Las energías del mar buscan superar las barreras regulatorias para desarrollar su potencial en España
Periodista especializada en industria naval, jardinería y farmacia · Interempresas Media
04/11/2026
Las energías del mar representan una oportunidad para diversificar el sistema energético español y reforzar el tejido industrial vinculado a la economía azul. Sin embargo, pese a los avances tecnológicos y las capacidades desarrolladas durante los últimos años, su implantación comercial continúa encontrando obstáculos relacionados con la regulación, la financiación y la falta de mecanismos que permitan impulsar nuevos proyectos.
Así lo recoge el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables 2025, elaborado por APPA Renovables y Deloitte. Según el informe, este sector aportó 19,17 millones de euros al producto interior bruto (PIB) español en 2025, en términos reales y con base 2015. De esta cantidad, 13,65 millones correspondieron a su contribución directa y 5,52 millones a la indirecta, derivada de su actividad en otros sectores económicos.
La aportación directa al PIB experimentó un crecimiento del 17,6% respecto a 2024. No obstante, el documento advierte de que esta evolución positiva podría revertirse si no se ponen en marcha las convocatorias de concurrencia competitiva previstas para autorizar instalaciones de generación eléctrica basadas en estas tecnologías.
El estudio engloba bajo la denominación de energías del mar las tecnologías que aprovechan los recursos energéticos del medio marino, como las olas, las corrientes, las mareas y los gradientes térmicos o salinos. La energía eólica marina, por su parte, se analiza dentro del capítulo dedicado a la energía eólica.
En España, las tecnologías oceánicas que presentan un mayor grado de desarrollo se concentran principalmente en la energía undimotriz, que aprovecha el movimiento de las olas, y en la energía de las corrientes marinas.
España cuenta con una importante capacidad tecnológica
El informe destaca las capacidades técnicas y empresariales que ha desarrollado España en este ámbito, especialmente en el aprovechamiento de la energía de las olas. Las condiciones del litoral, en particular las de la cornisa cantábrica y Canarias, han favorecido la creación de un ecosistema tecnológico especializado que sitúa a las empresas españolas en una posición destacada en el ámbito internacional.
Uno de los principales ejemplos es la central de Mutriku, en el País Vasco, considerada la primera planta comercial de energía undimotriz de la Europa continental.
A esta instalación se suma una red de centros de ensayo que desempeña un papel fundamental en el desarrollo y validación de nuevas tecnologías. Entre ellos figuran Biscay Energy Marine Platform (BiMEP), CEHIPAR, CENER, IHC, MCTS El Bocal, la zona experimental de energías marinas del Instituto Enerxético de Galicia (INEGA), en Punta Langosteira, y la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN).
Estas infraestructuras permiten probar dispositivos en condiciones reales y evaluar aspectos como su resistencia al medio marino, los sistemas de frenado, la protección, los anclajes y los sistemas de conversión de energía. También facilitan la transferencia de conocimiento y la aplicación de mejoras para aumentar la fiabilidad y competitividad de las soluciones.
Según el estudio, en 2025 España era el país de la Unión Europea con mayor número de instalaciones marinas de I+D.
Entre los proyectos destacados figura el acuerdo firmado por BiMEP con Carnegie Technologies, empresa de matriz australiana, para desarrollar un proyecto demostrativo de energía de las olas de 6 MW de potencia. El prototipo, denominado CETO, se instalará frente a la costa de Armintza y sus ensayos tendrán una duración de dos años.
Asimismo, la empresa tecnológica vasca IDOM comenzó las pruebas de una nueva turbina de aire en la central undimotriz de Mutriku.
El documento también recoge la evolución de DemoSATH, el proyecto desarrollado conjuntamente por Saitec, RWE y Kansai Electric Power Co. Esta iniciativa consiste en un aerogenerador marino flotante de 2 MW conectado a la red eléctrica frente a la costa de Armintza, en Vizcaya. Tras su conexión en 2022, el prototipo continuó sus pruebas y operó adecuadamente durante 2025.
En el ámbito de las corrientes marinas, aunque el recurso energético disponible en España no es especialmente abundante, varias empresas nacionales desempeñan un papel destacado en el desarrollo de esta tecnología. Algunos dispositivos diseñados y ensamblados en España se destinan principalmente a la exportación, en un mercado internacional que se aproxima a la fase comercial con proyectos en países como Reino Unido, Irlanda, Canadá y Francia.
