The Wellness Economy: la transformación global ya ha llegado al 'bienestar inmobiliario'
Tomas Higuero, CEO de Grupo Aire Limpio
16/04/2025
En 2023, según los datos del GWI, esta economía alcanzó un valor sin precedentes de 6,3 trillones de dólares, lo que representa el 6,03% del PIB mundial. La Wellness Economy está redefiniendo cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos con nuestro entorno. Su crecimiento responde a un cambio cultural en el que el bienestar físico, mental y ambiental se ha convertido en una prioridad, impulsando la demanda de productos, servicios y espacios diseñados para mejorar la calidad de vida.
Y las expectativas a futuro son halagüeñas. Según el Global Wellness Institute, hasta 2028 crecerá a un ritmo anual del 7,3% lo que le permitirá alcanzar un valor de 9 billones de dólares, consolidándose como un motor clave del desarrollo urbano, la salud y el estilo de vida.
Abarca once sectores clave, y cada uno de ellos impulsa el bienestar en diferentes áreas de nuestra vida. Así, con valores por encima de los 1.000 billones de dólares, se sitúan sectores como el cuidado personal y belleza; alimentación saludable y control de peso, y la actividad física. Les siguen el turismo de bienestar; salud pública y medicina personalizada; medicina tradicional y complementaria, y en la séptima posición, con un valor de 438,2 billones de dólares, el “bienestar inmobiliario”. Por detrás, con valores menores, quedarían el bienestar mental; spas; fuentes termales y minerales, y bienestar laboral.
Y es que en el centro de esta transformación está el cuidado, no solo como una práctica individual, sino como un principio colectivo que impacta directamente en el medio construido. Los edificios y espacios urbanos ya no se conciben solo como infraestructuras, sino como entornos que integran elementos estratégicos para el bienestar.
Iluminación natural, calidad del aire, materiales sostenibles, diseño centrado en la salud... En un mundo donde el bienestar es una prioridad global, estas soluciones ya no son una opción, sino una necesidad.
Wellness Real Estate: centrados en el bienestar de las personas
El Wellness Real Estate hace referencia a proyectos de edificación que, desde sus etapas iniciales de diseño, se idean para poner el bienestar de las personas como prioridad. Este enfoque impulsa la creación de espacios que apoyan activamente la salud física, emocional y social de quienes los habitan.
Esta nueva forma de concebir los espacios responde directamente a una demanda cada vez más visible: las personas esperan más de los lugares donde viven, trabajan y se relacionan, y el mercado inmobiliario está comenzando a adaptarse a esta realidad.
Aunque el bienestar inmobiliario aún representa una fracción del mercado total, su crecimiento es significativamente superior al de los sectores tradicionales. En Estados Unidos, referente en este ámbito, su valor ya supera los 580.000 millones de dólares, más del triple de la estimación global del GWI, con tasas de crecimiento que cuadruplican la media y primas de rentabilidad que oscilan entre el 24% y el 146%, dependiendo del tipo de activo. Además, se espera que se incorporen 288 Mm² nuevos de Wellness real estate solo en EEUU, hasta el 2030.
Esta combinación de demanda creciente, diseño intencionado y retorno financiero posiciona al Wellness Real Estate como una de las oportunidades más relevantes y transformadoras dentro del sector, tocando además mercados tan relevantes como el de oficinas, residencial y hotelero, con particularidades en cada uno de ellos.
Wellness para oficinas, residencial y hoteles
Por ejemplo, las oficinas están evolucionando hacia ecosistemas de bienestar cuyo objetivo es impulsar la productividad y retención de talento. Por ello, ganan terreno los espacios de alto rendimiento, ubicados estratégicamente cerca de transporte público y de servicios esenciales como restaurantes, gimnasios o zonas verdes. Este tipo de espacios proporcionan mejores retornos no sólo a sus inquilinos (atracción de trabajadores, productividad…) sino también a sus propietarios (rentas superiores, mayor valor y liquidez del activo…).
Respecto al bienestar en el ámbito residencial, ha pasado de ser un lujo a una necesidad esencial, dada la creciente concienciación sobre el impacto del entorno en la salud física y mental. Hoy, las personas buscan hogares que integren luz natural, materiales sostenibles y acceso a la naturaleza, pero también espacios que fomenten la comunidad. Y los desarrollos responden a esta demanda con mejor ventilación y calidad de aire; centros de fitness; áreas de coworking y espacios multifuncionales que fortalecen la conexión social y el sentido de pertenencia. Este enfoque no solo promueve estilos de vida más saludables, sino que redefine la vivienda como un espacio diseñado para convivir, trabajar y prosperar.
Finalmente, la industria hotelera está evolucionando hacia experiencias saludables, inmersivas y personalizadas, alineadas con los principios de la Wellness Economy. Hoteles y resorts ya no se limitan a ofrecer alojamiento, sino que crean entornos que impactan positivamente en el bienestar físico y emocional de los huéspedes antes, durante y después de su estancia. Las experiencias sensoriales juegan un papel clave en este cambio, integrando diseño biofílico, iluminación adaptativa, estrategias de ventilación avanzadas, materiales naturales y personalización en cada detalle.
Así se consigue, no solo mejorar la comodidad, sino también fortalecer la conexión entre el huésped y la marca. Y este principio, el de la “conexión”, está influyendo en otros sectores, como oficinas, retail y espacios deportivos, donde la personalización y el enfoque en el bienestar se están convirtiendo también en elementos diferenciadores, claves, en definitiva, para mejorar la lealtad y la percepción de marca.





























