Las patronales industriales trasladan al Congreso una propuesta para salvar la cogeneración
Las asociaciones Acogen, Cogen España, ADAP, ANEO y AEVERSU han trasladado a los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados una propuesta para prorrogar temporalmente la actividad de las instalaciones de cogeneración que han agotado o agotarán próximamente su vida útil regulatoria. Las asociaciones consideran que esta medida permitiría mantener operativas más de un centenar de plantas industriales hasta que puedan concurrir a las próximas subastas previstas por el Gobierno y acometer sus inversiones de modernización.
Las principales organizaciones empresariales vinculadas a la cogeneración y a la valorización energética de residuos han reclamado al Congreso que reincorpore a la tramitación parlamentaria de la reforma de la normativa sobre derechos de emisión de CO2 una disposición que permita prolongar hasta 2031 la actividad de determinadas instalaciones industriales. Las patronales alertan de que la falta de una solución regulatoria podría acelerar el cierre de instalaciones estratégicas para la industria y la gestión de residuos.
La propuesta se plantea en un momento decisivo para el sector, ante la próxima convocatoria de un concurso de 1.200 MW de cogeneración que, según las asociaciones, movilizará 1.800 millones de euros en inversiones en modernización tecnológica, eficiencia energética, flexibilidad y renovables. Las asociaciones estiman que más de 200 industrias concurrirán a este proceso, que se desarrollará a lo largo de los próximos tres años y que puede facilitar la renovación de un parque industrial cuya vida útil regulatoria ha expirado en numerosos casos.
La cogeneración está implantada en unas 600 fábricas de sectores intensivos en consumo energético, como la alimentación, la industria química, el papel, la cerámica, el automóvil, el refino y la valorización energética de residuos. Estas actividades representan cerca del 20% del PIB industrial español y sostienen alrededor de 200.000 empleos directos, según datos de ACOGEN.
La medida propuesta tendría un impacto especialmente relevante en las plantas de tratamiento de purines del sector porcino, en las instalaciones asociadas al olivar y al sector orujero y en las plantas de valorización energética que gestionan residuos urbanos procedentes de más de 400 municipios de Galicia y el País Vasco.
Deterioro de una tecnología con gran impacto territorial
Las asociaciones sostienen que la cogeneración atraviesa una situación de fuerte retroceso. Desde 2019, España ha perdido el 50% de su capacidad de cogeneración industrial. Su aportación a la generación eléctrica nacional ha pasado del 12% al 6% y, de mantenerse la tendencia actual, podría descender hasta el 3% en 2030. En la actualidad, según las patronales industriales, la mitad de las plantas se encuentra parada y más de un centenar adicional cesará su actividad entre 2026 y 2031 si no se adoptan medidas transitorias que permitan mantenerlas en funcionamiento hasta la puesta en marcha del nuevo marco retributivo.
Javier Rodríguez, director general de ACOGEN, afirma que la situación no responde a un riesgo teórico, sino a una pérdida ya materializada de capacidad industrial. A su juicio, detrás de cada instalación existen industrias estratégicas, empleo y actividad económica repartida por toda la geografía española. El responsable de la asociación considera que la reapertura de la tramitación parlamentaria de la ley de derechos de emisión ofrece una oportunidad para recuperar una medida que ya contó con un amplio respaldo político e industrial y que puede aportar certidumbre a las empresas mientras acometen sus inversiones de renovación.
Aportación al sistema eléctrico
Además de su papel en la competitividad industrial, las asociaciones recuerdan que la cogeneración aporta generación firme y síncrona distribuida por todo el territorio, lo que contribuye al control de tensión y frecuencia y refuerza la estabilidad del sistema eléctrico.
En un contexto marcado por la volatilidad de los mercados energéticos y las tensiones geopolíticas, Javier Rodríguez considera que la pérdida de cogeneración no solo reduce la eficiencia energética y la competitividad de la industria, sino que también debilita la seguridad de suministro y la operación del sistema eléctrico español.





















































