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Conductos EI y CTE: garantizar la resistencia al fuego para evitar la transmisión de incendios

En edificios industriales, terciarios y de infraestructuras críticas, los sistemas de evacuación de humos desempeñan un papel determinante dentro de la estrategia global de protección contra incendios. Más allá de su función básica de conducción de gases hacia el exterior, los conductos forman parte activa del sistema de compartimentación exigido por el Código Técnico de la Edificación (CTE).
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El Documento Básico DB-SI establece que cualquier elemento que atraviese un sector de incendio debe mantener la misma resistencia al fuego que el elemento compartimentador. Esto implica que un conducto que cruce un muro sectorizador o un forjado debe garantizar una clasificación EI equivalente al tiempo requerido en cada caso. Si esta condición no se respeta, la sectorización pierde eficacia y el incendio puede propagarse a otros sectores.

La resistencia al fuego de los conductos no constituye una mejora opcional ni un valor añadido comercial. Es una exigencia normativa y, sobre todo, una garantía real de seguridad para el edificio y sus ocupantes.

El papel de la clasificación EI en la sectorización

La clasificación EI se basa en dos criterios esenciales. La integridad (E) asegura que el conducto impide el paso de llamas y gases calientes. El aislamiento térmico (I), por su parte, limita la transmisión de calor hacia el lado no expuesto durante un periodo de tiempo determinado.

Un conducto clasificado como EI60 debe mantener ambas condiciones durante 60 minutos en un ensayo normalizado que reproduce condiciones reales de incendio. Esta clasificación no es estimativa ni teórica: es el resultado de pruebas rigurosas bajo normativa europea.

Cuando un conducto atraviesa distintos sectores de incendio, su nivel de resistencia debe corresponderse con el tiempo exigido por el CTE para esa compartimentación concreta. De lo contrario, se introduce una vulnerabilidad en el sistema global de protección pasiva del edificio.

Qué ocurre cuando el conducto no cumple

Uno de los errores más habituales es considerar el conducto como un simple elemento metálico sin impacto en la sectorización. Sin embargo, si no dispone de la clasificación adecuada, puede convertirse en un punto crítico de propagación.

La consecuencia más evidente es la transmisión directa de llamas entre sectores. Si la integridad no está garantizada, el fuego puede atravesar el conducto y alcanzar zonas que deberían permanecer protegidas, anulando la función compartimentadora.

Pero incluso sin paso visible de fuego, el riesgo térmico puede ser igualmente grave. Un aislamiento insuficiente permite la transferencia de calor al sector contiguo, elevando la temperatura de materiales combustibles y favoreciendo fenómenos de ignición secundaria. En estos casos, el incendio puede expandirse sin que exista una perforación aparente.

A esto se suma la posible pérdida de estanqueidad derivada de una instalación deficiente. Fisuras, uniones mal ejecutadas o deformaciones pueden facilitar la fuga de gases a alta temperatura, comprometiendo tanto el control de humos como la seguridad de ocupantes y equipos de emergencia.

Diseño conforme al CTE: una visión integral

Garantizar la resistencia al fuego de los conductos exige un planteamiento riguroso desde la fase de proyecto. Es imprescindible analizar las exigencias del DB-SI en función del uso del edificio, su altura de evacuación y la sectorización prevista.

A partir de ese estudio, deben definirse los tramos que requieren clasificación EI y el tiempo de resistencia exigido en cada caso. No se trata de aplicar soluciones genéricas, sino de responder a los requisitos específicos del proyecto.

La selección de sistemas ensayados y certificados conforme a normativa europea aporta seguridad técnica y facilita la justificación ante dirección facultativa y organismos de control. Además, el diseño debe coordinarse con el resto de la protección pasiva del edificio para garantizar un comportamiento coherente ante el incendio.

Conclusión

En este contexto, el diseño de las chimeneas y conductos no puede abordarse como un elemento aislado, sino como parte integral de la estrategia de protección pasiva del edificio. En Jeremias, desarrollamos cada sistema teniendo en cuenta las exigencias del CTE, la sectorización prevista, la clasificación EI requerida y las condiciones reales de instalación en obra. Este enfoque nos permite ofrecer soluciones ensayadas y certificadas que garantizan la continuidad de la compartimentación y la seguridad frente a la propagación después del incendio como la gama DW-EI 30 y otras como la 120 y 240

Para conocer más detalles sobre estas soluciones y cómo pueden beneficiar a tu próximo proyecto, te invitamos a leer el artículo completo en nuestra página web.

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Jeremias España, S.A.U.

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