«Cuando metes incertidumbre en un sector regulado, lo paras totalmente»
Vestas, una de las principales empresas del mundo en el sector eólico, está presente en nuestro país desde hace más de 20 años, lo que les permite tener una visión retrospectiva del sector privilegiada.
Hablamos con Miguel Picardo Troyano, VP General Manager, Sales Region Iberia & Brasil, que repasa los logros del sector eólico y nos da su opinión sobre la actual coyuntura.
¿Cuál ha sido la trayectoria de España en torno a las renovables?
Ha sido un sector en crecimiento muy fuerte desde los años 80, pero el gran crecimiento vino a partir del 2003/4, aunque las bases se habían puesto antes. Por esta razón yo incido en que es un sector que no tiene color político. Muchos lo colocan en manos de un partido u otro, pero no, esto afecta a todos. De hecho, el mayor auge y empuje fue precisamente durante el primer gobierno de Aznar. Lo que pasó en aquella época es que coincidió con un desarrollo estratégico del sector.
Hemos vivido un lento comienzo hasta un crecimiento muy rápido, convirtiéndose España en el segundo mercado eólico del mundo por detrás de Alemania. China y EE.UU. son otros volúmenes, otras escalas, y ahora están por delante de Alemania y España, siendo España el cuarto del mundo, pero estamos en una posición muy fuerte, y todo lo que se pueda comentar del sector eólico son comentarios de éxito. De hecho, España no hace más que salir fuera a contar sus experiencias, porque se lo piden otros mercados: cómo lo habéis hecho, cómo habéis conseguido atraer inversión extranjera (el caso de Vestas), cómo habéis conseguido que la inversión extranjera no sea sólo de promoción, sino que se fabrique en España, (eso es algo que muy pocos sectores han conseguido), cómo se ha conseguido desarrollar una marca propia española, cómo se ha conseguido invertir en I+D…. Al final, cómo lo habéis hecho para que hoy sea el cuarto mercado del mundo y dar empleo a más de 30.000 personas, que además, son empleos muy cualificados, porque este es un sector altamente tecnológico. ¿Cómo lo habéis hecho? es la gran pregunta. Y eso es parte de este recorrido. Por tanto, es una historia de éxito.
¿Cuáles han sido las claves? Pues una clave fundamental ha sido el darle estabilidad regulatoria al sector. Ha sido un pilar fundamental, que es precisamente lo que no tenemos en España desde el 2009. Esta situación ha provocado que estemos en una moratoria. Este es un sector regulado y, por tanto, cuando metes incertidumbre, lo paras totalmente. No hay ningún inversor que quiera entrar sin conocer las reglas del mercado.
La estabilidad regulatoria fue clave en el éxito, porque se establecieron unos planes de crecimiento muy claros, que fueron los cimientos para el futuro del desarrollo en España. Estos planes se fueron cumpliendo perfectamente, controlados por el Ministerio, y donde la velocidad de evacuación la marcaba Red Eléctrica. Esto también es importante, porque no tiene sentido construir parques si no tienes líneas de evacuación, pues es imprescindible que la energía pueda llegar al consumidor. Por tanto, había un tándem perfecto, en este contexto la eólica fue cumpliendo sus objetivos perfectamente. La eólica cumplió todos los pasos y eso ha sido clave para el éxito, integrándose en el mix energético español. Y esto último no es fácil, porque la energía eólica es una energía interrumpible, ya que generas cuando sopla viento, y esto tienes que saberlo gestionar dentro de la cesta de generación.
¿Afirma que en el 2003/4 hubo un gran impulso, qué pasó en esos años para que se produjera?
Fue precisamente cuando España empezó también un crecimiento importante en su economía. Por tanto, el sector energético fue a la par de la bonanza económica que se vivió en el país. La bonanza generó una demanda energética enorme y eso permitió ese crecimiento de la eólica. Pero te podrías preguntar, ¿y por qué la eólica y no otras tecnologías? Esto es interesante y viene de mucho más atrás.
