London Array, el offshore más grande del mundo
Esta primavera arrancó definitivamente las operaciones del parque eólico más grande del mundo, ubicado en las cosas británicas, que con sus 175 turbinas tendrá potencia para abastecer a casi medio millón de hogares.
Por José Henríquez
London Array es actualmente el parque eólico offshore más grande del mundo. Situado frente a las costas del condado de Kent (Inglaterra), en el estuario del río Támesis; sus 175 turbinas y una potencia de casi 1GW, que abastecerán a casi medio millón de hogares, dos tercios de las casas de Kent, convierten esta granja eólica en un símbolo mundial del desarrollo y capacidad de la tecnología offshore. Aunque su liderazgo no le durará mucho. También en tierras británicas se está desarrollando un proyecto que dejará a atrás a London Array. El Moray Offshore es un proyecto de EDP Renewables y Repsol, situado frente a la costa escocesa, que pretende alcanzar una capacidad de 1,5 GW cuando esté completamente finalizado, en el año 2020. Y no es el único proyecto, en las costas británicas hay planificados proyectos cada vez más grandes, que empequeñecerán al actual líder mundial.
London Array, que integra a las compañías E.On, Dong Energy y Masdar, arrancó en el año 2001 con los estudios ambientales y la posterior concesión administrativa al consorcio por 50 años en la ubicación escogida, así como el acceso a tierra del cableado. No obstante, el proyecto para construir un parque eólico offshore de 1 GW de capacidad fue aprobado en 2006 y la autorización de obras en tierra concedida en 2007. Dos años después, London Array comienza las obras de la subestación de tierra en Cleve Hill, en la costa de Kent. Los trabajos offshore no arrancaron hasta el 2011.
Construcción
La construcción arranca con la subestación de tierra de Cleve Hill, cerca de un pueblo de Kent llamado Graveney. Esta subestación era necesaria por la cantidad de energía que produciría el parque eólico marino, que debía llevarse directamente a la red eléctrica nacional, de 400 KV, así que se ubicó cerca de la línea eléctrica Caterbury-Kemsley, conectándose a la misma. Su diseño tuvo en cuenta el entorno, lo que requirió levantar un muro de hormigón de 10m de alto, diseñado con paneles que reflejan a los viandantes; la creación de una meseta artificial para establecer los cimientos de la subestación; el uso de 150.000 m3 de tierra procedentes del movimiento de tierras para la formación de montículos que redujeran el impacto visual; así como la plantación de 10.000 árboles y arbustos en dichos montículos.
La unión de la subestación con el sistema eléctrico implicó la conexión a la red eléctrica aérea, suprimiendo algunas torretas de la línea de la red nacional. Este complejo alberga cuatro transformadores, que permiten aumentar la potencia de la energía procedente del parque eólico, a los 400 KV necesarios de la red nacional. La energía llega a la subestación procedente de dos subestaciones situadas en pleno mar, que conectan con la subestación de Cleve Hill mediante grandes cables enterrados en el lecho marino. Todo el equipamiento eléctrico está ubicado en una zona exterior del complejo de Cleve Hill, que se completa con un edificio que alberga principalmente el área de gestión de London Array.
Dentro de esta primera fase del proyecto, también se contempló la parte offshore, iniciada en 2011, al tiempo que terminaron los trabajos de la parte onshore. Las obras en el mar implicaron la colocación de las bases de sujeción de las turbinas en el lecho marino. Para ello se utilizaron monopilotes de 650 toneladas a partir de tubos de acero de 68 m de alto y 5,7 m de ancho, clavados en el fondo del mar. En total se utilizaron 177 pilotes, 175 para las turbinas y 2 más para las subestaciones marinas.
Después se colocaban encima, mediante grúas marinas las piezas de transición, de 28 m de altura y color amarillo para que sean más visibles por barcos y aviones. Estas disponen de escalerillas de acceso que facilitan el mantenimiento de los molinos.
Finalmente se colocaron las turbinas de Siemens, con una potencia de 3.6 MW cada una y 87 m de altura sobre el nivel del mar. Equipadas con un nuevo rotor Siemens de 120 m, tienen tres palas cada una y son de color gris. Estas turbinas generan electricidad a partir de vientos superiores a los 3 m/s o 7 mph aproximadamente, pudiendo alcanzar la máxima potencia a los 13 m/s o 29 mph. Con vientos superiores a los 25 m/s las turbinas inician el cierre por seguridad.
Puede terminar de leer este reportaje en la revista Tecnoenergía nº117 del mes de septiembre.




















































