Se presentó ‘Madrid Call to Action’, un plan con diez medidas para acelerar permisos, redes y electrificación
España se reivindica como potencia eólica europea en WindEurope 2026
Madrid se convirtió en abril en el epicentro de la industria eólica europea con la celebración de WindEurope 2026, un encuentro que reunió a más de 15.000 profesionales y más de 620 expositores. Más allá del despliegue tecnológico y empresarial, el evento sirvió para lanzar un mensaje político y económico claro: Europa necesita acelerar la electrificación y reforzar su autonomía energética, y España está en una posición privilegiada para liderar esa transformación gracias a su músculo industrial, su capacidad exportadora y su parque eólico consolidado.
La elección de Madrid como sede del principal evento anual del sector eólico europeo reforzó el papel estratégico que España ha consolidado en las últimas décadas dentro de la transición energética continental. Del 21 al 23 de abril la capital acogió a más de 15.000 expertos y responsables políticos, en una cita que combinó feria industrial, debates regulatorios y visión geopolítica.
El evento arrancó el 21 de abril con la intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y congregó a más de 400 ponentes en sus diferentes escenarios, entre ellos la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea Teresa Ribera, el comisario europeo de Energía y Vivienda Dan Jørgensen, la ministra española de Energía Sara Aagesen, además de trece ministros o secretarios de Estado nacionales y altos directivos de las principales compañías del sector. En paralelo, el área expositiva alcanzó cifras récord, con más de 620 expositores, más que en ninguna edición anterior.
En Madrid se constató que el relato energético europeo ha evolucionado. Si en años anteriores la conversación giraba principalmente en torno a objetivos de descarbonización, integración renovable o coste tecnológico, en WindEurope 2026 se impuso un enfoque más amplio, ligado directamente a la autonomía estratégica del continente.
En WindEurope se recordó que la Unión Europea importa el 64% de la energía que consume. Sustituir petróleo, gas y carbón importados por electricidad renovable producida en Europa es la única forma de garantizar estabilidad y competitividad económica.
En ese marco, el sector reivindicó el avance logrado desde la invasión rusa de Ucrania: el despliegue acelerado de renovables y la reducción de importaciones energéticas. Solo en 2025, la industria eólica invirtió 45.000 millones de euros en nueva potencia, y la eólica ya aporta el 20% de la electricidad europea europea y su cadena de valor, cuenta con más de 440.000 profesionales. Sin embargo, el gran problema sigue siendo la electrificación: la electricidad representa todavía menos del 25% del consumo energético total, lo que limita el impacto real de la expansión renovable.
Rocío Sicre y Juan Virgilio Márquez, presidenta y director general respectivamente de AEE, saludando al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a su llegada a WindEurope 2026. Fotografía de David Morales.
‘Madrid Call to Action’: diez medidas para desbloquear Europa
La industria eólica europea aprovechó la inauguración de WindEurope para presentar el ‘Madrid Call to Action’, un documento que define una hoja de ruta para acelerar la electrificación y reforzar la independencia energética de Europa en un plazo de diez años.
El documento lanzado desde Madrid se estructuró en torno a tres grandes ejes: aumentar la oferta eléctrica renovable, conectar esa oferta a la demanda mediante redes y reforzar la demanda final a través de incentivos fiscales y simplificación normativa.
Entre las medidas principales, WindEurope reclamó agilizar permisos, aplicando el principio de “interés público superior” a los proyectos eólicos y recurriendo a la aprobación tácita durante los próximos nueve meses. También planteó optimizar el diseño y calendario de las subastas y repotenciar parques existentes para aumentar la producción con menor impacto en el territorio.
Otro de los puntos del decálogo pasa por conectar oferta y demanda, reforzando la fabricación de infraestructuras eléctricas y multiplicar la inversión en redes, movilizando la financiación privada.