España se caracteriza por ser una isla energética, estamos aislados energéticamente de Europa. Una realidad triste, pero es así. Nuestra conexión eléctrica y gasista con Francia es mínima. Esto está en todos los programas de gobierno que hay que reforzarlo, que es inaceptable, que siendo miembros de pleno derecho de la Unión Europea estemos aislados… todos lo reconocen, pero esto sigue así año tras año. Parece que hay un proyecto ahora fuerte de verdad para reforzar esa interconexión pero hoy por hoy seguimos siendo una isla energética. Esta situación hace que nos tengamos que buscar la vida, siendo el país de la UE con más plantas de regasificación, y es el tercer mercado de gas natural licuado del mundo, después de Japón y Corea. Necesitamos energía y no nos puede llegar de Europa, por eso también nuestro mix energético es tan rico. Tenemos todas las energías y otros países europeos solo tienen algunas fuentes. Algunos están más interesados en el desarrollo de fuentes de energía provenientes de combustibles fósiles como el gas o energías nucleares, que en desarrollo de fuentes de energía renovables y sostenibles. En España creemos en el desarrollo de un mix energético integral que incluya diversas fuentes de energía y sobre todo permitan la integración de energías renovables.
La situación de España como región con poca densidad de población y una vasta expansión territorial, es altamente atractiva para el desarrollo de proyectos eólicos. Durante los años 80, España contempló las implicaciones del uso único de fuentes de energías tradicionales y las dificultades de encontrar nuevas. La posibilidad de incorporar la energía eólica como fuente de energía segura y fiable surgió como primera opción y fue impulsada sobre todo durante la década de los años 90, logrando un gran asentamiento a principios del nuevo siglo.
En España tenemos una baja densidad de población y un terreno muy amplio que tiene mucho recurso eólico. La eólica ya era una energía que se estaba desarrollando en el norte de Europa, en los países escandinavos, y se vio con un potencial muy fuerte y, lo que es más interesante, como una fuente energética autóctona.
Ahora estamos en una situación que parece ir contracorriente respecto de Europa, que apuesta por las energías renovables. En cambio, nosotros hemos dado un parón tremendo.
Si, esto ha cambiado enormemente en los tres últimos años. Yo entré en Vestas en enero del 2008, y entonces el símbolo de un aerogenerador te daba a entender tecnología punta, innovación, respetuoso con el medio ambiente, no emisión de CO2… y se utilizaba para vender coches (las imágenes con los aerogeneradores detrás), para vender quesos, se utilizaba para todo lo que quisieras vender, pero porque era el reflejo de todo ese conjunto de cosas bien aceptadas por la sociedad. Hoy, tengo grandes dudas que esté aceptado con la misma fuerza.
Cuando hay para todos, todos contentos, y cuando se reduce la tarta, surgen las complicaciones. Lo triste es que han difundido el mensaje de que las renovables son muy caras, en un momento de crisis como este, y a nadie le gusta que le toquen el bolsillo. Ahora mismo hay quienes dicen que las renovables son muy caras. Llegados a este punto, hay que hacer una mención especial a ese saco que se llama renovables, donde se meten la solar fotovoltaica, la solar térmica, la biomasa, la mini hidráulica, la eólica… y a mí me gustaría aclarar que la eólica no debería meterse en ese saco. La eólica es eólica. Igual que en el mix de generación llamamos a la nuclear, nuclear; al gas, gas; a la hidráulica, hidráulica; pues a la eólica, eólica. Se ha ganado un sillón propio la eólica en España con una potencia neta instalada del 21% (sólo por detrás de los ciclos combinados) y habiendo llegado a una cobertura de la demanda en punta por encima del 50%!! Estos resultados son claramente consecuencia de estar en la parte alta de la curva de aprendizaje con más de 40 años de desarrollo tecnológico, muy por delante del resto de energías renovables. La contribución de la eólica al aumento del déficit tarifario en 2011 fue cero.
En los ’70, con la crisis del petróleo, había que buscar una energía alternativa al petróleo, de ahí que en España se las llamara “Energías Alternativas”. Todos empezaron a investigar, unos con biomasa, otros el sol, etc. Pero cuando empezó a bajar el precio del barril de crudo, como era muy caro investigar, muchos de esos desarrollos cesaron y solo quedaron algunas cátedras de investigación en Universidades y poco más. Con la eólica no, porque estaba en manos de granjeros daneses, ellos fueron los que pusieron los primeros molinos. Y se unieron dos factores, por un lado la sociedad escandinava va 20 años por delante del resto del mundo, está mucho más avanzada que el resto de sociedades, y hace 20 años ya existía una sensibilización por el medio ambiente, cosa que no ocurría en España. Por tanto, la eólica era una energía que les cubría su concepto «green». Además, se unió el otro factor: la eólica les cubría bien su demanda. Esto fue lo que permitió tirar del desarrollo tecnológico de la eólica. Los granjeros daneses se fueron uniendo y mejorando enormemente la eficiencia de los molinos.
