La geotermia como vector de descarbonización y eficiencia técnica
Para romper definitivamente con esta dinámica, la integración de energías renovables de alta eficiencia resulta innegociable. En este escenario técnico, desde Veolia concebimos la energía geotérmica de baja entalpía como una de las alternativas tecnológicas más maduras, estables y eficientes para liderar la descarbonización de nuestro entorno residencial. Al aprovechar de forma continua la inercia térmica del subsuelo, esta tecnología ofrece un rendimiento termodinámico excepcional, superando las limitaciones operativas de otras alternativas ante condiciones meteorológicas de frío o calor extremo. Nuestra experiencia técnica demuestra que la geotermia no debe entenderse simplemente como un equipo de sustitución, sino como una alternativa estructural que redefine el comportamiento energético del edificio. El enfoque integral de Veolia, alineado con las directrices más exigentes en cuanto a eficiencia, prioriza el análisis térmico detallado del edificio para dimensionar instalaciones que garanticen el máximo confort con el mínimo coste operativo, asegurando una transición fluida hacia modelos de cero emisiones en el entorno urbano.
Desde un riguroso punto de vista técnico, la geotermia se basa en el aprovechamiento del calor natural almacenado en el terreno. A profundidades relativamente superficiales, generalmente a partir de los quince metros, el subsuelo mantiene una temperatura prácticamente constante a lo largo de todo el año, operando ajeno a las fluctuaciones de la temperatura exterior. A partir de esta profundidad y acorde a las necesidades de demanda de calefacción, refrigeración o calentamiento de piscina la División de geotermia de Veolia determinará la profundidad del campo de captación, así como la integración de dichas perforaciones dentro de la parcela o del propio edificio. Esta estabilidad térmica permanente es el pilar maestro sobre el que pivota la extraordinaria eficiencia técnica del sistema. Una instalación geotérmica convencional consta de tres subsistemas principales: el circuito de captación exterior, la bomba de calor geotérmica y el sistema de distribución interior.
El circuito de captación, habitualmente configurado mediante sondas geotérmicas verticales insertadas en perforaciones cerradas, hace circular un fluido caloportador. En la temporada de invierno, este fluido absorbe la energía térmica del terreno y la transfiere directamente al evaporador de la bomba de calor. Gracias al ciclo termodinámico de compresión de vapor del circuito frigorífico, la bomba consigue elevar la temperatura del fluido refrigerante para ceder calor de alta calidad al sistema de distribución del edificio a través de su condensador. En la temporada estival, el proceso se invierte gracias a la acción de una válvula de cuatro vías: el edificio cede su exceso de carga térmica al subsuelo, el cual pasa a actuar como un gran sumidero térmico natural, logrando así una refrigeración continua y de altísima eficiencia. Será preciso aunar conocimientos de arquitectura, instalaciones contra geología e hidrogeología para asegurar el éxito del proyecto.
Uno de los mayores obstáculos que enfrentan los técnicos e instaladores en la rehabilitación residencial energética es la falta de espacio y la estricta necesidad de preservar la estética del edificio. La solución geotérmica solventa esta problemática mediante una sobresaliente integración arquitectónica. Los intercambiadores se ocultan íntegramente en el subsuelo o en las cimentaciones, liberando por completo tanto cubiertas como fachadas de unidades exteriores visibles, molestas o ruidosas. Esto no solo preserva intacto el valor patrimonial y visual del inmueble, sino que suprime las quejas habituales por contaminación acústica y vibraciones estructurales.
En cuanto a la distribución interior, las bombas de calor geotérmicas contemporáneas resultan muy versátiles. Si bien su rendimiento termodinámico óptimo se alcanza al combinarse con emisores térmicos de baja temperatura como es el suelo radiante o los sistemas de fancoils, los recientes avances tecnológicos permiten operar eficientemente con temperaturas de impulsión medias. Esta característica facilita, en numerosos proyectos de rehabilitación, el aprovechamiento de las redes de radiadores ya existentes tras un estudio de redimensionamiento o un adecuado ajuste en la curva de calefacción. Con una instalación centralizada única, se logra satisfacer el cien por cien de las demandas térmicas residenciales.
La eficiencia y estabilidad que aporta la geotermia a la rehabilitación residencial representan una mejora técnica evidente. Gracias a la invariable temperatura de la fuente de captación, las bombas de calor geotérmicas alcanzan unos niveles de rendimiento incomparables. Esta reducción del consumo se materializa en la supresión de emisiones locales de dióxido de carbono. Además, al prescindir de cualquier proceso de combustión interna y carecer de equipamientos expuestos a la intemperie, estos sistemas presentan unas tasas de avería mínima, igual que sus requerimientos de mantenimiento preventivo, prolongando sustancialmente la vida útil de toda la central térmica del bloque.
Como caso de éxito, destaca la rehabilitación del Edificio Velázquez 53 en el Barrio de Salamanca de Madrid. En este proyecto de 13 viviendas de lujo, el reto principal residía en desplegar una infraestructura geotérmica en un espacio exterior reducido e inaccesible para maquinaria de perforación tradicional, sumado a una restricción de bajo gálibo inferior a 2,60 metros de altura libre. Veolia resolvió este desafío técnico utilizando equipos específicos para ejecutar sondeos bajo el propio edificio y en el patio exterior, confirmando la viabilidad de cubrir el 100% de la demanda energética mediante geotermia, reduciendo costes operativos y emisiones de CO₂, y liberando la cubierta para instalar una terraza mirador con piscina.
Junto a esta actuación, la integración de geotermia y soluciones de alta eficiencia energética se afianza en otros proyectos y actuaciones emblemáticas de referencia en entornos históricos y protegidos. Entre ellos destacan la transformación del edificio protegido de 1918 en Recoletos 12 para albergar viviendas exclusivas con tecnología geotérmica, la rehabilitación integral del inmueble residencial y comercial en Recoletos 8, el desarrollo señorial de 11 residencias de lujo en MABEL Villa de París en la calle General Castaños, y el proyecto de adecuación museística y sostenibilidad arquitectónica en el Salón de Reinos del Museo Nacional del Prado.
En definitiva, la modernización de los edificios residenciales demanda decisiones técnicas a gran escala. Desde Veolia, creemos que sustituir sistemas fósiles por tecnología geotérmica supone redefinir el metabolismo energético del inmueble, constituyendo la vía técnica más robusta, renovable y fiable para modernizar térmicamente el parque inmobiliario residencial, asegurando de este modo una descarbonización real, definitiva y económicamente sostenible a largo plazo en nuestras ciudades.










































