Fundación Renovables exige gravar las energías no renovables
La Fundación Renovables solicitó que el nuevo impuesto europeo a los beneficios caídos del cielo se aplique de forma distinta según cada tecnología energética. La entidad valoró la propuesta de varios Gobiernos a la Comisión Europea, entre ellos el de España, pero exigió que el tributo penalice exclusivamente a la generación con gas, petróleo, carbón y nuclear. Esta medida pretende proteger los ingresos de las energías renovables, garantizando que el sistema de impuestos se utilice para combatir la pobreza energética y reforzar la independencia de la Unión Europea frente a la crisis causada por el conflicto en Irán.
La organización advirtió que el impuesto al beneficio extraordinario, los llamados “windfall profits”, planteado de una forma genérica puede ser perjudicial para la transición energética. Según la entidad, al aplicar el impuesto sobre todos los beneficios de la empresa, esto perjudicaría también a las ganancias de las energías renovables; esto frenaría el interés por invertir en instalaciones eólicas o fotovoltaica.
Desde la Fundación Renovables se defiende que el tributo no sea generalista, sino que aproveche la situación para gravar específicamente los beneficios derivados del gas, el petróleo y la energía nuclear, fomentando que los fondos de las empresas se desplacen hacia modelos de generación limpia. De esta forma, se elevaría la recaudación en un momento de crisis, mientras que se fomenta que las inversiones de las empresas vayan hacia tecnologías limpias y se eleva la independencia energética de la Unión Europea.
Transformación estructural del sistema tributario
La entidad reiteró que los impuestos no solo tienen un recaudador, sino que es la herramienta más potente para avanzar en la descarbonización y en el despliegue de las energías renovables. Por ello, propusieron reformar el Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica (IVPEE) para que sea diferencial y se graven las actividades fósiles y no renovables que calientan el planeta y encarecen la factura de la luz. Esta reforma debería acompañarse de una bajada en impuestos indirectos como el IVA o el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE).
Finalmente, el colectivo insistió en que la propuesta de España y el resto de países europeos debe ser más ambiciosa. Según la organización, es necesario que la creación de este impuesto sirva para afianzar la lucha climática, avanzar en la eliminación de la pobreza energética y elevar la soberanía energética de Europa.




















































