España prevé cubrir con biometano el 10% del gas en 2035
La sección Appa Biogás de Appa Renovables ha presentado el ‘Informe del Potencial de Biometano en España: evaluación del potencial movilizable’, el 26 de junio en Madrid, para impulsar la descarbonización energética. El documento analiza cómo el país dispone de capacidad para generar entre 25 y 35 TWh anuales de gas renovable en el horizonte del año 2035. Esta movilización de recursos orgánicos locales sustituiría hasta el 10% del consumo nacional de gas natural mediante un aprovechamiento descentralizado y sostenible de los residuos.
Portada del ‘Informe del Potencial de Biometano en España: evaluación del potencial movilizable’.
La investigación técnica elaborada por las Bioliza y S3d determinó que el territorio cuenta con un volumen bruto de 151 TWh al año. Tras una rigurosa depuración basada en condicionantes logísticos y geográficos, el volumen accesible se fijó en 97 TWh. El escenario realista planteado para el año 2035 proyecta la reactivación efectiva de una horquilla que oscila entre los 25 y los 35 TWh, una proyección condicionada por factores regulatorios, económicos y de aceptación social.
El panorama actual contrasta con estas proyecciones de crecimiento sectorial. El tejido industrial español opera solamente con 22 instalaciones activas orientadas a este vector energético. La generación conjunta se sitúa en 0,428 TWh, una cantidad que representa el 0,13% de la demanda global de gas en el territorio nacional, según los registros oficiales recopilados.
El presidente de APPA Biogás, Laureano Parrilla, argumentó durante el acto oficial que España carece de inconvenientes respecto al recurso disponible y que el verdadero desafío se encuentra en la gestión logística. El directivo afirmó que “España no tiene un problema de recurso; tiene un reto de movilización. Este informe demuestra que podemos transformar una parte muy significativa de nuestros residuos orgánicos en gas renovable, empleo, fertilizantes orgánicos y actividad económica local. El potencial de 25 a 35 TWh no es una cifra aspiracional: es una horquilla realista si hacemos bien las cosas”.
Equivalencia en el consumo de gas natural
La demanda interna del entramado gasista de la península e islas alcanzó un volumen global de 331 TWh durante el año 2025. Los principales focos de consumo se concentraron en las actividades fabriles; la producción eléctrica en centrales; la actividad comercial y doméstica; el suministro vehicular mediante camiones cisterna de gas natural licuado. El aprovechamiento energético de la biomasa degradable aportaría una solución directa para descarbonizar los procesos térmicos que resultan sumamente complejos de electrificar en el corto plazo.
La complementariedad entre los distintos sistemas de descarbonización constituye un pilar esencial del planteamiento estratégico. Laureano Parrilla defendió la compatibilidad técnica explicando que “el biometano no compite con la electrificación: la complementa allí donde la electrificación directa es más compleja. Puede sustituir gas fósil in la industria, en determinados usos térmicos, en transporte pesado y en aplicaciones donde necesitamos una energía renovable gestionable, almacenable y plenamente compatible con las redes existentes”.
El análisis pormenorizado dividió las materias primas aprovechables en cinco grandes grupos diferenciados de origen orgánico. Estas categorías abarcan las deyecciones ganaderas; los restos de paja de producciones cerealistas; los denominados cultivos intermedios; los subproductos derivados de la actividad agroindustrial; los lodos procedentes de estaciones depuradoras y la fracción orgánica recogida en los entornos urbanos.
Descentralización y beneficios económicos
Las estimaciones matemáticas otorgaron a los efluentes ganaderos una capacidad de entre 7,2 y 9,6 TWh; los cultivos intermedios aportaron una proyección de entre 7,75 y 11,8 TWh; la paja de cereal se calculó entre 2,9 y 4,6 TWh; las industrias del sector oleícola y vitivinícola sumaron entre 1,1 y 1,8 TWh; otros sectores agroindustriales representaron entre 1,28 y 1,79 TWh; los lodos urbanos y residuos domésticos agregaron entre 4,86 y 5,4 TWh. Esta fragmentación facilita la creación de plantas de procesamiento distribuidas por la geografía nacional de manera equilibrada.
La sostenibilidad del modelo radica en su capacidad de retorno ecológico al entorno rural. El directivo de APPA Biogás manifestó sobre este punto que “el biometano es probablemente la renovable que mejor expresa la economía circular: parte de residuos y subproductos locales, produce energía renovable y genera digestato, que puede volver al campo como fertilizante orgánico. Cada planta debe responder a una realidad territorial concreta; no hay dos proyectos iguales porque no hay dos territorios iguales”.
El balance ecológico derivado de alcanzar las metas de 2035 supondría evitar la emisión a la atmósfera de entre 5 y 7 millones de toneladas anuales de dióxido de carbono. Asimismo, el proceso generaría un volumen de entre 10 y 12 millones de toneladas de subproductos estabilizados utilizables en la agricultura tradicional. En el plano financiero, la producción local ahorraría costes de importación por valor de entre 1.000 y 1.750 millones de euros anuales, impulsando simultáneamente la creación de entre 15.000 y 20.000 puestos de trabajo en entornos rurales. Laureano Parrilla aseveró que “cada TWh de biometano producido en España es un TWh menos de gas fósil importado”.
Regulación y asignaturas pendientes
La posición competitiva del país revela un retraso temporal respecto a otras potencias del continente europeo que lideran la materia. Francia dispone de más de 760 instalaciones industriales operativas y Dinamarca logra abastecer prácticamente la mitad de sus necesidades de gas con esta fuente limpia. España cuenta con 22 plantas, una infraestructura calificada como incipiente por la propia asociación sectorial.
La asociación profesional identificó que el estancamiento no se debe a la escasez de materia prima, sino a trabas en la tramitación de expedientes y a la ausencia de incentivos estables. El directivo de APPA Biogás declaró en referencia a este escenario que “los países que han avanzado en biometano no lo han hecho por casualidad. Lo han conseguido con marcos regulatorios estables, mecanismos de apoyo predecibles y una integración decidida del biometano en la red gasista. España tiene recurso, tiene red, tiene industria y tiene conocimiento. Ahora necesita certidumbre”.
El desarrollo efectivo exige optimizar la tramitación legal del digestato y simplificar la interconexión a las infraestructuras de transporte gasista existentes. El directivo concluyó su intervención advirtiendo que “la aceptación social no se consigue solo explicando que una tecnología es buena; se consigue diseñando proyectos útiles para el territorio. Cuando el biometano se entiende como una solución local a problemas locales, la conversación cambia”. El sector estima factible alcanzar entre 8 y 10 TWh anuales a corto plazo si prosperan las solicitudes en tramitación. Laureano Parrilla remarcó finalmente que “estamos ante una oportunidad industrial, energética y ambiental que España no debería desaprovechar. Pero para pasar del potencial a la realidad necesitamos reglas claras, colaboración institucional y una visión de país”.















