Sólo por dar un ejemplo, con sólo una turbina de las que hoy estamos fabricando generamos la misma cantidad de electricidad que 112 turbinas de cuando se empezó. Esto es posible gracias al desarrollo tecnológico de todos estos años y que Vestas ha liderado.
¿El hecho de que la opinión pública tenga la misma idea de todas las energías renovables no viene influenciado por el propio marketing de las empresas del sector, que han utilizado los mismos conceptos para promocionarse: que sin son limpias, que si no se agotan, etc.?
Hay una gran diferencia en ese marketing: que no necesitamos la misma subvención que el resto de las renovables. Apenas necesitamos ayuda para que la eólica sea una realidad, es decir, estamos muy cerca de la paridad, lo que quiere decir que estamos a punto de no necesitar ayudas
Por eso decía que no nos gusta que nos metan en el mismo saco, porque nuestra realidad es diferente. Por un lado, no necesitamos casi prima. Y, por otro, hemos sabido desarrollar nuestra tecnología. Aquí, en España, hemos implantado planes industriales, puestos de trabajo… por eso el mensaje para la sociedad y la Administración sería que no nos trates igual que al resto. Hemos ganado un sillón propio demostrando nuestros éxitos estos años atrás.
Ha comentado que el desarrollo español se logró fundamentalmente por el marco regulatorio y los planes que existían, pero ¿sólo con eso se puede conseguir que se desarrolle no sólo el mercado, sino incluso se implante la industria aquí, como es el caso de Vestas que fabrica en España?
Pero es que eso es tremendamente importante en un mercado regulado como el energético. Si un inversor viene aquí y ve que la inversión que quieren hacer en un sector, que lo ven serio y estable, cumple sus parámetros dicen “adelante”. Pero ese sector les tiene que convencer, es decir, los riesgos de ese negocio tienen que estar muy medidos. Este ha sido el éxito en España de todos estos años, realmente no se veía riesgo a esta inversión, estaban muy controlados porque era un sector regulado y le daba una visión muy estable al inversor.
Pero por qué fabricar aquí.
Por un tema de costes. Normalmente la fábrica la sitúas donde está la demanda, de esta manera eliminas el coste del transporte y eres mucho más competitivo que el que fabrica fuera.
Hay muchos sectores donde para satisfacer la demanda no fabrican donde está esta. Un buen ejemplo ha sido la construcción, donde con el boom en España se adquiría mucha maquinaria, y la mayor parte era importada, siendo el mayor comprador de Europa. ¿Como España ha sido capaz de conseguir que se fabrique aquí?
Es verdad que una parte es por la demanda, pero otra parte es que España se terminó especializando en este sector (eólico). Ha tenido muy buenos técnicos, muy buenos ingenieros… se ha hecho una labor muy buena desde las propias entidades españolas y no cabe duda que desde Vestas, como líder del sector eólico en el mundo, su implantación aquí ha ayudado mucho en este proceso.
También hay otros que venden aquí y fabrican fuera, pero estos no tienen las mayores cuotas de mercado. Ahora mismo la mayor cuota es de Gamesa y la segunda de Vestas, y muy lejanos vienen los terceros.
¿Cuál es el papel que está jugando la Administración ahora y por qué se ha parado tanto, si como dice no necesitan de la subvención que dicen muchas voces que sí necesitan?
Precisamente ahora estamos en conversaciones con el Ministerio para que se nos reconozcan todos los demás valores de los que hemos hablado (creación de empleo, inversión en I+D, referente para otros sectores…), pero hay un problema de fondo que está detrás de todo esto, que es la caída de la demanda eléctrica. Los niveles ahora son los equivalentes a 2004, por tanto, se dan dos efectos, que ha caído la demanda y la potencia eólica instalada en España es mucho más grande.
¿Pero por qué apostar por un mix energético donde tenga más peso, por ejemplo, la energía nuclear, alargando incluso la vida de las centrales con el coste político que eso conlleva para los gobernantes? Además de que realmente tiene unos costes altos, porque el uranio hay que importarlo.
