IX Encuentro de Adime reivindicó el papel estratégico del sector ante el nuevo ciclo eléctrico y digital
La distribución de material eléctrico crecerá un 7,9% en 2026
Con la participación de más de 300 directivos, la asociación analizó en Madrid la evolución del mercado de la distribución profesional de material eléctrico, presentó las líneas maestras de su nueva etapa institucional y abordó el impacto de la inteligencia artificial generativa en la competitividad de las empresas del sector.
Adime celebró el pasado 3 de junio en Madrid su noveno encuentro sectorial, una jornada concebida para analizar el papel de la distribución profesional de material eléctrico en un contexto marcado por la electrificación, la digitalización, la concentración empresarial y la irrupción de nuevas herramientas tecnológicas. El encuentro reunió a distribuidores, fabricantes, asociaciones, colaboradores y representantes institucionales, y sirvió para presentar una radiografía actualizada del sector, así como las prioridades estratégicas de la asociación para los próximos años.
La sesión, conducida por Helena Candell, arrancó con una apelación directa a la propuesta de valor del canal de distribución en un entorno “cada vez más eléctrico”. La conductora de la jornada situó entre los temas centrales la transformación digital, la dependencia tecnológica, los nuevos modelos de negocio, la fidelización de clientes, la aparición de nuevos competidores, la resiliencia empresarial y la sostenibilidad. Todo ello en una jornada que también incorporó herramientas de networking a través de la aplicación del evento y códigos QR en las acreditaciones de los asistentes.
El presidente de Adime, Eduard Sarto, fue el encargado de realizar la apertura oficial de la jornada, en la que subrayó el carácter consolidado del encuentro dentro del sector. “Es un verdadero placer daros la bienvenida a este noveno Encuentro de Adime, un espacio que año tras año se consolida como punto de referencia para compartir ideas, experiencias y visión de futuro sobre nuestro sector”, afirmó ante los asistentes.
Anticipar, conectar y fortalecer
El lema elegido para esta edición —‘Anticipar, conectar y fortalecer el sector’— marcó el tono de la sesión. Sarto vinculó esta idea a un escenario en el que los cambios tecnológicos, económicos y regulatorios exigen una mayor capacidad de adaptación por parte de las empresas. “La electrificación, la digitalización, el avance tecnológico y las nuevas exigencias del mercado están redefiniendo la forma en que competimos, colaboramos y creamos valor”, señaló el presidente de Adime.
En su intervención, Sarto explicó el sentido de los tres conceptos que daban nombre al encuentro. “Anticipar, porque en un entorno tan dinámico no hay espacio para la demora; conectar, porque la colaboración efectiva entre todos los actores de la cadena de valor será clave para el éxito futuro; y fortalecer, para consolidar empresas más resilientes y competitivas en un entorno exigente y dinámico”, afirmó.
Uno de los grandes ejes de la jornada fue la inteligencia artificial generativa, una tecnología que, según Sarto, ya está modificando procesos y formas de decisión en numerosos sectores, incluido el de la distribución de material eléctrico. No obstante, el presidente de Adime quiso enmarcar la innovación desde una perspectiva empresarial y no meramente tecnológica. “La tecnología es una herramienta para potenciar nuestras capacidades, no para sustituirlas. El verdadero valor diferencial seguirá residiendo en nuestra capacidad de liderazgo y adaptación”, defendió.
Sarto cerró su bienvenida con una idea que acabaría recorriendo toda la jornada: la competitividad del sector dependerá tanto de la adopción tecnológica como de la cooperación entre los distintos actores de la cadena de valor.
Un mercado en máximos, pero con mayor concentración
Tras la apertura institucional, Adime presentó su análisis del sector de la distribución profesional de material eléctrico en España. La asociación estima que el mercado cerró 2025 con una facturación de 6.035 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 6,7% respecto al ejercicio anterior. En el caso de los socios de Adime, ese avance fue superior, con un incremento situado en torno al 7,5%-7,6%.
Esta cifra se sitúa a tan solo 43 millones del máximo sectorial alcanzado en 2007. Teniendo en cuenta estos datos, el presidente de Adime apuntó que 2025 puede considerarse un ejercicio histórico para el canal.
La evolución positiva se mantiene también en el arranque de 2026. Según los datos presentados por Adime, el primer cuatrimestre del año registró un crecimiento acumulado cercano al 6,97% para el conjunto de la distribución. En el caso de los socios de la asociación, ese crecimiento se sitúa por encima del 8%, lo que vuelve a evidenciar un comportamiento algo más dinámico que el del conjunto del mercado.
