Cuando el ruido tapa los datos, conviene volver a los hechos
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Sol Izquierdo Torán. Responsable de Eventos y Publicaciones en la Asociación Empresarial Eólica
02/02/2026
El problema no es solo el tono. Es que, cuando el ruido sube de volumen, los datos desaparecen de la conversación. En un contexto de transición energética y tensiones geopolíticas, sustituir el análisis por el eslogan tiene consecuencias. Porque la energía del futuro no se construye con titulares, sino con datos. Y los datos públicos cuentan otra historia.
Hoy, la energía eólica es una de las tecnologías más competitivas del sistema eléctrico. Los costes nivelados de generación (LCOE) la sitúan como una de las fuentes más baratas de generación en gran parte del mundo, clave para contener precios, reducir volatilidad y reforzar la seguridad energética.
Tampoco existe evidencia de que un despliegue mayor de eólica perjudique a la economía de un país. Al contrario. Según datos sectoriales globales, los países con más eólica no pierden competitividad: ganan resiliencia. España, Alemania, Dinamarca o incluso EE. UU., han reducido importaciones energéticas, creado empleo industrial y reforzado su balanza comercial gracias, entre otros factores, a la eólica.
China no solo fabrica aerogeneradores; también los despliega a gran escala. China es el país con mayor capacidad instalada de energía eólica en el mundo, tanto onshore como offshore, y continúa impulsando su crecimiento como parte de su política energética. Los datos son públicos y han sido ampliamente documentados por fuentes internacionales, incluida Reuters. Ignorarlos no los hace desaparecer.
Uno de los argumentos más recurrentes—el impacto de la eólica sobre las aves— requiere contexto y desmitificación. Algunas estimaciones señalan que las muertes atribuibles a turbinas pueden constituir menos de 0,01% de todas las muertes de aves causadas por la actividad humana, muy por debajo de otras causas como colisiones con edificios, tendidos eléctricos o depredación por gatos domésticos. Lo que indica que no es una causa dominante de mortalidad. Fuente: MIT Climate Portal (MIT Energy Initiative).
Por eso conviene insistir en una idea básica: La eólica no es ideología, es infraestructura energética moderna. Las renovables, incluida la eólica, forman parte de la infraestructura crítica necesaria para descarbonizar sistemas eléctricos, reforzar la seguridad energética y avanzar hacia metas climáticas, con una comprensión franca de sus retos ambientales y soluciones basadas en evidencia. Así lo recogen organismos como la Agencia Internacional de la Energía, IRENA o el propio Foro Económico Mundial.
En un contexto de transición energética y tensiones geopolíticas, el debate necesita menos eslóganes y un análisis más riguroso porque la energía del futuro no se construye con titulares o votos, sino con datos.





