Es un tema político con muchos intereses cruzados de las compañías eléctricas. Desde el sector tenemos nuestra opinión, pero tienes mucha razón, no se entiende, sobre todo después de lo que pasó en Fukushima en Japón. Que países punteros en el desarrollo de tecnología nuclear hayan dicho que no a la misma, como Alemania o Japón, es algo que nos tiene que hacer pensar. Y efectivamente, alargar la vida de las centrales nucleares puede ser lo más barato, pero no se están haciendo correctamente todos los números, porque cuando comparan los costes de generación no se incluyen todo los costes de esta. Los números se hace cada vez de una forma diferentes y hemos confundido entre todos a la opinión pública: unos dicen que la nuclear es carísima y otros que, que las renovables son carísimas y otros que no… y al final no te terminas por creer nada. Pero yo he estado en todas las energías, primero toqué el carbón (por mis orígenes de Ingeniero de Minas), luego fui a la nuclear, después he estado en el petróleo, el gas y ahora la eólica, y es verdad que los números los puedes hacer de cuarenta formas diferentes y no mientes, todo depende del enfoque, pero lo que sí es cierto es que en los costes de generación de la nuclear no se meten todos los costes. Si sólo metes lo que cuesta la generación y nada más sí que sale bajo el coste, pero es lo que tú dices, ese uranio hay que comprarlo y enriquecerlo, y luego los residuos ¿qué haces con ellos? Pero eso no es generación, pero son costes a los que tienes que hacer frente y están ligados a esa generación. Al final si sumas todos esos costes ya los números salen muy diferentes..
¿Cuáles son las peticiones concretas que el sector le traslada a la Administración?
Como sector eólico estamos pidiendo tener algún tipo de estabilidad regulatoria para los próximos años. Por supuesto somos conscientes de que no vamos a repetir los años vividos en la época de bonanza, que hay que arrimar el hombro y estamos dispuestos. Ya en el 2010 se negoció con el gobierno la reducción de la prima, la potencia a instalar… todo eso se entiende perfectamente, pero lo que no se entiende es que el gobierno no proteja un sector pionero en España, porque de estos sectores tenemos muy pocos. Un sector que haya tenido un desarrollo tecnológico, que haya generado empleo de calidad, que haya atraído la inversión extranjera, que haya puesto aquí las fábricas, todo esto merece una protección. Y cuando digo protección digo que hay que ver cuáles son los mínimos para que al final no se acaben deslocalizando estas fábricas, porque al final, cuando estamos produciendo 100% para exportación, eso no es sostenible. Si no cambiamos llegará un momento en que se tome una decisión y se llevará la producción allí donde esté la demanda. Lo que no podemos seguir es fabricando en España y no vender ni un solo megavatio a España.
¿Es receptivo el Gobierno a vuestras peticiones?
Sí. Entiende que nuestra realidad es diferente y comparte todos los aspectos que te he comentado sobre el sector eólico. Pero básicamente su mensaje es “que no hay y no hay”. La demanda ha caído, el sistema no necesita más potencia y tiramos con lo que tenemos.
Nosotros aquí comentamos algo que puede tildarse de demagogo, pero que es una realidad. España, en un 80%, depende de la energía exterior. Eso tiene un grave riesgo, geopolítico, que siempre nos sitúa en un momento de riesgo de garantía de suministro. Y también nos lleva a que estemos siempre expuestos a una volatilidad en el precio del crudo, que contribuye en más de un 40% al déficit exterior que tiene España, precisamente porque sólo nos autoabastecemos con un 20% de la energía producida aquí. Un dato importante: por cada diez dólares que sube el barril de crudo, a España le cuesta 6.000 millones de euros. Con esos 6.000 millones pagaríamos las primas eólicas de varios años.
Para ver lo que suponen esos 6.000 millones de euros de forma gráfica imagina que los pones en billetes de 50 €, sobre palets de un metro y medio de altura. Esos palets suponen 77 millones de euros en billetes de 50, cada uno. Por tanto, estamos diciendo que son 80 palets en billetes de 50 €. Por otro lado, en un camión caben diez palets, lo que supone ocho camiones con diez palets de billetes de 50 € que se van por la frontera y no tienen ningún retorno. No es que mejores o tengas algo a cambio, no, esos camiones se van y seguimos igual, sin recibir nada a cambio. Esto parece que la sociedad lo tenga asumido desde que naces. Pones las noticias y te dicen que el barril a subido siete dólares y está en 97, qué le vamos a hacer, y así estamos, con una profunda resignación nacional que de forma muy “natural” parece que todos aceptamos!!. Tenemos que agitar, por eso digo que es un poco demagogia este argumento, pero es real.