Basándose en los resultados del primer cuatrimestre, para este 2026, la asociación prevé un crecimiento del 7,9% impulsada por los segmentos de mayor tamaño.
Sin embargo, la jornada también dejó claro que el crecimiento del sector convive con un proceso de concentración empresarial. Adime cifró en 397 el número de empresas distribuidoras en 2025, con un total de 1.470 puntos de venta. En comparación con 2019, el sector cuenta con menos operadores, mientras que las compañías de mayor tamaño han ganado peso dentro del volumen total de facturación.
El presidente de Adime puso especial atención en la evolución de los distintos segmentos de facturación. Según explicó, las empresas de menor tamaño han perdido presencia relativa, mientras que las de mayor volumen han incrementado su participación. La asociación identificó una clara evolución hacia compañías medianas y grandes, con especial protagonismo de las empresas situadas por encima de los 50 millones de euros de facturación.
Sarto fue especialmente claro al abordar la situación de los distribuidores más pequeños. “No quiero ser ni alarmista ni pesimista, pero sí que es muy evidente que no están pudiendo seguir el ritmo”, afirmó. En su diagnóstico, estas empresas encuentran más dificultades para acometer inversiones, reforzar su capacidad logística, mantener niveles de stock adecuados, captar talento y ofrecer al mercado el mismo nivel de servicio que otros competidores de mayor dimensión. “Son las empresas hoy por hoy más vulnerables”, advirtió.
Un canal profesional más amplio y competido
El análisis de Adime no se limitó al perímetro tradicional de la distribución. La asociación también presentó una fotografía del canal profesional en su conjunto, incluyendo el papel de otros operadores que participan en la venta al cliente profesional. Según los datos expuestos durante la jornada, el canal profesional vinculado al material eléctrico movió en 2025 una facturación estimada de 8.324 millones de euros.
Dentro de ese conjunto, el material eléctrico continúa siendo el principal, con una participación del 72,5%. No obstante, Adime también puso sobre la mesa la presencia de otros canales y modelos de venta, como el canal online, los mayoristas de climatización que operan con parte de su producto en el ámbito del material eléctrico, las grandes superficies y la venta directa de fabricantes al cliente profesional.
La asociación apuntó, además, a un crecimiento del canal online entre 2021 y 2025, pasando de una facturación de 81 millones a los 167 millones que se alcanzaron en el ultimo ejercicio.
Nueva etapa institucional en Adime
La jornada tuvo también una dimensión interna relevante. Sarto recordó la asamblea general de Adime celebrada antes del evento, en la que se abría una nueva legislatura para los próximos cuatro años. El presidente confirmó su continuidad al frente de la asociación, pero explicó que esta nueva etapa vendrá marcada por una separación más clara entre la función institucional de la presidencia y la gestión ejecutiva.
“Para mí es un honor seguir siendo presidente los próximos cuatro años de Adime”, afirmó Sarto. No obstante, añadió que la nueva etapa debía consolidar “la separación entre las funciones institucionales del presidente y la gestión ejecutiva de la asociación”. En este sentido, destacó el papel de Miguel Asencio como director general, a quien cedió el relevo en la presentación para abordar la representatividad de los socios y el radar económico de la entidad.
Adime representa el 77% de la facturación
Miguel Asencio, director general de Adime, centró su intervención en el peso específico de la asociación dentro del conjunto del sector. Según explicó, los socios de Adime representan el 26,2% de las empresas de distribución, pero concentran el 76,7% de la facturación.
Asencio también puso de relieve la diferencia en estructura empresarial entre los socios de Adime y el resto del mercado. Según los datos presentados, los asociados cuentan con una media de 9,5 puntos de venta por empresa, frente a 1,7 en el resto de la distribución. La facturación media por punto de venta también es superior entre los socios de Adime, con 4,7 millones de euros frente a 2,9 millones en el resto del canal.
La cadena de valor eléctrica y su impacto económico
Adime amplió el foco más allá de la distribución para situar el peso del conjunto de la cadena de valor eléctrica dentro de la economía española. Según los datos presentados por Asencio, fabricantes, distribuidores e instaladores suman una facturación global estimada de 38.821 millones de euros. El valor agregado conjunto se sitúa en 11.343 millones de euros, mientras que el empleo alcanza los 191.363 trabajadores.
A partir de estas cifras, la asociación estima que el conjunto formado por fabricantes, distribuidores e instaladores representa el 0,71% del PIB español y el 0,94% del empleo del país. Asencio subrayó la importancia de disponer de estos datos para reforzar el relato sectorial ante las administraciones.
