La eólica en Europa en 2025: inversión récord, crecimiento desigual y riesgos regulatorios en el horizonte
Europa cerró 2025 con 19,1 GW de nueva potencia eólica instalada y una capacidad acumulada que alcanza ya los 304 GW. Son cifras que confirman la madurez de la tecnología y su peso estructural en el sistema eléctrico continental. Sin embargo, tras un año de fuerte inversión —45.000 millones de euros comprometidos en nuevos proyectos— el sector advierte de que los avances logrados podrían verse comprometidos si se alteran las reglas del mercado eléctrico o el marco del sistema europeo de comercio de emisiones. El informe Wind energy in Europe – 2025 Statistics and the Outlook for 2026-2030, publicado por WindEurope, dibuja un escenario de consolidación industrial y expansión prevista, pero también de desequilibrios entre ambición política y capacidad real de ejecución.
Un 2025 sólido, aunque por debajo de lo previsto
Durante 2025 se instalaron en Europa 19,1 GW de nueva potencia eólica, de los cuales 17,2 GW correspondieron a proyectos terrestres y 2,0 GW a instalaciones marinas. La Unión Europea concentró 15,1 GW, el 79% del total.
Aunque el volumen es significativo, quedó un 15% por debajo de las previsiones que la propia WindEurope había realizado el año anterior, debido principalmente a retrasos en la construcción de parques offshore
Con estas incorporaciones, la capacidad eólica total en Europa alcanzó los 304 GW.
En términos de generación, la energía eólica cubrió el 19% de la demanda eléctrica en la UE-27 en 2025, con cuotas especialmente elevadas en países como Dinamarca (50%), Lituania e Irlanda (33%), Reino Unido (31%) y Suecia (30%).
Estos datos reflejan el grado de penetración estructural alcanzado por la tecnología en determinados mercados.
Liderazgo por países: Alemania a la cabeza
Alemania volvió a situarse a la cabeza del crecimiento europeo, con 5,7 GW instalados en 2025, incluidos 503 MW marinos, lo que representa el 30% del total anual europeo.
Tras ella se situaron Turquía (2,1 GW), Suecia (1,8 GW), España (1,6 GW) y Reino Unido (1,3 GW).
Predominio terrestre: el 90% del nuevo mercado
El protagonismo volvió a recaer en la eólica terrestre, que concentró el 90% de las nuevas instalaciones. Este segmento añadió 17,2 GW, confirmándose como el principal motor del crecimiento.
Además, nueve países superaron los 500 MW terrestres durante el año. La expansión estuvo relativamente distribuida geográficamente, aunque con mayor concentración en Alemania y el norte de Europa.
Offshore: mínimos desde 2016
El contraste lo marcó la eólica marina. Con solo 2,0 GW conectados a red —la cifra más baja desde 2016—, el offshore acusó retrasos en construcción y puesta en marcha. No obstante, WindEurope prevé un efecto recuperación en 2026.
Reino Unido (1.049 MW), Alemania (503 MW) y Francia (408 MW) fueron los únicos países que conectaron nueva potencia marina.
Repotenciación y ajustes del parque existente
En paralelo a la expansión, el parque europeo comienza a mostrar una dinámica de renovación. En 2025 se desmantelaron 0,9 GW de capacidad eólica, mientras que la repotenciación aportó alrededor de 2 GW. Para el periodo 2026-2030 se prevé que los proyectos repotenciados alcancen casi 16 GW acumulados, con un ritmo anual que podría aproximarse a los 4 GW en 2030.
Las decisiones de repowering están condicionadas por la evolución de los precios mayoristas actuales y futuros, los incentivos regulatorios y las exigencias ambientales, factores que varían de forma significativa entre países.
45.000 millones en inversión y expansión industrial
Más allá de las cifras de instalación, 2025 destacó por la inversión. Europa comprometió 45.000 millones de euros en nuevos proyectos eólicos que se materializarán en los próximos años, según WindEurope.