Y cuando se tocan estos temas de la dependencia enorme que tiene España, con ese 80%, tiene mucho más sentido que queramos extraer energía de lo que nos pasa por nuestras cabezas en España, que es el viento, que es nuestro y nos despeina (a los que tenemos la suerte de podernos despeinar). Y esa es la energía.
Yo que vengo de las otras energías me parece algo extraordinario. Hoy con un molino podemos abastecer a 7.300 familias con el viento. He de reconocer que viniendo de las otras energías no me podía creer que llegáramos a estos niveles.
Una de las áreas de negocio de Vestas es la offshore y España no tiene nada, a pesar de que se ha intentado. En cambio, otros mercados, como los escandinavos, con menos posibilidades que nosotros tienen mucho más, a pesar de que apenas tienen costa para ello en comparación con España. ¿Qué ha nos ha pasado?
Está muy claro. Los países escandinavos o Inglaterra han salido al offshore porque su capacidad de generación eólica en tierra ya la tienen copada. Así que han tenido que salir fuera, al mar. Eso, junto a que el Mar del Norte y parte del Báltico tienen condiciones perfectas, porque no tienen aguas profundas.
En España, a pesar de tener más kilómetros de costa, no tiene esa necesidad, porque todavía tenemos capacidad en tierra. Entonces ¿para qué te vas a ir al mar si te sale más caro? Y el segundo motivo es porque las costas españolas enseguida caen en aguas profundas, siendo más caro poner molinos. Dicho esto, España tendrá su desarrollo eólico off-shore dentro de algunos años y le puedo asegurar que allí estará Vestas. .
¿Hemos tocado techo en Europa, el mercado ya está maduro, o queda por hacer?
En el mundo en general queda mucho por hacer. Hay países más maduros como es el caso de España, donde ya se ha hecho mucho, pero aún queda mucho por hacer. Ahora mismo hay 22.000 megavatios instalados y se habla de que hay que llegar a los 40.000 para 2020. Pero hay países que tienen desarrollos muy pequeños y tienen que desarrollarse mucho más como Francia, Italia, Turquía, Grecia y los países del este de Europa. Todavía le queda mucho desarrollo a Europa, lo que no quita que estemos hablando de los mercados emergentes como pueda ser Latinoamérica, que está tirando muy fuerte, o como es el caso de algunos sitios de África, Oriente Medio, incluso Ásia-Pacífico, también. Vestas es la empresa con mayor número de mercados en el mundo, operando en los cinco continentes y es uno de los puntos tremendamente atractivos de la compañía, porque tiene sus riesgos de mercado muy diversificados. Vestas no está concentrada como otros fabricantes que están en dos o tres mercados. Nosotros estamos muy expandidos. También es verdad que fuimos los primeros en empezar y llevamos mucho recorrido por delante sobre los demás competidores, lo que nos da una posición mucho más ventajosa, no sólo en riesgo sino en conocimientos. Además, nos permite afrontar los mercados emergentes mucho mejor, porque como hemos sido los primeros sabemos muy bien como empezar de cero.
Ahora mismo la compañía está centrada no sólo en mercados emergentes, sino allá donde hay oportunidades.
¿Dónde hay mayor potencial de crecimiento en Europa y en el lado latinoamericano donde tienen ustedes mayor foco?
De Europa, los países del Este y Turquía pueden ser ahora mismo los que más están demandando. Del lado latinoamericano, Méjico y Brasil, con un crecimiento fuerte y un potencial enorme. Hay que tener presente que Brasil es un país enorme, con dimensiones continentales y presenta muchas oportunidades. También en el cono sur vemos un desarrollo importante con Chile o Perú, así como en Centroamérica, con Panamá.
¿Están apostando los latinoamericanos más que nosotros antaño?
Lo están haciendo de una forma similar. Cada país tiene sus estrategias de generación y sus razones.
¿No es curioso que un país como Brasil esté apostando fuertemente por la eólica, cuando tiene muchos recursos energéticos, entre ellos es exportador de petróleo? ¿Por qué ese interés en desarrollar otras alternativas?
Brasil es un país muy verde y tiene basada su generación en hidráulica. También es muy sensible a todo lo que es emisión de CO2 y no quiere contaminar. Hay que tener en cuenta que Brasil es un icono, el pulmón del mundo con el Amazonas, y todo lo que sea combustión no es aceptable ni por el gobierno ni por la sociedad. Así que por una parte tenemos la energía hidráulica muy fuerte, pero con muchos detractores hoy por el tema de las presas que se están realizando, y por otra ven como una buena solución desarrollar parques eólicos.