Esta lectura resulta especialmente relevante en un momento en el que la electrificación de la economía, la rehabilitación energética, la movilidad eléctrica, la automatización, la digitalización de edificios y la modernización de infraestructuras sitúan al material eléctrico en el centro de numerosos procesos de transformación. Para Adime, disponer de una medición precisa del impacto económico y laboral del sector es una herramienta clave para ganar visibilidad institucional.
Productividad, talento y digitalización
La intervención de Asencio también abordó algunas de las principales preocupaciones internas de los distribuidores. Entre ellas figuran la fidelización y captación de talento, la digitalización de procesos, la mejora de la productividad y la rentabilidad, así como la necesidad de gestionar de forma más sofisticada el circulante, los ‘stocks’ y la eficiencia operativa.
El director general de Adime destacó que el sector debe trabajar la productividad desde una perspectiva amplia. “Nos toca trabajar la productividad en serio”, afirmó. Pero advirtió de que no se trata solo de medir ventas por empleado, sino de avanzar hacia “una productividad global”, basada en “eficiencia, gestión del circulante, gestión de los stocks” y otros factores clave para la competitividad.
Los datos presentados por Adime muestran, además, que los socios de la asociación han incrementado sus empleados totales un 1,6%, mientras que los empleados de ventas han aumentado un 10,6%. Para Asencio, este último dato evidencia “una apuesta clarísima por la comercialización”. Frente a ello, las ventas a través de comercio electrónico entre distribuidores e instaladores se mantienen todavía en niveles bajos, lo que muestra que el canal profesional sigue teniendo recorrido en digitalización comercial.
La inteligencia artificial como palanca de competitividad
La jornada culminó con la intervención de Néstor Guerra, experto en innovación, quien ofreció una ponencia centrada en el estado actual de la inteligencia artificial generativa y sus implicaciones para las empresas. Guerra planteó su intervención con dos objetivos: ofrecer “una fotografía más o menos clara de lo que está ocurriendo en la industria” y compartir casos de uso que permitieran entender el momento tecnológico actual.
Su diagnóstico fue contundente. “Lo que se ha mejorado en los últimos cuatro meses equivale a lo que se ha mejorado en los últimos cinco años”, afirmó. A su juicio, la velocidad de evolución de los modelos obliga a revisar muchas de las ideas que las empresas podían tener sobre la IA hasta hace muy poco tiempo. “Estamos en un momento bastante desconcertante”, señaló.
Guerra introdujo la conocida paradoja de Moravec para explicar una de las claves de la inteligencia artificial: las máquinas pueden resolver con gran eficacia determinadas tareas cognitivas complejas, pero siguen mostrando dificultades en actividades aparentemente sencillas vinculadas al sentido común o a habilidades humanas básicas. A partir de ahí, defendió que la tecnología debe entenderse como un amplificador de capacidades y no como una sustitución directa del trabajo humano.
“No es un ejercicio de hombres contra máquinas, es un ejercicio de lo que somos capaces de hacer con la tecnología”, afirmó Guerra. Para el ponente, la cuestión no es únicamente si una máquina reemplaza una tarea, sino cómo una persona apoyada en estas herramientas puede multiplicar su capacidad de análisis, producción, comunicación o gestión.
De los chatbots a los agentes
Guerra propuso una lectura por niveles de la evolución de la inteligencia artificial. El primer nivel corresponde a los chatbots, herramientas conversacionales capaces de responder, redactar, resumir o analizar información. El segundo nivel lo ocupan los razonadores, modelos capaces de descomponer problemas complejos, trabajar con cadenas de razonamiento y mejorar la precisión de sus respuestas. El tercer nivel corresponde a los agentes, sistemas que no solo responden, sino que ejecutan acciones.
Guerra completó su explicación con dos estadios superiores. El cuarto nivel lo situó en los denominados innovadores, sistemas capaces de generar nuevo conocimiento más allá de los datos empleados en su entrenamiento, con aplicaciones todavía vinculadas principalmente a la investigación científica. El quinto correspondería a la inteligencia artificial general, una tecnología de propósito amplio que no estaría limitada a una única tarea o dominio. No obstante, el experto precisó que esta última fase aún no existe como producto comercial ni como producto de investigación disponible.
Guerra lo resumió de forma gráfica: “Nivel número uno, una máquina que habla como un papagayo; nivel número dos, una máquina que habla con juicio; nivel número tres, una máquina que hace”. En su intervención, explicó que los agentes representan un cambio cualitativo, porque permiten pasar de pedir una respuesta a delegar una tarea concreta, como buscar información, preparar documentos, gestionar una reserva o interactuar con aplicaciones.