El desarrollo regulatorio, pendiente de nuevos avances
Pese a los progresos tecnológicos, APPA Renovables y Deloitte identifican la regulación como uno de los principales condicionantes para el desarrollo de las energías marinas en España.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 establece objetivos de 25 MW de energías del mar para 2025 y 50 MW para 2030. Por su parte, la Hoja de Ruta para el desarrollo de la Eólica Marina y de las Energías del Mar contempla alcanzar entre 40 y 60 MW de energías del mar en 2030, además de entre 1 y 3 GW de energía eólica marina.
En septiembre de 2024 se aprobó el Real Decreto 962/2024, que regula la producción de electricidad a partir de fuentes renovables en instalaciones ubicadas en el mar. La normativa establece el procedimiento de concurrencia competitiva necesario para su autorización, define el proceso de reserva de capacidad de acceso e incorpora previsiones para instalaciones innovadoras y proyectos situados en puertos de interés general del Estado.
Sin embargo, el informe señala que todavía está pendiente el desarrollo normativo de detalle. Durante 2025 no se produjeron nuevos avances en este ámbito ni se convocaron subastas de capacidad de acceso para proyectos de energías marinas o eólica marina flotante. Tampoco se habían celebrado durante los primeros meses de 2026 contemplados en el estudio, pese a que estaba prevista una primera convocatoria antes de finalizar 2025.
Esta situación, unida a la falta de financiación y de un marco regulatorio suficientemente definido, está dificultando el avance de los proyectos. El documento considera necesario establecer incentivos y subvenciones para tecnologías que todavía no son plenamente maduras, pero que presentan potencial de desarrollo futuro.
Los puertos, una infraestructura clave para las renovables marinas
El desarrollo de las energías renovables marinas también requiere adaptar las infraestructuras portuarias para atender las necesidades logísticas e industriales de esta nueva actividad.
En este sentido, el estudio destaca el Programa PORT-EOLMAR, regulado mediante la Orden TED/1488/2025, de 17 de diciembre, que establece las bases para conceder ayudas destinadas a adaptar físicamente las infraestructuras de los puertos de interés general al despliegue de la eólica marina y otras renovables marinas.
La primera convocatoria, publicada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) el 23 de diciembre de 2025, contó con un presupuesto de 212 millones de euros. El plazo para presentar solicitudes se estableció entre el 28 de enero y el 3 de marzo de 2026.
Las actuaciones subvencionables incluyen proyectos de adaptación de infraestructuras de atraque y generación de superficies portuarias, con el objetivo de facilitar las actividades de fabricación, montaje y expedición de aerogeneradores marinos flotantes.
El informe también recoge las oportunidades que plantea la Estrategia Marítima de España 2025-2050 para las empresas navieras nacionales. Entre sus líneas de actuación figura favorecer la participación de la industria española en los futuros parques eólicos marinos, mediante la valoración de la componente nacional en los concursos de capacidad y el impulso de la colaboración entre la industria eólica marina y el sector marítimo.
Además, contempla el estudio y desarrollo de distintas tecnologías, como la undimotriz, la energía de las corrientes y la solar marítima, así como la planificación espacial y temporal de las actividades en las zonas marítimas para compatibilizar los objetivos económicos, sociales y medioambientales.
El empleo crece un 15,4% en 2025
La actividad de las energías del mar mantiene un marcado componente tecnológico y de innovación, por lo que buena parte del empleo generado está relacionado con perfiles científicos y tecnológicos, principalmente vinculados a actividades de investigación, desarrollo e innovación.
En 2025, el sector ocupó a 456 profesionales, frente a los 395 registrados en 2024. De ellos, 308 correspondieron a empleos directos y 148 a indirectos. En conjunto, el empleo aumentó un 15,4% durante el ejercicio.
Esta evolución refleja el crecimiento de una actividad que, pese a su todavía limitada aportación económica, cuenta con capacidades para generar empleo cualificado, reducir la dependencia energética y desarrollar nuevas oportunidades industriales.
El estudio concluye que el despegue de las renovables marinas requiere un marco regulatorio racional y estable que permita movilizar inversiones y avanzar hacia la comercialización de las tecnologías. La consolidación de las capacidades empresariales, la disponibilidad de infraestructuras de ensayo y la adaptación de los puertos serán también factores determinantes para aprovechar el potencial energético e industrial del mar.









































