Bruselas apuesta por acelerar la electrificación para sustituir los combustibles fósiles en calefacción y refrigeración
La Comisión considera que la descarbonización del sistema eléctrico, por sí sola, no será suficiente para alcanzar los objetivos climáticos europeos y defiende la necesidad de avanzar también en la electrificación de la demanda mediante la sustitución progresiva de los combustibles fósiles en los edificios, el transporte y la industria.
Con este objetivo, el Plan de Acción propone incorporar un objetivo jurídicamente vinculante de electrificación en el próximo paquete legislativo de la Unión de la Energía. Asimismo, plantea reformar la fiscalidad energética para reducir la diferencia de precio entre la electricidad y el gas, así como establecer un marco comunitario que permita a los Estados miembros reducir el IVA de tecnologías de electrificación como las bombas de calor, los vehículos eléctricos y las baterías domésticas.
Estrategia específica para calefacción y refrigeración
El documento incorpora además una Estrategia de Calefacción y Refrigeración, en la que se reconoce el papel determinante de los edificios para avanzar en la eliminación de los combustibles fósiles.
La Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB) valora positivamente este enfoque, aunque advierte de que el éxito de la transición dependerá de no centrar la estrategia en una única tecnología. La organización considera necesario combinar el despliegue de bombas de calor con actuaciones de eficiencia energética, energías renovables, almacenamiento y otras soluciones que permitan maximizar el rendimiento de los edificios.
En este sentido, Davide Sabbadin, responsable de Políticas de Clima y Energía de la EEB, señala que la Comisión acierta al reconocer que la electrificación requiere algo más que instalar un mayor número de bombas de calor. También destaca positivamente la creación de iniciativas como la Better Homes Partnership, orientadas a promover soluciones integradas, así como el impulso a modelos de negocio que eliminen el coste inicial para los usuarios y faciliten el acceso a sistemas de calefacción limpia.
No obstante, Sabbadin considera que la Comisión ha perdido la oportunidad de orientar con mayor claridad a los Estados miembros hacia el uso de bombas de calor con refrigerantes naturales, una tecnología que ya está disponible y que, según la organización, está mejor preparada para adaptarse a futuras restricciones sobre los gases fluorados y las sustancias PFAS.
Principales medidas del plan
Entre las actuaciones contempladas en el Plan de Acción para la Electrificación destacan:
- Un objetivo vinculante de electrificación del 46% para 2040, que se incorporará a la futura legislación de la Unión de la Energía. Aunque la EEB considera positivo este paso, entiende que el objetivo es poco ambicioso y recuerda que la UE dispone del potencial técnico necesario para funcionar íntegramente con energías renovables en 2040.
- La reforma de la fiscalidad de la electricidad, con el fin de reducir la diferencia de precio respecto al gas y hacer más competitivas las tecnologías libres de combustibles fósiles.
- Duplicar prácticamente las instalaciones anuales de bombas de calor antes de 2030, en comparación con los niveles registrados en 2025. La Comisión plantea que este despliegue vaya acompañado de actuaciones de rehabilitación energética, integración de energías renovables, almacenamiento y medidas de flexibilidad.
- El estudio de un Mecanismo de Mercado para la Calefacción Limpia, previsto para 2027, destinado a favorecer la implantación de bombas de calor y reducir la inversión inicial necesaria. La EEB considera que este instrumento podría acelerar su adopción si impulsa modelos de financiación innovadores y soluciones integradas de renovación.
- Un mayor aprovechamiento de los fondos europeos, incluidos los ingresos procedentes del ETS2 y del Fondo Social para el Clima, para facilitar el acceso de los hogares más vulnerables a tecnologías limpias. La organización ambiental considera que estas ayudas deberán complementarse con financiación nacional, procedimientos administrativos más ágiles y políticas que faciliten la implantación de soluciones integradas de independencia energética.
Más apoyo a las ciudades
El Plan también reconoce el papel de las administraciones locales en la transición energética y propone reforzar el apoyo a los planes municipales de calefacción y refrigeración mediante iniciativas como la European City Facility.
Sin embargo, la EEB considera que el alcance de estas medidas sigue siendo limitado y recuerda que los programas actuales solo llegan a una pequeña parte de los municipios europeos.
La organización también lamenta que el documento no defina con mayor precisión qué tipos de bombas de calor deberían priorizarse. A su juicio, el endurecimiento de la normativa europea sobre gases fluorados hace necesario orientar tanto a los consumidores como a las administraciones públicas hacia tecnologías preparadas para el largo plazo, eficientes, asequibles y de fácil mantenimiento. En este contexto, sostiene que las bombas de calor que emplean refrigerantes naturales deberían recibir un tratamiento prioritario, especialmente cuando su implantación se financie con recursos públicos.
















































