Para un sector como el de la distribución profesional de material eléctrico, esta evolución puede tener aplicaciones relevantes. La IA puede apoyar la atención al cliente, el soporte técnico a instaladores, la formación interna, el análisis de catálogos y fichas técnicas, la preparación de documentación comercial, la gestión del conocimiento interno o la automatización de tareas administrativas. También puede ayudar a los equipos comerciales a organizar información, preparar propuestas y responder de forma más ágil a las necesidades del cliente profesional.
Modelos, herramientas y brecha competitiva
Guerra también advirtió sobre la necesidad de distinguir entre fabricantes, modelos y herramientas de IA. En su opinión, el mercado está lleno de aplicaciones concretas, pero las capacidades principales se concentran en un grupo reducido de fabricantes capaces de entrenar grandes modelos. “Estamos rodeados de cientos de miles de herramientas”, afirmó, antes de lanzar una advertencia: “Todos los modelos terminarán devorando a todas las herramientas”.
Con esta idea, el ponente quiso señalar que muchas aplicaciones actuales pueden quedar absorbidas por los propios modelos a medida que estos incorporen nuevas capacidades. Por ello, recomendó a las empresas mirar más allá de la herramienta de moda y entender qué fabricante, qué modelo y qué arquitectura tecnológica hay detrás de cada solución.
También alertó sobre una posible brecha entre empresas con acceso a modelos avanzados y empresas que trabajen únicamente con versiones gratuitas o de menor rendimiento. Según explicó, la capacidad de cómputo y el coste de las inferencias pueden condicionar el acceso futuro a las tecnologías más potentes, generando distintas velocidades de adopción entre compañías en función de los recursos que puedan dedicar.
Néstor Guerra, cofundador y Consultor en NCompany, y Experto en Innovación Corporativa, Tecnología e Inteligencia Artificial.
Programar y trabajar de otra manera
Otro de los mensajes más disruptivos de la ponencia fue el cambio que la IA introduce en actividades tradicionalmente especializadas, como la programación. Guerra mostró ejemplos de desarrollo mediante lenguaje natural y resumió el cambio con una frase directa: “Programar hoy es algo muy diferente a lo que yo tuve en la escuela de ingenieros”.
Este planteamiento no se limita al software. El ponente explicó que la interacción con ordenadores, aplicaciones y herramientas digitales tenderá a ser cada vez más conversacional. Las interfaces basadas en botones, menús y clics pueden dar paso progresivamente a instrucciones en lenguaje natural. En términos empresariales, esto abre la puerta a una transformación profunda de los procesos de oficina, la generación de presentaciones, el tratamiento de imágenes, la gestión de documentos o el análisis de información.
Guerra cerró su intervención con una comparación directa con la electricidad. “No podremos entender el progreso humano sin esto. Como no lo podemos entender sin energía eléctrica”, afirmó. El experto situó la inteligencia artificial como una nueva infraestructura transversal capaz de modificar la forma de producir, organizar y competir. “La IA es, y será, capaz de hacer cosas que hoy nos parecen increíbles, del mismo modo que en otra época habría parecido asombroso pulsar un botón y que se iluminara todo este auditorio”, concluyó Néstor Guerra.
Un distribuidor más estratégico
El XI Encuentro de Adime dejó una lectura de fondo: la distribución profesional de material eléctrico sigue creciendo y mantiene un papel central en la cadena de valor, pero el entorno competitivo exige nuevas capacidades. La concentración del mercado, la presión sobre la productividad, la captación de talento, la digitalización comercial, la interlocución institucional y la adopción inteligente de nuevas tecnologías son ya variables decisivas para el futuro del canal.
En este contexto, Adime persigue posicionarse como voz, punto de encuentro y radar. Su nueva etapa institucional, apoyada en una estructura más profesionalizada, busca reforzar la posición del distribuidor ante administraciones, fabricantes, instaladores y nuevos competidores.
La jornada mostró que el futuro del sector no dependerá únicamente del crecimiento de la demanda vinculada a la electrificación. También dependerá de la capacidad de las empresas para anticiparse, cooperar, ganar eficiencia y convertir la tecnología en una herramienta real de competitividad. En ese contexto, la distribución de material eléctrico está llamada a defender su valor añadido no solo como canal de venta, sino como agente clave para garantizar disponibilidad, servicio, conocimiento técnico, seguridad y cercanía al cliente profesional, que será clave en la transición energética.























































































