cambio de distintivo ambiental ante la Dirección General de Tráfico. Para obtener la etiqueta ECO, el vehículo debe cumplir con la normativa Euro 4 o superior.
Adaptación de motores diésel
En el caso de los motores diésel, la adaptación presenta particularidades técnicas. Gasib explica que la solución pasa por incorporar un sistema de inyección de GLP complementario, que permite reducir el consumo de gasóleo en torno a un 20 por ciento y disminuir las emisiones de humo entre un 30 por ciento y un 40 por ciento.
Aunque el vehículo mantiene su consideración normativa como diésel, esta hibridación de combustible permite mejorar su comportamiento ambiental. Si cumple con normativa Euro 6 (aproximadamente desde 2015), puede acceder al distintivo ECO. El coste de esta transformación se sitúa entre 2.500 y 3.000 euros, de acuerdo con la información facilitada por la empresa.
Remotorización en transporte profesional
En el ámbito del transporte pesado, Gasib sitúa la remotorización como una alternativa de mayor alcance. Este proceso implica sustituir el motor diésel por uno nuevo diseñado específicamente para operar con GLP o bioautogás, cumpliendo con la normativa Euro VI E.
Según detalla la compañía, esta opción resulta especialmente adecuada para vehículos con una antigüedad de entre tres y diez años, permitiendo extender su vida útil con menores emisiones y mayor eficiencia. Además, elimina la dependencia del diésel al operar con un único combustible.
En este contexto, Gasib destaca la actividad de BeGas, especializada en el desarrollo de motores de combustión propulsados íntegramente por GLP. Asimismo, señala el acuerdo alcanzado con Herko, que ha permitido la puesta en marcha de cinco camiones 100 por cien autogás destinados al reparto de botellas de butano y propano en Sevilla, Alicante y Jaca.
Finalmente, la compañía subraya que estas soluciones pueden facilitar el acceso a incentivos fiscales municipales, como bonificaciones en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), aunque recuerda que la elección de una u otra vía dependerá del uso del vehículo, la estrategia de la flota y el horizonte de inversión de cada operado.


