Como director general de Vestas en Brasil, ¿cómo ve la situación allí? Es un país tremendamente proteccionista, ¿por eso han tenido que producir allá? ¿De España exportan algo?
Es un mix. Los proyectos se financian mayoritariamente a través del O Banco Nacional do Desenvolvimiento, BNDES, y para obtener lo que se llama el código finami, el fabricante tiene que cumplir una serie de requisitos. Uno de ellos es que al menos el 60% de la turbina debe ser fabricada en Brasil. Este es uno de los motivos por los que hemos ubicado una fábrica en Fortaleza (Brasil), precisamente para cumplir con el código finami y permitir a los clientes que usan nuestras máquinas financiarse en unas condiciones realmente buenas a través del BNDES.
¿La producción brasileña es para consumo local o llegan a otros mercados?
No, también suministramos a otros mercados latinoamericanos.
La compañía está dividida por áreas geográficas, ¿cuál es la de mayor potencial y cuál pesa más en el negocio?
Estamos divididos en seis business units: Vestas America (Canadá y Estados Unidos), Northern Europe, Central Europe, Mediterranean, Asia Pacific y China. La que más pesa por resultados es Vestas Mediterranean, cuya central está aquí, en Madrid. En el mismo edificio está la central de Iberia, para España y Portugal, de la que también soy, director general, junto con la de Brasil. Vestas Mediterranean comprende toda Latinoamérica y Caribe, Europa Mediterránea, Oriente Medio y el 75% de África.
¿La actual coyuntura no es un freno al desarrollo tecnológico?
Vestas tiene muy claro que ha sido número uno de este sector desde sus comienzos. Hoy sigue siendo número uno y lo seguirá siendo porque no ha levantado el pie del acelerador del I+D. Todavía queda mucho desarrollo tecnológico a este sector.
¿Y hacia donde está avanzando esa tecnología?
Hay muchas líneas de investigación abiertas. Todos los componentes principales de los aerogeneradores están en líneas de investigación para ser cada uno de ellos mejores y más eficientes, con un coste menor de fabricación. Al final nuestro objetivo es el coste por megavatio hora, el coste por la electricidad generada, no por la potencia instalada, esto es tremendamente importante para nosotros. Por tanto, las líneas de investigación son inmensas.
Vestas no investiga sola. Lo que hemos creado es un pool con las principales universidades del mundo donde contactamos con las cátedras de desarrollo de I+D en los distintos campos donde ya estamos investigando. Eso al final nos lleva a acuerdos con números uno, por que lo normal es que un número uno esté con otro número uno en todos los sectores.
Vestas tiene un acuerdo mundial con la empresa Boeing. Para el sector aeronáutico la aerodinámica es fundamental, lo mismo que para nosotros. Entonces tiene sentido que sus expertos y los nuestros se hayan unido para investigar juntos. Eso es un ejemplo, y como este tenemos varios. Al final ese desarrollo tecnológico nos permite seguir desarrollando nuevas turbinas, más eficientes.
¿Hay algún límite a la productividad de los aerogeneradores? Igual que en otros campos, como la informática, con la ley Moore define la productividad futura de cada nuevo microprocesador, ¿en el sector eólico tienen algo similar para los aerogeneradores?
No sé si hay algún límite, pero sí que hemos medido el ratio de eficiencia con tamaño de turbina en tierra. En offshore los aerogeneradores pueden ser enormes, pero en tierra es diferente, hay que tener en cuenta el transporte y el manejo de esas turbinas. Al final tienes que valorar el coste de su implantación con su capacidad, tienes que cruzar toda esa información, y ese cruce hoy lo tenemos en 3 megavatios de potencia. Eso en un futuro puede ser distinto y podemos ir a potencias mayores con costes menores.
Recientemente se ha publicado el interés de los chinos por lanzar una OPA sobre Vestas ¿qué hay de cierto en ese rumor? ¿Busca Vestas socios para su accionariado?
Vestas no está en venta. Sí que es verdad que es muy atractiva, no sólo porque el precio de la acción es bajo ahora, sino por varias razones que yo resumiría en tres. Primero porque tenemos el riesgo muy diversificado al estar en cinco continentes, en unos 70 mercados, y ninguna empresa de la competencia puede decir lo mismo. Dos, la imagen de marca es tremendamente fuerte. Y, por último, la tecnología punta. Estamos liderando la tecnología de este sector.



