En el ámbito de la demanda, en este documento el sector eólico plantea incentivar tecnologías electrificadas como bombas de calor y vehículos eléctricos e impulsar la electrificación industrial, asi como reducir la fiscalidad de la electricidad y simplificar mecanismos como los PPAs.
España como caso industrial europeo
En el discurso de apertura, la presidenta de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Rocío Sicre, situó a España como un actor clave en el nuevo paradigma europeo. Subrayó que Europa vive un contexto “geopolítico complejo”, con incertidumbre en los mercados energéticos y competencia global por recursos industriales y tecnológicos. En ese escenario, defendió que la seguridad energética ya es una prioridad estratégica, y la eólica un elemento esencial dentro de esa ecuación.
España llega a WindEurope 2026 con cifras que avalan su relevancia: 32.910 MW instalados, que cubren el 22% de la demanda eléctrica y representan un 24% del mix. Además, el sector emplea a más de 37.000 profesionales y cuenta con 287 centros industriales, lo que le permite disponer de una cadena de valor completa, desde diseño y fabricación hasta operación y mantenimiento.
Este último punto se repitió como argumento diferencial: España es uno de los pocos países europeos con el 100% de la cadena de valor eólica, un factor estratégico en un momento en que Europa busca reducir dependencias industriales externas.
Exportación y músculo empresarial: 1.953 millones en 2025
Más allá de la potencia instalada, la industria eólica española llegó a WindEurope con un perfil exportador reforzado. Según los datos difundidos durante el evento, España es el cuarto exportador mundial de aerogeneradores, solo por detrás de China, Dinamarca y Alemania, y por delante de Estados Unidos. En 2025, las exportaciones alcanzaron los 1.953 millones de euros, reflejando el peso del sector como industria tractora.
En paralelo, la eólica se reivindicó como una de las pocas tecnologías cleantech donde Europa aún conserva una capacidad industrial completa para fabricar componentes de valor añadido. La AEE defendió que el caso español representa una baza clave para mantener liderazgo tecnológico y competitividad industrial en el continente.
En este sentido, el mensaje político fue también empresarial: la transición energética no solo se mide en gigavatios instalados, sino en empleo, fábricas, cadena de suministro y soberanía industrial.
El cuello de botella español: la tramitación
Sin embargo, WindEurope 2026 también sirvió para poner sobre la mesa una realidad preocupante para España: el desfase entre el potencial eólico y el ritmo real de instalación.
Según AEE, el incremento anual de potencia eólica en España está cerca de 1 GW, cuando el país debería estar instalando alrededor de 4 GW para cumplir objetivos. La industria insistió en que las causas no se deben a falta de capacidad empresarial ni industrial, sino a la complejidad administrativa y la falta de coordinación.
Rocío Sicre reclamó procesos administrativos más ágiles, predecibles y coordinados, sin renunciar a garantías ambientales. Denunció que la tramitación es compleja, con criterios diferentes entre organismos e incluso contradictorios según territorios. Y defendió que España debe aplicar el principio europeo de “Interés Público Superior” a los proyectos eólicos para acelerar el despliegue.
Las cifras aportadas por AEE reflejan la dimensión del atasco: existen más de 10 GW muy avanzados que ya cuentan con Autorización Administrativa de Construcción (AAC) y podrían entrar en operación antes de 2029. Galicia lidera esta cartera con 3,4 GW, seguida de Aragón (2,4 GW) y Castilla y León (1,9 GW). También aparecen Andalucía (568 MW), Cataluña (373 MW) y Asturias (305 MW).
A ello se suman 9,2 GW adicionales con Declaración de Impacto Ambiental positiva, pero aún pendientes de obtener la autorización de construcción.
Redes y electrificación: el gran reto compartido
El evento reflejó un consenso generalizado: sin infraestructuras eléctricas suficientes, la eólica y el resto de renovables no podrán crecer al ritmo requerido, ni podrán sostener la electrificación de sectores clave.