En paralelo, desde 2022 se han anunciado 15.400 millones de euros en inversiones en manufactura, puertos y buques especializados, principalmente vinculados al offshore.
Esta expansión responde a una tensión estructural: durante años la cadena industrial europea estuvo dimensionada para fabricar e instalar en torno a 3 GW marinos anuales, muy por debajo de las ambiciones fijadas por los gobiernos.
Con esta perspectiva, el sector, que empleaba en 2024 a 442.800 personas en Europa, podría alcanzar los 607.000 empleos en 2030. La manufactura concentra casi la mitad del empleo directo, con más de 250 fábricas de componentes distribuidas por el continente.
151 GW hasta 2030: ambición condicionada
De cara al periodo 2026-2030, WindEurope prevé la instalación de 151 GW adicionales en Europa, 112 GW de ellos en la UE. El 77% de estas nuevas incorporaciones será eólica terrestre.
Si se cumplen las previsiones, Europa alcanzaría en torno a 366 GW onshore acumulados y 72,8 GW offshore en 2030.
Alemania se perfila como el gran motor, con un objetivo de 115 GW en eólica terrestre en 2030 bajo la EEG 2023 y una previsión de 108 GW instalados.
Según estas previsiones Turquía podría superar los 26 GW acumulados en 2030, mientras que el Reino Unido prevé más de 7 GW nuevos de eólica terrestre en cinco años, aunque por debajo de su objetivo nacional.
No obstante, el informe identifica obstáculos persistentes como redes eléctricas insuficientes, retrasos en permisos y una electrificación más lenta de lo esperado, factores que afectan la señal de mercado y la viabilidad económica de nuevos proyectos.
España: crecimiento moderado en un contexto de señales de mercado complejas
España instaló 1.563 MW de nueva potencia eólica terrestre en 2025, situándose entre los cuatro mayores mercados europeos del año. Con ello alcanzó una capacidad acumulada de 33.158 MW, incluyendo una pequeña fracción offshore. La eólica cubrió el 23% de la demanda eléctrica nacional en 2025.
De cara a 2030, WindEurope prevé que España instale 7,5 GW adicionales de eólica terrestre, a un ritmo medio de 1,5 GW anuales. Sin embargo, el informe señala un deterioro de las condiciones de mercado en los últimos años.
El creciente número de horas con precios muy bajos o negativos —impulsado principalmente por la rápida expansión solar sin almacenamiento y por un crecimiento de la demanda inferior al esperado— está afectando a los ingresos de los proyectos.
A ello se suma la incertidumbre en el marco de subastas, tras el fracaso de la convocatoria de 2022 y la ausencia de detalles concretos sobre un nuevo calendario. Los permisos siguen siendo un reto, con disparidades regionales y procesos nacionales prolongados, mientras que las restricciones de red y el riesgo de congestión constituyen otra barrera relevante
En el lado positivo, el informe resalta la puesta en marcha por parte del Gobierno de dos programas específicos de apoyo a la repotenciación, con un tercero previsto próximamente, y se espera la publicación de una hoja de ruta nacional en esta materia.
La renovación del parque podría convertirse así en un elemento clave para sostener el crecimiento en un entorno de desarrollo greenfield más complejo.
Estabilidad regulatoria, factor determinante
El informe subraya que el volumen de inversión comprometido en 2025 exige un marco regulatorio estable. Las discusiones sobre posibles reformas del diseño del mercado eléctrico europeo y del sistema ETS introducen incertidumbre en un momento en que la industria está ampliando capacidad y preparando un despliegue acelerado hasta 2030.
La energía eólica europea entra en la segunda mitad de la década con una base industrial sólida, un papel central en el mix eléctrico y un volumen inversor significativo. La evolución del marco normativo, la electrificación de la demanda y la capacidad de reforzar redes y agilizar permisos serán determinantes para convertir las previsiones en realidad.













































