Gestión inteligente del agua: la tecnología existe, el reto está en utilizarla
Periodista especializada en energía, eficiencia energética e instalaciones · Interempresas Media
28/05/2026
La gestión inteligente del agua y la digitalización aplicada a las instalaciones hidráulicas centraron el tercer bloque del desayuno de trabajo organizado por El Instalador-Interempresas y con el patrocinio de Efintec, donde representantes de ingenierías, fabricantes, instaladores, arquitectos, facility managers y asociaciones sectoriales analizaron los principales retos que afronta el sector para avanzar hacia una gestión más eficiente, conectada y sostenible de los recursos hídricos. Los participantes coincidieron en que la tecnología disponible ya permite monitorizar consumos, detectar fugas y optimizar instalaciones, aunque persisten importantes carencias en el análisis de los datos, la digitalización de las redes y la implantación de estrategias de control que permitan transformar esa información en ahorro real de agua y energía.
La jornada contó con la participación de Silvia González, de la comisión de Aguas Grises y Pluviales de Aquaespaña; Xavier Martínez, director técnico de Bis Systems y miembro de ACI; Iván Capdevila, del Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya (CEEC) y director de Energía y Sostenibilidad en Wattega; Manel Jarrega, presidente de la Associació Facility Management; Víctor Viscor, socio-arquitecto de Societat Orgànica y representante del COAC; Albert Soriano, responsable de la comisión de agua de Fegicat; Maite Serra, secretaria general de Agrival; Óscar Lajara, responsable técnico de Watts Ind Ibérica, S.A.; Enric Martin, de ACO y Elio Díaz, Managing Director Europe de Leo Pump; además de Farners Salvi, directora de Efintec, y Raul Rodríguez, director general de Fegicat.
Uno de los principales consensos del debate fue que el sector dispone ya de tecnología suficiente para monitorizar y optimizar el consumo de agua, pero que el verdadero problema radica en la falta de uso y análisis de los datos disponibles. “Hay mucho que no se mide y luego hay datos que no se utilizan”, resumió Manel Jarrega, quien lamentó que muchos sistemas de gestión técnica de edificios (BMS) “están ahí criando polvo” sin que nadie analice realmente la información que generan.
En la misma línea, Iván Capdevila aseguró que “existe tecnología y existen sistemas de introducción de energía y de agua que son baratos comparado con el coste de las instalaciones, pero o no se instalan o se instalan y nadie los mira”. A su juicio, el problema es principalmente cultural: “Ha faltado un cambio cultural de vigilar y gestionar los datos”. En este sentido, defendió que herramientas como la inteligencia artificial o las alarmas predictivas pueden facilitar la gestión y automatizar procesos, aunque advirtió de que “alguien tiene que programarlo y organizarlo”.
Desde el ámbito de la instalación, Albert Soriano reconoció que la demanda de soluciones digitales avanza especialmente en el sector terciario e industrial. “Cada vez hay una mayor demanda de digitalización y monitorización”, afirmó, aunque puntualizó que en el residencial todavía depende mucho del nivel de la vivienda y de la inversión que quiera asumir el usuario final. “A nivel de instaladores se hace un esfuerzo por monitorizar, pero hay mucho camino por recorrer”, añadió.
Jarrega también reivindicó la necesidad de acompañar la digitalización con la incorporación de personal cualificado que sepa interpretar los datos.
El debate también abordó los riesgos de una digitalización indiscriminada. Víctor Viscor advirtió del impacto ambiental asociado a los centros de datos y al procesamiento masivo de información. “Tenemos que enfocar muy bien cuáles son los datos que queremos, para que eso no genere una marea de datos incontrolados que además conlleva un consumo de agua muy superior”, señaló. “El dato por el dato no dice nada”, insistió.
En paralelo, los participantes coincidieron en que la monitorización y el control de las redes de distribución será uno de los grandes focos de desarrollo en los próximos años. Raúl Rodríguez recordó que aproximadamente “el 25% del recurso del agua se pierde en la red de distribución por fugas”, una situación que, según explicó, llevó a muchos ayuntamientos a acelerar inversiones tras las restricciones derivadas de la sequía.
Óscar Lajara, de Watts, incidió en la necesidad de avanzar en la digitalización de válvulas y sistemas de regulación de presión. “Aquí tenemos que avanzar mucho con esta tecnología de una manera mucho más rápida y eficaz”, afirmó, poniendo como ejemplo municipios donde las variaciones de presión siguen provocando problemas de suministro.
Desde la ingeniería, Xavier Martínez defendió que el reto ya no es tecnológico, sino de operación y mantenimiento. “El problema no es tecnológico, es un problema de conducción”, aseguró. Según explicó, hoy existen BMS y sistemas de control pero “no se hace nada con esos datos”. Martínez puso como ejemplo modelos de explotación basados en incentivos económicos ligados al ahorro energético y al rendimiento operativo de los edificios, y defendió una visión integral que conecte agua, energía y digitalización.
Precisamente, el componente económico apareció de forma recurrente durante el debate, constatando que solo se implementan estas tecnologias si hay un impacto económico; por convicción es mucho más difícil.
La posibilidad de trasladar al agua sistemas tarifarios similares a los de la electricidad fue otro de los asuntos que centró el debate. Víctor Viscor planteó que el sector hídrico debería avanzar hacia modelos más vinculados al momento del consumo y a la descarbonización energética del bombeo. Raúl Rodríguez, por su parte, recordó que actualmente todos los edificios residenciales tienen contadores puramente mecánicos y que, sin sistemas de monitorización conectados, "resulta imposible implantar políticas avanzadas de gestión o incentivos al ahorro".
Otro de los temas abordados fue la transparencia de las compañías distribuidoras de agua. Albert Soriano denunció “un cierto nivel de opacidad” a la hora de compartir datos de telemetría o monitorización con las empresas instaladoras. Una situación que, a su juicio, “dificulta que se puedan mejorar soluciones”. En respuesta, Agustí Ferrer recordó la reciente aprobación del real decreto sobre el sello de transparencia en el sector del agua, una iniciativa que busca reforzar la comunicación con la ciudadanía y justificar futuras inversiones y revisiones tarifarias.
El BIM y los gemelos digitales también salieron en el debate. Enric Martin explicó que hoy ya es posible desarrollar modelos digitales avanzados, aunque “nadie los paga”. Según indicó, el verdadero salto llegará cuando la explotación y el mantenimiento de los edificios exijan trabajar con este tipo de herramientas. Xavier Martínez coincidió en que antes de sofisticar los modelos digitales es necesario disponer de buenos datos reales de consumo que permitan dimensionar correctamente las instalaciones.
El bloque concluyó aterrizando el debate en soluciones inmediatas para el usuario final. Maite Serra explicó que el sector de la grifería “está totalmente adaptado” a las nuevas exigencias europeas en ahorro de agua. "Existen en la actualidad grifos específicos de ahorro, como son los grifos temporizados y electrónicos. Además, hay opciones de grifería con elementos de ahorro de agua y energía, con apertura en frío para no accionar el agua caliente y los aireadores en el grifo que permiten la reducción de caudal con el consiguiente ahorro de agua". Por su parte, Óscar Lajara apostó por extender tecnologías físicas de tratamiento del agua, como sistemas antical sin consumo adicional de agua ni sales, con el objetivo de reducir desperdicios y mejorar la sostenibilidad de las instalaciones domésticas.

















































































