Un 3,5% de la energía solar y eólica se desaprovecha por culpa del 'curtailment'
¿Por qué a veces los molinos están parados cuando sopla el aire con fuerza?
España enfrenta un desafío creciente en el aprovechamiento de la energía solar y eólica a causa del curtailment. El curtailment (en español, restricción o limitación) se refiere a la reducción intencionada de la producción de energía renovable, como la eólica o la solar, aunque las condiciones para generar energía sean favorables. Esta restricción hizo desperdiciar el 4,5% de la energía fotovoltaica en 2022 en España. Aunque ese porcentaje se redujo al 3,5% en 2023, el volumen total de energía desaprovechada aumentó debido al crecimiento de la generación de energía renovable, que año a año va en aumento.
El curtailment se produce porque la red eléctrica no puede absorber toda la electricidad generada, obligando a desconectar temporalmente plantas renovables, incluso si están operativas. Esta limitación responde a dos causas principales: el exceso de producción frente a la demanda en determinadas horas y la insuficiencia de infraestructura para dar salida a la energía generada.
Este fenómeno continúa siendo un reto crítico en 2025 y afecta especialmente a regiones con alta concentración de proyectos renovables, como Zaragoza, Cáceres, Badajoz y Ciudad Real, poniendo en riesgo la rentabilidad de las plantas solares y eólicas y amenazando la estabilidad del sector.
Además de este desaprovechamiento de energía, el curtailment también tiene un impacto económico considerable para los operadores, ya que la paralización de sus plantas no va acompañada de mecanismos de compensación.
En este contexto, las TSOs están explorando fórmulas para mejorar la gestión de la red eléctrica sin recurrir a costosas ampliaciones de infraestructura. Por ejemplo, Red Eléctrica Española está innovando con el Dynamic Line Rating (DLR), que ajusta dinámicamente la capacidad de transmisión en función de las condiciones ambientales en tiempo real. Una empresa zaragozana ha recogido el guante de este reto y ha diseñado la solución grid360.
El curtailment se produce porque la red eléctrica no puede absorber toda la electricidad generada, obligando a desconectar temporalmente plantas renovables, incluso si están operativas.
Se trata de un gemelo digital diseñado por Libelium que integra IoT e Inteligencia Artificial para monitorizar en tiempo real las condiciones ambientales de las líneas de alta tensión y que permite optimizar la operación de las líneas eléctricas existentes mediante la monitorización meteorológica de alta precisión. A través del análisis predictivo de condiciones climáticas y demanda, esta tecnología ayuda a planificar la exportación de energía de forma más eficiente, reduciendo así las pérdidas y evitando congestiones y parones.
Esto permite incrementar la capacidad efectiva de las líneas de transmisión con la infraestructura actual. El gemelo digital resulta especialmente útil para cualquier operador que requiere incrementar el ratio de energía transportada en el menor plazo de tiempo posible y con la menor inversión posible, pues esta solución permite usar la infraestructura ya existente. Permite anticiparse con hasta 96 horas —ampliables a una semana— y seleccionar la mejor estrategia operativa disponible.
El avance de la economía y la sociedad supone una demanda creciente en electrificación donde la inversión en infraestructuras es tan necesaria como su puesta en marcha, todavía lenta. Se requieren herramientas que permitan incrementar la capacidad de transmisión de energía a corto plazo, y es aquí donde soluciones como la comentada ayudan a operar con seguridad y confianza y reduciendo al máximo el ‘síndrome de molinos parados’.
Gracias a este tipo de soluciones, las empresas energéticas tendrán cada vez menos limitaciones para integrar la energía renovable procedente de estos campos eólicos, y por tanto, ver con menos frecuencia los molinos parados.
Al final, el curtailment no solo representa una pérdida energética, sino también una señal de que el sistema actual necesita adaptarse más rápido al crecimiento de las renovables y al peso específico creciente de éstas en el mix de la energía en el proceso de la transición energética. La paradoja de tener sol y viento disponibles pero no poder aprovecharlos evidencia que la transición energética no depende únicamente de instalar más placas o aerogeneradores, sino de hacer que toda la red funcione de forma más flexible e inteligente. Mientras tanto, anticiparse a las limitaciones y planificar con datos se presenta como la mejor estrategia para reducir el desperdicio y mejorar el aprovechamiento real de la energía generada.

































