La importancia de la calidad ambiental en las residencias de mayores
Luis Satrústegui, responsable de Grandes Cuentas de Aire Limpio
27/03/2026
Por poner solo algunos ejemplos, el deterioro del sistema inmunitario propio del envejecimiento, denominado inmunosenescencia, incrementa el riesgo ante enfermedades relacionadas con el estrés térmico y una calidad del aire deficiente. Por otra parte, la salud física y cognitiva también se resiente, ya que unas condiciones ambientales inadecuadas pueden acelerar el deterioro cognitivo, provocando aislamiento social y aumentando el riesgo de depresión, lo que en el medio plazo deteriora la movilidad y la salud física en general.
Otra variable que debemos tener en cuenta es que las personas mayores tienen menor capacidad para regular su temperatura corporal, con una percepción térmica reducida que los lleva a necesitar temperaturas más altas y estables (22-24°C en invierno y 24-26°C en verano).
Finalmente, la movilidad limitada y sus patologías asociadas implican que las personas mayores permanezcan más tiempo en espacios interiores, en comparación con otros grupos de edad. Todas estas circunstancias otorgan una importancia crucial a mantener niveles adecuados de ventilación y confort térmico, imprescindibles para garantizar un entorno saludable y seguro, en términos de calidad ambiental interior.
¿Cuáles son las condiciones de calidad ambiental exigibles en las residencias de mayores?
- Temperatura ambiental: adaptada a las necesidades térmicas de los mayores, con temperaturas de entre 22 y 24 °C en invierno y entre 24 y 26 °C en verano.
- Humedad relativa: El rango óptimo para prevenir problemas respiratorios e infecciones es de entre el 40% y el 60%.
- Ventilación: La concentración de CO2 no debe superar los 500 ppm (en zonas IDA 2) y los 350 ppm (en zonas IDA 1), por encima del nivel exterior. Las renovaciones de aire deben realizarse entre 6 y 8 veces por hora.
- Filtración del aire: Estudios recientes determinan que se han detectado tasas elevadas de PM2.5 en residencias existentes, por lo que sería recomendable un filtrado mínimo: ePM2.5 85% y ePM1 90%.
- Compuestos Orgánicos Volátiles (COV): Las zonas cercanas a cocinas y comedores requieren especial atención y ventilación incrementada mientras están operativas para evitar la acumulación de COV, como formaldehído.
- Confort acústico: Los niveles máximos de ruido recomendados son de 35 dB(A) en habitaciones y 40 dB(A) en otras áreas.
Normativa específica y recomendaciones
Para garantizar unas condiciones adecuadas, existen diversas normativas y estándares que establecen unos requisitos específicos. Así, el RITE establece un nivel de calidad del aire interior IDA 2 (Aire de buena calidad) para las residencias de mayores, debido a las características fisiológicas propias de los residentes.
Por otro lado, la Norma UNE-EN 16798-1:2020 establece los requisitos relacionados con el confort térmico, la calidad del aire interior y otros aspectos ambientales en edificios, incluyendo específicamente a las residencias de mayores. En ese sentido, recomienda la categoría más exigente en cuanto a confort térmico y calidad del aire, adaptándose a la baja tasa metabólica y al control térmico limitado de los residentes mayores.
Finalmente, los estándares ASHRAE (189.3 y 170) incorporan también exigencias elevadas en eficiencia energética y sostenibilidad, asegurando que los sistemas de ventilación y climatización no solo mantengan un entorno saludable, sino que también reduzcan el consumo energético y las emisiones de carbono.
Otras consideraciones de especial interés
Más allá de lo que indica la normativa, es fundamental que los sistemas de climatización permitan ajustes precisos, según las necesidades de salud y preferencias térmicas individuales de cada residente. Además, las residencias deberían contar, como mínimo, con sensores de CO2, temperatura y humedad, así como otros dispositivos de monitoreo ambiental.
Sólo así se pueden controlar automáticamente los sistemas de ventilación, según las necesidades reales, y anticipar posibles incidencias en los equipos de climatización, asegurando de esta forma una calidad de aire adecuada y constante.
De hecho, ya existen sondas combinadas que monitorean parámetros exigidos en algunos estándares internacionales de calidad ambiental, como la temperatura, humedad, CO2, partículas en suspensión de diferentes tamaños (PM10, PM2.5 y PM1), ruido y compuestos orgánicos volátiles (VOC).
Condiciones de ventilación específicas
Para garantizar una ventilación óptima, es recomendable aplicar los criterios de la UNE-EN 16798-1:2020, optando por la categoría IEQ1 de máxima exigencia.
La tasa de ventilación en la zona de respiración (Q???) se calcula combinando la ventilación por ocupación y la debida a las emisiones del edificio, según una fórmula compleja cuyos parámetros permiten determinar las renovaciones de aire necesarias en habitaciones, salas médicas, comedores y otros espacios comunes, adaptándolos al tamaño y al uso de cada área.
De este modo, se asegura un aporte de aire fresco suficiente para reducir concentraciones de CO2, alérgenos y patógenos, manteniendo así un ambiente saludable.
Por tanto y como conclusión, el impacto directo que tiene la calidad ambiental interior en el bienestar físico y emocional de nuestros mayores es un factor clave a tener en cuenta para la gerencia operativa de las residencias, un sector de actividad creciente en la actualidad, dado el aumento de la esperanza de vida poblacional, que han convertido las residencias en entornos de cuidado integral.





































































