Convesa desarrolla en Móstoles una solución de chimenea aislada KE para garantizar la evacuación segura de los gases de escape en un sistema de respaldo energético industrial
Evacuación de gases en grupos electrógenos: una instalación industrial con exigencias propias de una infraestructura crítica
La continuidad energética es un aspecto cada vez más relevante en instalaciones industriales, logísticas, comerciales y técnicas. En muchos sectores, una interrupción del suministro eléctrico puede afectar a la producción, la seguridad de los procesos, la conservación de materiales o la prestación de servicios esenciales. Por eso, los grupos electrógenos forman parte de la estrategia de respaldo en un número creciente de edificios e infraestructuras.
Sin embargo, la fiabilidad de un grupo electrógeno no depende únicamente del motor, del alternador o del cuadro eléctrico. Para que el sistema pueda arrancar, tomar carga y mantenerse operativo en condiciones de seguridad, también es necesario resolver correctamente los elementos auxiliares asociados al funcionamiento del motor térmico. Entre ellos, la evacuación de los gases de escape es uno de los puntos más importantes.
Esta misma lógica es especialmente relevante en los Data Centers, donde la continuidad operativa exige que todos los sistemas críticos respondan de forma coordinada. Aunque el caso que se expone a continuación corresponde a una instalación industrial, sus exigencias técnicas son plenamente extrapolables a otros entornos en los que el respaldo energético debe funcionar con garantías: cálculo previo, control de la contrapresión, resistencia térmica, estanqueidad, trazado seguro, suportación y mantenimiento.
El proyecto: evacuación de gases en una nave industrial de gran altura
La actuación se llevó a cabo en una nave industrial situada en Móstoles, en una instalación vinculada a actividad productiva. El reto consistía en conducir los gases de escape de los grupos electrógenos hasta la cubierta de la nave mediante una chimenea aislada, con las prestaciones necesarias para responder a las condiciones de temperatura, presión y velocidad propias de este tipo de humos.
En instalaciones de estas características, el conducto no puede entenderse como un simple elemento de salida. Debe formar parte del diseño funcional del conjunto. Los gases expulsados por un grupo electrógeno pueden alcanzar temperaturas elevadas, circular en condiciones de elevada presión positiva y generar solicitaciones mecánicas asociadas a vibraciones, cambios de régimen y dilataciones. Si el sistema no está correctamente dimensionado, puede penalizar el rendimiento del equipo, comprometer la estanqueidad o generar riesgos en zonas próximas al trazado.
Además, en una nave de gran altura, la definición del recorrido cobra especial importancia. No solo se trata de alcanzar la cubierta, sino de hacerlo con una solución segura, estable, accesible y compatible con el edificio. El trazado puede incorporar tramos horizontales, verticales, cambios de dirección, pasos por elementos constructivos y puntos de anclaje que deben resolverse antes de la instalación.
Cálculo previo: la base de una solución segura
Antes de definir la chimenea, el primer paso fue realizar el cálculo de la sección necesaria para garantizar una salida adecuada de los gases de escape. Este cálculo es fundamental para que la instalación funcione dentro de los márgenes previstos y conforme a las exigencias técnicas del equipo.
Para ello se analizaron los datos específicos de los humos expulsados por los grupos electrógenos: temperatura, caudal y presión, principalmente. Estos parámetros condicionan directamente el diámetro de la chimenea, la elección del sistema, la resistencia térmica necesaria y la capacidad del conducto para trabajar en condiciones de seguridad.
También se estudió el trazado completo de la chimenea, teniendo en cuenta el recorrido horizontal, la altura del tramo vertical y los cambios de dirección. Cada codo, cada tramo y cada terminal influyen en el comportamiento final del sistema. Por este motivo, en instalaciones asociadas a grupos electrógenos es imprescindible evitar soluciones basadas únicamente en criterios de espacio disponible o facilidad de montaje.
Otro aspecto relevante fue el análisis de las condiciones de temperatura y presión del entorno donde se instala la chimenea. La solución debía ser compatible tanto con el funcionamiento del grupo como con el edificio que la integra.
De la ingeniería a la lista de piezas
Una vez calculada y dimensionada la chimenea, se elaboró la lista exacta de componentes necesarios para la instalación. Este paso permite trasladar el cálculo técnico a una solución constructiva concreta, evitando improvisaciones en obra.