WindEurope reclamó más infraestructuras eléctricas y mayor inversión en redes, combinando fondos públicos y financiación privada. El objetivo es garantizar que la energía renovable llegue a hogares, industrias y transporte de forma competitiva.
En el caso español, este reto se vuelve especialmente estratégico por el papel creciente del país como exportador neto de tecnología eólica y como potencial hub de generación renovable para Europa. Sin redes, ese liderazgo puede quedar limitado.
En este contexto, la Comisión Europea presentó 'AccelerateEU', su respuesta a la actual crisis energética. Cualquier medida de alivio de los precios de la energía debe ir acompañada de una transición más rápida hacia energías renovables de producción propia y una economía más electrificada. Una de las medidas prioritarias destaca específicamente el papel de la repotenciación de los parques eólicos para aumentar el suministro de energía renovable.
La Comisión Europea presentó 'AccelerateEU', su respuesta a la actual crisis energética. Fotografia WindEurope.
Uno de los mensajes más repetidos en el segundo día del evento fue que electrificar no es solo instalar generación, sino facilitar el cambio tecnológico en el consumo final.
Durante las conferencias de WindEurope se defendió que existen sectores industriales donde la electrificación es inmediata, especialmente procesos de calor de baja y media temperatura en industrias como papel, pulpa, alimentación o bebidas. Según la organización, hasta 930 TWh de calor industrial podrían electrificarse ya, equivalente al consumo eléctrico combinado de Francia y Alemania.
Para impulsar esa transición, se insistió en reducir impuestos y tasas sobre la electricidad, ya que actualmente envían señales erróneas al consumidor. El argumento fue claro: si Europa quiere electrificar, la electricidad debe ser la opción más barata, no la más penalizada fiscalmente.
También se puso el foco en los PPAs como herramienta para sustituir importaciones fósiles por renovables, con el potencial de reemplazar alrededor de 1.000 cargamentos de GNL al año.
Offshore wind: Europa acelera compromisos
El tercer día estuvo centrado en la eólica marina, con el telón de fondo de la Declaración de Hamburgo firmada en la Cumbre del Mar del Norte celebrada en enero. Allí, gobiernos e industria acordaron contribuir al despliegue de 15 GW anuales de eólica marina entre 2031 y 2040, con un mínimo de 10 GW respaldados por contratos por diferencia (CfD) de doble vía.
WindEurope defendió que estos contratos aportan visibilidad y reducen riesgo inversor, algo esencial para que la cadena de suministro se anime a invertir en fábricas, puertos y servicios.
La industria europea también asumió compromisos: recortar un 30% el coste de la eólica marina en 2040 respecto a niveles de 2025, mediante menor coste financiero, proyectos menos arriesgados y una industrialización más rápida.
El Catálogo de la Industria Eólica Española: más de 330 empresas
En paralelo al debate político y regulatorio, la AEE aprovechó WindEurope 2026 para presentar una nueva edición del Catálogo de la Industria Eólica Española, con la participación de más de 330 empresas de toda la cadena de valor.
El catálogo se planteó como una herramienta de visibilidad y proyección internacional, impulsada con el apoyo de ICEX España Exportación e Inversiones, dentro de un plan sectorial de internacionalización.
La publicación incluye empresas de operación y mantenimiento, logística, promotores, proveedores de componentes, centros de investigación, universidades, fabricantes de aerogeneradores, consultoras, certificadoras, centros de formación e ingenierías, además de actores financieros y de mercado.
Según AEE, en 2026 se registró un aumento de participación respecto a la edición de 2024 presentada en WindEurope Bilbao, reflejo del crecimiento del sector tanto en onshore como en offshore.
Rocío Sicre definió el catálogo como “una fotografía del músculo industrial eólico” y como un instrumento para proyectar el valor del sector español hacia el exterior, especialmente ante retos como electrificación, repotenciación e integración tecnológica.





















































