El sector reclama liderazgo político, incentivos y coherencia regulatoria para electrificar el transporte pesado
“La electrificación del transporte pesado en España avanza muy por debajo de su potencial, lastrado por la falta de liderazgo político, gobernanza, planificación adecuada, incentivos a la demanda y coherencia regulatoria”, según expuso el ecosistema empresarial del sector durante la IV Jornada de la Plataforma para el Despliegue de Infraestructura de Recarga de Vehículos Eléctricos Pesados (Pirvep), celebrada el pasado 14 de enero en Barcelona.
El encuentro, organizado por Aedive (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica), en colaboración con el Icaen (Institut Català de l’Energia), tuvo como objetivo recoger las necesidades y propuestas del sector empresarial para desarrollar un documento que será remitido a la Secretaría General de Industria, a cargo del impulso del Plan Auto 2030.
Cerca de un centenar de profesionales —fabricantes de vehículos, OEM, operadores de recarga, empresas energéticas y representantes institucionales— participaron en el evento para analizar los retos y oportunidades del vehículo eléctrico pesado en el marco del Reglamento europeo Afir.
Un problema de gobernanza, no de tecnología
Entre las principales conclusiones del sector destaca la ausencia de una autoridad claramente responsable dentro del Gobierno para liderar la electrificación del transporte pesado, lo que impide articular una estrategia público-privada coherente y activar incentivos eficaces para la adquisición de camiones y autobuses eléctricos.
“La electrificación del transporte pesado no es un problema tecnológico, sino regulatorio, fiscal y de planificación. Sin decisiones urgentes, España corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los pilares de la descarbonización y de la competitividad industrial”, afirmó Arturo Pérez de Lucia, director general de Aedive.
Este riesgo es especialmente relevante en un país donde el 95-96% del transporte de mercancías, en términos de volumen, se realiza por carretera, y donde el sector está altamente atomizado, con un predominio de pymes y micropymes.
Incentivos insuficientes y pérdida de competitividad
Otra de las conclusiones clave fue la debilidad de las ayudas a la compra de vehículos eléctricos pesados. Mientras países de nuestro entorno como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Finlandia o Bélgica despliegan programas de incentivos ambiciosos y estables, España sigue perdiendo atractivo para fabricantes, operadores y flotas.
Red eléctrica saturada y barreras a la inversión
El sector alertó también del cuello de botella en la red eléctrica, con una ocupación media del 88% en la red de distribución y con los nudos de red completamente saturados en un tercio de las provincias, lo que frena nuevos proyectos de recarga de alta y muy alta potencia.
A ello se suma un marco regulatorio que, según los participantes, desincentiva la inversión privada.
En este contexto, los operadores de puntos de recarga (CPOs) afrontan importantes dificultades para desplegar infraestructura para el transporte pesado, más allá de iniciativas puntuales como el programa Moves Corredores del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Fiscalidad contradictoria con la transición energética
El ecosistema empresarial coincidió en señalar una incongruencia estructural entre los objetivos de descarbonización y la política fiscal vigente: el gasóleo profesional mantiene ventajas fiscales, mientras que la electricidad soporta sobrecostes que penalizan la electrificación.
“Con una fiscalidad coherente, la electricidad podría llegar a ser hasta un 35% más barata, favoreciendo la competitividad del transporte eléctrico pesado”, expresaron fuentes de Aedive a través de un comunicado.
Transición energética y rentabilidad empresarial
La jornada contó con la apertura institucional de Anna Camp, directora general del Icaen, quien destacó el esfuerzo realizado en Cataluña para el despliegue de infraestructuras de recarga y la agilización de los procedimientos administrativos.
Por su parte, Assumpta Farran, jefa de la Unidad de Transporte del Icaen, detalló el plan de inversiones anticipadas en la red eléctrica catalana, con 1.540 millones de euros adicionales anuales entre 2026 y 2030, priorizando la descarbonización del transporte y la gestión administrativa de proyectos de recarga de alta capacidad.
Farran subrayó que “la transición energética no puede ir en contra de la rentabilidad de las empresas”.
El transporte pesado eléctrico es viable
La jornada incluyó una mesa redonda titulada “Retos y oportunidades del vehículo eléctrico pesado”, moderada por Ferran Menescal, delegado de Aedive en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.
En ella se abordaron proyectos reales de autobuses eléctricos en Cataluña, la llegada de nuevos modelos de camiones eléctricos al mercado, la necesidad de anticipar inversiones en redes, la evolución de la recarga de megavatio (MCS) y la falta de agilidad administrativa.
Una de las conclusiones más claras del debate fue que la electrificación del transporte pesado es técnicamente viable y económicamente rentable, siempre que se acompañe al sector, en lugar de imponerle soluciones sin un marco estable y previsible.
La jornada se completó con ponencias de Tom Parke, del Green Finance Institute (GFI), sobre soluciones de financiación, y de Josep Ariño, de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), sobre el despliegue de infraestructuras de recarga eléctrica para la flota de autobuses urbanos.

