La definición incluyó tramos rectos, codos, terminaciones, adaptadores, soportes y accesorios necesarios para completar el recorrido hasta cubierta. En un sistema de evacuación de gases para grupos electrógenos, la coherencia entre cálculo, producto e instalación es esencial. No basta con seleccionar un conducto adecuado: cada pieza debe responder a las exigencias de temperatura, presión, estanqueidad, estabilidad mecánica y mantenimiento.
En este proyecto se optó por una chimenea aislada de la gama KE, una solución de doble pared diseñada para aplicaciones con grupos electrógenos. Este tipo de sistema permite conducir gases de escape a alta temperatura, contribuyendo al aislamiento del conducto y a la seguridad del entorno inmediato.
La instalación combinó pared interior y exterior en acero inoxidable, diámetro adaptado a las necesidades del proyecto y elementos de soporte específicos. También se contemplaron soluciones para el cambio de tramo simple a doble, el paso por elementos constructivos y la terminación exterior en cubierta.
Instalación y ejecución en obra
La instalación fue realizada por Conductaire, empresa encargada de ejecutar el montaje del sistema definido. En este tipo de actuaciones, la correcta instalación es tan importante como el cálculo previo. Una unión mal ejecutada, un soporte insuficiente o un punto de paso incorrectamente resuelto pueden convertirse en una debilidad del conjunto.
La chimenea debía quedar correctamente alineada, soportada y preparada para absorber las condiciones propias del funcionamiento del grupo electrógeno. Esto implica prever dilataciones, vibraciones, esfuerzos mecánicos y posibles necesidades futuras de inspección o mantenimiento.
En instalaciones industriales y en infraestructuras críticas, la evacuación de gases no debe contemplarse únicamente desde el momento de la puesta en marcha. También debe pensarse para su vida útil: accesibilidad, revisión de uniones, inspección de soportes, comprobación de terminales y detección de posibles puntos de fuga o corrosión.
Una chimenea industrial no es un simple conducto de salida: forma parte del diseño funcional y de la seguridad del grupo electrógeno
Resultado: continuidad energética con una evacuación segura
El resultado es una chimenea aislada correctamente calculada, dimensionada e instalada, dispuesta para dar servicio al sistema de respaldo energético de la instalación. Con esta solución, el cliente dispone de una evacuación de gases adecuada para sus grupos electrógenos, lo que contribuye a mantener su actividad industrial en situaciones en las que el suministro de la red principal pueda fallar.
Este tipo de actuaciones demuestra la importancia de abordar la evacuación de gases desde una visión técnica completa. El grupo electrógeno puede ser el elemento más visible del respaldo energético, pero su funcionamiento seguro depende también de sistemas auxiliares que deben responder con el mismo nivel de fiabilidad.
La fiabilidad de un grupo electrógeno depende tanto del equipo como de un sistema de evacuación de gases correctamente calculado, dimensionado e instalado
Una lógica aplicable a Data Centers
En los Data Centers, esta reflexión adquiere una relevancia aún mayor. La continuidad operativa es uno de los principios básicos de este tipo de infraestructuras. Servidores, sistemas de refrigeración, alimentación ininterrumpida, control, seguridad y grupos electrógenos deben funcionar como parte de un sistema interdependiente.
Cuando un grupo electrógeno entra en servicio, la chimenea debe evacuar los gases de escape sin fugas, sin sobrecalentamientos y sin generar una contrapresión que afecte al rendimiento del equipo. Además, el trazado debe coordinarse con salas técnicas, cubiertas, fachadas, tomas de aire, climatización, protección contra incendios y mantenimiento.
Por eso, aunque cada proyecto tenga sus propias condiciones, el criterio técnico es común: calcular antes de instalar, dimensionar con los datos reales del equipo, seleccionar una solución adecuada a temperatura y presión, prever soportes y dilataciones, garantizar la estanqueidad y facilitar el mantenimiento posterior.
En una infraestructura crítica, la fiabilidad no se consigue solo con grandes equipos. También depende de elementos que no siempre se ven, pero que resultan decisivos para que todo funcione cuando más se necesita. La evacuación de gases de los grupos electrógenos es uno de ellos.















































































